viernes, 19 de mayo de 2017

Bolintxu desde Montefuerte

El pequeño valle de Bolintxu –quizá más bien un barranco- se encuentra en el extremo sur del territorio bilbaíno, al pie del Pagasarri y sus montes vecinos. Su gran riqueza ecológica y la belleza de un entorno siempre verde y fresco lo convierten en una minúscula joya natural, casi un milagro a un paso de zonas urbanas, carreteras y autopistas. El interés de este enclave aumenta si consideramos cómo tras las graves inundaciones de 1.983 consiguió regenerarse espontáneamente, transformando el viejo embalse en un hermosa aliseda, y su muro en una cascada para deleite de los fotógrafos.

Si en alguna ocasión anterior hemos recorrido la zona como parte de rutas más extensas, esta vez dedicamos la excursión exclusivamente al pequeño arroyo y su encantador entorno, sin prisas y deteniéndonos en todos sus rincones.

               DISTANCIA: 2,2 km. 
            DESNIVEL: 40 m. (660-110)
DIFICULTAD: Ninguna 0 (0-0-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Tunel de Lapurzulo bajo autopista junto BI-3723
            VIAS: Sendero de tierra
ACCESOS: Llegar hasta el barrio de La Peña y en la rotonda tomar la carretera BI-3723 para pasar bajo el puente. Bordear el parque de Montefuerte, pasar un primer túnel bajo la autopista y girar a la derecha bajo un segundo túnel. Se puede aparcar a la derecha de un cruce junto a un antiguo edificio del Consorcio de Aguas (placa de Bolintxubidea). Se puede llegar hasta Ollargan en la línea 50 de Bilbobus. Desde ahí, bordeando el parque, llegamos al punto de inicio en 1 km. 
ENLACES CON: Bolintxu desde Igertu
TRACK: Wikiloc
Más información (además de los links a la entrada anterior):
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 33


Perfil (ida)

Tratándose de una excursión tan sencilla y corta, tampoco está mal, como decía arriba, empezar en La Peña o en Ollargan, desde donde tenemos un tranquilo paseo hasta el lugar que hemos fijado como punto de partida. De esta forma podemos completar la salida con alguna actividad en el cercano parque de Montefuerte.

El camino lo comenzamos justo al lado de donde hemos aparcado, junto a un viejo edificio de Aguas. Seguimos unos pocos pasos en dirección a Buia (la que traemos al llegar) y de inmediato vemos un senderito que desciende por la derecha. En el acto estamos en la senda que corre paralela al arroyo Bolintxu, que es la que vamos a recorrer. Por la derecha queda el pequeño cauce, cuajado de rocas y envuelto en un exuberante marco vegetal, sombrío y fresco.
Siempre decimos aquí que por el monte conviene andar sin prisa, pero esta vez tiene todavía más sentido: hay que disfrutar de cada rincón, cada pequeña poza, árboles y musgo…  

El sendero a veces se aproxima y otras se aleja unos metros del cauce, pero sin que nunca perdamos las innumerables perspectivas sobre el agua. Si vamos con críos, será inevitable hacer mil paradas para trepar a troncos caídos, cruzar sobre piedras a la orilla contraria o enredar con los zapateros y, si hay suerte, con los zapaburus.
Un habitante misterioso

La única precaución debe ser esquivar épocas lluviosas, porque el camino suele lucir siempre ligeramente embarrado, y puede resultar muy incómodo de encontrarse más húmedo de lo normal.

La primera de las cuevas
Pronto encontramos un par de sorpresas: primero por la derecha, cruzando el río, y luego por la izquierda, tomando un pequeño desvío, encontramos dos pequeñas cuevas, de las muchas que salpican todo el entorno del Pagasarri. Algunas de estas cavidades se utilizaron hace años, en época de sequía severa, para la captación de aguas subterráneas.

Seguimos serpenteando siempre a la vera del río, con ligeras subidas y bajadas, y poco más arriba encontramos una buena poza junto a rocas de mayor calibre. Ya escuchamos el rumor del agua cayendo por la cascada, que enseguida tenemos ya a la vista.

