viernes, 19 de mayo de 2017

Bolintxu desde Montefuerte

El pequeño valle de Bolintxu –quizá más bien un barranco- se encuentra en el extremo sur del territorio bilbaíno, al pie del Pagasarri y sus montes vecinos. Su gran riqueza ecológica y la belleza de un entorno siempre verde y fresco lo convierten en una minúscula joya natural, casi un milagro a un paso de zonas urbanas, carreteras y autopistas. El interés de este enclave aumenta si consideramos cómo tras las graves inundaciones de 1.983 consiguió regenerarse espontáneamente, transformando el viejo embalse en un hermosa aliseda, y su muro en una cascada para deleite de los fotógrafos.

Si en alguna ocasión anterior hemos recorrido la zona como parte de rutas más extensas, esta vez dedicamos la excursión exclusivamente al pequeño arroyo y su encantador entorno, sin prisas y deteniéndonos en todos sus rincones.

               DISTANCIA: 2,2 km. 
            DESNIVEL: 40 m. (660-110)
DIFICULTAD: Ninguna 0 (0-0-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Tunel de Lapurzulo bajo autopista junto BI-3723
            VIAS: Sendero de tierra
ACCESOS: Llegar hasta el barrio de La Peña y en la rotonda tomar la carretera BI-3723 para pasar bajo el puente. Bordear el parque de Montefuerte, pasar un primer túnel bajo la autopista y girar a la derecha bajo un segundo túnel. Se puede aparcar a la derecha de un cruce junto a un antiguo edificio del Consorcio de Aguas (placa de Bolintxubidea). Se puede llegar hasta Ollargan en la línea 50 de Bilbobus. Desde ahí, bordeando el parque, llegamos al punto de inicio en 1 km. 
ENLACES CON: Bolintxu desde Igertu
TRACK: Wikiloc
Más información (además de los links a la entrada anterior):
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 33


Perfil (ida)

Tratándose de una excursión tan sencilla y corta, tampoco está mal, como decía arriba, empezar en La Peña o en Ollargan, desde donde tenemos un tranquilo paseo hasta el lugar que hemos fijado como punto de partida. De esta forma podemos completar la salida con alguna actividad en el cercano parque de Montefuerte.

El camino lo comenzamos justo al lado de donde hemos aparcado, junto a un viejo edificio de Aguas. Seguimos unos pocos pasos en dirección a Buia (la que traemos al llegar) y de inmediato vemos un senderito que desciende por la derecha. En el acto estamos en la senda que corre paralela al arroyo Bolintxu, que es la que vamos a recorrer. Por la derecha queda el pequeño cauce, cuajado de rocas y envuelto en un exuberante marco vegetal, sombrío y fresco.
Siempre decimos aquí que por el monte conviene andar sin prisa, pero esta vez tiene todavía más sentido: hay que disfrutar de cada rincón, cada pequeña poza, árboles y musgo…  

El sendero a veces se aproxima y otras se aleja unos metros del cauce, pero sin que nunca perdamos las innumerables perspectivas sobre el agua. Si vamos con críos, será inevitable hacer mil paradas para trepar a troncos caídos, cruzar sobre piedras a la orilla contraria o enredar con los zapateros y, si hay suerte, con los zapaburus.
Un habitante misterioso

La única precaución debe ser esquivar épocas lluviosas, porque el camino suele lucir siempre ligeramente embarrado, y puede resultar muy incómodo de encontrarse más húmedo de lo normal.

La primera de las cuevas
Pronto encontramos un par de sorpresas: primero por la derecha, cruzando el río, y luego por la izquierda, tomando un pequeño desvío, encontramos dos pequeñas cuevas, de las muchas que salpican todo el entorno del Pagasarri. Algunas de estas cavidades se utilizaron hace años, en época de sequía severa, para la captación de aguas subterráneas.

Seguimos serpenteando siempre a la vera del río, con ligeras subidas y bajadas, y poco más arriba encontramos una buena poza junto a rocas de mayor calibre. Ya escuchamos el rumor del agua cayendo por la cascada, que enseguida tenemos ya a la vista.

En realidad, esta pequeña cascada es un salto desde el medio derruido muro que cerraba el viejo embalse. Como se aprecia en la foto antigua que hemos tomado prestada del blog Cantábrico2007 que se indica arriba, el lugar era muy apreciado en los años 60 y 70 del siglo pasado para darse un chapuzón y, como se ve, la vegetación era bastante menor que en la actualidad. En las inundaciones de 1.983 el vaso –que ya venía acumulando material desde tiempo atrás, sobre todo desde la apertura de la vecina cantera- quedó colmatado por el arrastre de tierra y piedras de las laderas próximas. El muro cedió por su parte central y dio origen a la actual cascada. La naturaleza recuperó para sí el entorno de Bolintxu. Desaparecieron un viejo txakolí y unas cuantas txabolas de las muchas que poblaban la ladera de Arnotegi y, con el paso de algunos años, el embalse se convirtió en la hermosa aliseda que hoy ocupa aquel espacio.

Tras las inevitables fotos, podemos subir por la izquierda a lo alto del muro y continuar unos metros de sendero hasta la gran tubería del sifón que salva el desnivel del valle. Desde allí podríamos continuar subiendo hacia el camino que remonta hacia Igertu, cerca de San Roque. Pero como esta vez limitamos el paseo a esta parte –la más vistosa- del curso del arroyo, damos aquí por concluida la apacible marcha.

Si no queremos regresar por el camino ‘fluvial’ que ya hemos recorrido, desde esta parte superior del viejo embalse podemos tomar, por la izquierda, un camino paralelo alternativo. Es una senda algo más amplia que la anterior, que corre unos cuantos metros por encima y algo más lejos del río. Es el camino que recorríamos en la entrada Bolintxu desde Igertu (enlace), por la que regresamos tranquilamente a nuestro punto de partida.