En realidad, esta pequeña cascada es un salto desde el medio derruido muro que cerraba el viejo embalse. Como se aprecia en la foto antigua que hemos tomado prestada del blog Cantábrico2007 que se indica arriba, el lugar era muy apreciado en los años 60 y 70 del siglo pasado para darse un chapuzón y, como se ve, la vegetación era bastante menor que en la actualidad. En las inundaciones de 1.983 el vaso –que ya venía acumulando material desde tiempo atrás, sobre todo desde la apertura de la vecina cantera- quedó colmatado por el arrastre de tierra y piedras de las laderas próximas. El muro cedió por su parte central y dio origen a la actual cascada. La naturaleza recuperó para sí el entorno de Bolintxu. Desaparecieron un viejo txakolí y unas cuantas txabolas de las muchas que poblaban la ladera de Arnotegi y, con el paso de algunos años, el embalse se convirtió en la hermosa aliseda que hoy ocupa aquel espacio.

Tras las inevitables fotos, podemos subir por la izquierda a lo alto del muro y continuar unos metros de sendero hasta la gran tubería del sifón que salva el desnivel del valle. Desde allí podríamos continuar subiendo hacia el camino que remonta hacia Igertu, cerca de San Roque. Pero como esta vez limitamos el paseo a esta parte –la más vistosa- del curso del arroyo, damos aquí por concluida la apacible marcha.

Si no queremos regresar por el camino ‘fluvial’ que ya hemos recorrido, desde esta parte superior del viejo embalse podemos tomar, por la izquierda, un camino paralelo alternativo. Es una senda algo más amplia que la anterior, que corre unos cuantos metros por encima y algo más lejos del río. Es el camino que recorríamos en la entrada Bolintxu desde Igertu (enlace), por la que regresamos tranquilamente a nuestro punto de partida.

jueves, 13 de abril de 2017

Zanburu

El municipio de Zeanuri es un poco el corazón de Bizkaia, situado en la cabecera del valle de Arratia, a la sombra del Gorbea. Sus barrios se encaraman a las laderas de ambos lados del río, y su identificación con el medio natural se explica fácilmente si consideramos la proximidad de los Parques Naturales de Urkiola y Gorbeia.

En esta ubicación, la vocación montañera resulta inevitable, en especial si se tiene en cuenta que, hasta que se abrió el acceso rodado hasta Pagomakurre (Areatza), la vía más habitual hacia el Gorbea partía precisamente desde Zeanuri. En ese camino tradicional encontramos, como un escalón en la subida al gigante, la pequeña cima de Zanburu, un monte de perfil atípico que ofrece excepcionales perspectivas. Hasta allí llegamos rememorando el inicio de aquellos viejos y largos trayectos que los montañeros recorrían hace décadas para alcanzar la deseada Cruz.

                DISTANCIA: 4,5 km. 
            DESNIVEL: 415 m. (380-794)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 6 (4-1-1) Rampas del 30%
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio: Ermita de San Justo y San Pastor (Zeanuri)
            VIAS: Pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián salida 105 (Vitoria-Gasteiz) Se toma la N-240 dirección Vitoria-Gasteiz hasta Zeanuri. Nada más llegar al núcleo urbano, hay que tomar un desvío por la derecha señalizado como Otzerinmendi, y continuar en subida hasta la ermita de San Justo. Bizkaibus A3917 y A3927 hasta Zeanuri (parada Olabarri). Desde ahí, unos 2 kms. hasta la ermita.
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapas 57-63



Ermita de San Justo
Antes de nada, tengo que confesar que esta excursión desde Zeanuri tiene algo muy especial, porque allí se encuentran las raíces de parte de mi familia. Es más, aunque el nombre de Otzerinmendi, de donde vamos a partir esta vez, tiene para mi un significado muy potente, en realidad esas raíces tienen su espacio natural casi enfrente, al otro lado del río, en el barrio de Altzusta. Así que hoy vamos por terreno que pisaron mis más queridos antepasados.

La ermita de San Justo y San Pastor, ya en pleno monte e inserta en un bien conservado robledal, entre mesas y barbacoas, es de proporciones sólidas, escasa altura y planta amplia, con un bonito enrejado de madera. Junto a ella hay una enorme fuente de piedra (Otzemendi, o sea, el mismo nombre) que recuerda un poco a la del Soldado en Arraiz, pero más grande. Un poco más abajo hay, tras un vallado, un calero y una txabola de carbonero. Parece que el calero se pone en funcionamiento una vez al año, coincidiendo con la fiesta de San Justo.

Inicio del camino
Tras la ermita (o mejor, en el lado de su fachada principal, porque está de espaldas a la carretera) hay tres caminos que suben: el de la izquierda, con una valla de madera; el de la derecha, una pista amplia con un paso canadiense; y el del centro, más bien un sendero, que cuesta un poco ver, con una especie de escaloncillos y un pequeño vallado. Los dos últimos tienen flechas que indican al Gorbea (el de la derecha) y también al Gorbea (por Topeta) el del centro, que es el que hay que coger (aunque bajaremos por el otro).

Para arriba
Nada más empezar tenemos ya una sendita bajo un frondoso arbolado, estrecha, empinada, y ligeramente embarrada –bueno, 'ligeramente' siempre que no haya llovido en los últimos días. Pasamos otro vallado abierto y seguimos, siempre en un entorno muy montañero y con una buena pendiente, que nunca se aleja mucho del 30%, y lo supera en numerosos tramos. Pronto nos situamos entre cierres de cuarteles de caza (Zanburu a la derecha, San Juan a la izquierda), mientras el caminillo sube y sube sin pausa. A la espalda tenemos la primera vista de las cumbres más al sur de la sierra de Legarmendi. Pasamos un tramo de cipresal y salimos a un pinar. Un cairn y unas marcas rojiblancas nos indican que, llegados a una pista, hay que cruzarla y seguir sendero por el otro lado. Seguimos la ascensión y giramos ligeramente a la derecha para acometer un pequeño llaneo, que nos coloca frente a otra pista (CRUCE). Otra señal y otro hito indican que también hay que cruzarla, y seguir de frente (bajando un par de metros) para continuar sendero.

Paso de Atxebagi
Pasamos un tramo de terreno más abierto y ya vemos que nos dirigimos a una especie de muro de roca, que son los escarpes de Zanburu, que desde aquí parecen inexpugnables. Otro trozo de apacible pinar y de nuevo marcas y cairns nos dirigen hacia el paso de ATXEBAGI, otro de los puntos míticos del montañismo de Bizkaia. Lo que haremos en realidad es encaramarnos en lo alto de uno de los resaltes que forman esta pared, y avanzaremos sobre él para acceder a la meseta superior.

El lugar no representa ningún peligro en absoluto, porque es amplio (cerca de dos metros) y tampoco tiene prácticamente patio. Un cortafuegos nos permite una primera vista sobre Zeanuri y los montes hacia el NE, pero no es nada comparado con lo que veremos. Efectivamente, ganamos unos metros hacia un vallado con paso lateral, y ahí tenemos ya un panorama espléndido: todo el valle de Arratia a nuestros pies, con Legarmendi-Aramotz casi al completo, Urrekoataxa, Errialtabaso y Saibi, y Anboto más hacia el SE.

Aldamin y Gorbea
De Atxebagi (Atxebarri en el mapa del Gorbea) salimos a la meseta que decía antes, porque este Zanburu es un monte chato, con una especie de planicie kárstica en su parte superior. La cosa es así: con la poderosa imagen de Lekanda hacia el sur, estamos en una zona llana de carácter mixto, con calizas salpicadas sobre el verde. Aquí y allá crecen algunos árboles, predominantemente espinos. En las zonas más rocosas hay que tener cuidado con las grietas, que pueden quedar semiocultas. La orientación general es que hay que seguir rumbo SSE, intentando no perder el sentido del cortado, bordeándolo siempre. Y la otra norma sería procurar ir siempre por el terreno más fácil, limpio y sólido, que normalmente nos llevará en la buena dirección (ojo a las cacas de animales, que también marcan terreno estable, evitando hendiduras que pueden quedar cubiertas por la hojarasca).

Parte final del karst
Vamos viendo algunos cairns, pero no es fácil seguir un trazado concreto, aunque la cosa tampoco tiene complicación si no nos metemos en sitios raros. Algo más incómodo es a partir de una solitaria haya, al hacerse más abundantes las rocas, algunas de las cuales se diría que son artificiales. El terreno es aquí más intrincado, pero enseguida alcanzamos la cota más elevada. El acceso a la cima (ZANBURU, 794 m.) es donde tenemos que tener más cuidado, porque está llena de grietas profundas.  Hay un buzón y una cruz con una especie de escudo metálico, y las vistas son fantásticas. Tenemos a los pies el valle de Arratia entero y Zeanuri con sus barrios, las vistas anteriores hacia el Este, y Gorbea y Lekanda hacia el sur, con una vista en chaflán sobre los cantiles que cierran el barranco de Lanbreabe.

Cima sobre el valle de Arratia




Lekanda












Vista sobre el barranco

Para la vuelta, misma operación, siempre bordeando el cantil, y prestando atención para no saltarnos el paso. Por cierto, que siguiendo esta orientación siempre hacia el Oeste llegaríamos a Pagomakurre, para tomar la normal hacia Arraba y Gorbea. Una vez descendidos de la meseta, deshacemos el camino hasta el CRUCE anterior. Aquí podemos simplemente deshacer el camino de subida, o podemos variar, tomando la pista principal hacia la izquierda. Así, la bajada es mucho más suave –y larga-, discurriendo por una especie de pista forestal en la que vamos dejando sucesivos desvíos. Después de un par de amplias curvas, pasamos junto a una caseta y accedemos finalmente a San Justo.

Es una cima extraña este Zanburu, poco visible o hasta insignificante por sí misma, pero con unas panorámicas excepcionales, y el sabor montañero de las viejas rutas, ahora casi abandonadas, y que desde luego merecen conocerse. 

jueves, 30 de marzo de 2017

Artxanda por Arangoiti

El pequeño barrio de Arangoiti se sitúa en la falda norte de Artxanda, justo encima de Deusto, del que lo separa más desnivel que distancia. Es un barrio de origen obrero, sumamente tranquilo, en el que la gente se conoce y donde se respira el ambiente de cualquier pueblo. Tiene Arangoiti las ventajas e inconvenientes derivadas de su peculiar ubicación: a cambio de unos accesos que a veces pueden resultar complicados, disfruta de unas panorámicas que seguramente no tienen parangón en Bilbao. Prácticamente tenemos a la vista todo el casco urbano, y a una distancia suficientemente reducida como para sentir que volamos sobre los tejados.

Arangoiti nos ofrece también un acceso más hacia Artxanda, un camino poco frecuentado para alcanzar la colina más bilbaína, donde podremos disfrutar de espléndidas vistas sobre el botxo. Un paseíto amable, aunque con alguna discreta dificultad, en el que conoceremos un nuevo rincón de nuestra villa.  

               DISTANCIA: 4,5 km. 
            DESNIVEL: 230 m. (20-251)
DIFICULTAD: Muy baja 4 (2-1-1) Dificultad de tránsito
ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Plaza de San Pedro (Deusto) Final: Cima de Artxanda
            VIAS: Urbanas, senderos de tierra
ACCESOS: Hasta la plaza de San Pedro nos llevan numerosas líneas de Bilbobus, como la 10, la 13, la 18 o la 71. La parada de Metro Bilbao (Deusto) está en la c/ Lehendakari Agirre, a unos 200 metros de la plaza.
     Desde Artxanda se puede volver a Bilbao en el funicular o en el Bilbobus A7 (junto al Polideportivo)
ENLACES CON: Banderas, Travesía de Artxanda, GR 228Monte Avril
    TRACK: Wikiloc
Más información:
Sobre el barrio de Arangoiti (sobre todo, fotos):
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 24


Iglesia y plaza de San Pedro
Iniciamos esta vez la marcha en la plaza de San Pedro de Deusto, que viene a ser una especie de centro histórico del barrio. Según miramos de frente la iglesia, tenemos que tomar la pequeña calle que sube por la izquierda, pasando junto a la antigua pajarería, un viejo edificio que merecería ser conservado y recibir un uso digno. Cruzamos la calle Ramón y Cajal y, sin cambiar de dirección, pasamos unos escalones, atravesamos el trazado de la antigua vía del tren, y ya estamos en el Camino de Capuchinos de Deusto, un camino peatonal por el que remontaremos los aproximadamente 100 metros que faltan hasta alcanzar el barrio de de Arangoiti. Viejos muros de piedra, algunas casas y unos cuantos tramos de escalera sirven para ir descubriendo unas vistas cada vez más espectaculares sobre el casco urbano.
Camino de Capuchinos

La cosa queda clara cuando llegamos de nuevo al asfalto de la calle Araneko: estamos ante un fantástico balcón sobre el botxo, quizá el mejor que hay dentro del casco urbano. Tenemos al lado un pequeño parque con un depósito de aguas. Lo bordeamos en suave subida, y pasamos junto al notable caserío Agirre, que creo que alberga algún servicio municipal. Para perezosos recalcitrantes, diremos que, como es evidente, podemos llegar hasta aquí en coche, y también nos traen las líneas de Bilbobus 01, A6 y G8, que nos dejan en diferentes puntos del barrio. Y aprovecho también para decir que aquí al lado tengo un par de buenos amigos gracias a los cuales conozco un poco este rincón de Bilbao. 

Escaleras a Berriz
e inicio del sendero (derecha)
Continuamos ascendiendo hasta la parte alta del barrio (grupo Nª Sra. del Pinar, que no ‘del Pilar’, que no estamos en Zaragoza), giramos a la derecha por Berrizbidea, y dejamos las últimas casas por la izquierda, para dirigirnos hacia las escaleras que trepan hacia el barrio de Berriz, ya en Artxanda. Pero esta vez no vamos a utilizarlas: justo donde comienzan sale por la derecha un senderito que enseguida se convierte en una especie de pista. Podemos observar que vamos a flanquear un entrante para situarnos en la siguiente loma, en cuya parte superior distinguimos un par de casas. Pasamos junto a varias huertas –de las muchas que pueblan las laderas por esta zona- y, tras unos metros de tránsito por un senda estrecha, empezamos a subir suavemente, hasta alcanzar un cruce junto a un cobertizo.
 
Bilbao, con los montes de Durango al fondo
Bajada hacia Ugasko
Por la izquierda remontaríamos hacia Berriz, pero vamos a continuar hacia la derecha, enlazando en este punto con el GR 228 que recorre los montes próximos a Bilbao. Tras una curva, empezamos a bajar, al principio muy suavemente, hasta colocarnos en lo alto de una terrible rampa: tiene apenas unos 120 metros de longitud, pero salva un desnivel de casi 50, lo que nos coloca en una pendiente media de alrededor del 40% Pero lo peor es que el suelo es de grava, así que, si no queremos acabar con el culo sobre la piedra, haremos bien en bajar muy despacito y midiendo cada paso. Ya subimos esta pala en nuestro recorrido por el GR, pero bajarla es mucho más engorroso.

Llegamos así a la carreterilla de Ugasko, que comunicaba con la desaparecida residencia del mismo nombre. Tenemos que cruzarla, y en el lado contrario un panel informativo nos indica la continuación de la ruta. Ahora toca remontar todo lo que hemos bajado, y un poco más. El camino es amplio y cómodo,
Sendero junto al muro
y sube con pendiente moderada. Atravesamos el circuito de bicis que bajan de Potongo (ojo a la rampa hecha con troncos, hay que estar atentos a que no se nos venga encima un biker desbocado) y llegamos a un desvío señalizado junto a un gran arce.

Hay que tirar hacia la izquierda, con la vista en una larga tapia de piedra que delimita una finca: enseguida llegaremos hasta ella y subiremos en su compañía hasta la carretera. Durante este tramo tenemos excelentes vistas sobre Bilbao; la pendiente es suave al principio, más pronunciada a partir de una curva en que nos alejamos del muro, y realmente abrupta en los últimos metros, donde el firme es además descarnado y algo pedregoso.

Llegamos así a una zona verde recientemente habilitada, con un aparatoso mirador de madera. Por cierto, que aquí se encontraba la extraña instalación que constituía nuestro primer Misterio sin resolver. Estamos ya en la carretera BI-3741 que recorre todo Artxanda, y realmente aquí termina nuestra pequeña aventura montañera, porque en adelante no abandonaremos el asfalto hasta el final, a no ser que enlacemos con otras rutas diferentes más adelante.

Así que continuamos, dejando primero a la derecha el viejo molino (rodeado de maquinaria industrial), con buenas vistas por el lado contrario, con el valle del Txorierri en primer término. Pasamos después junto a la zona recreativa de Pikotamendi, donde podemos tomar otros caminos que bajan hacia la ladera norte, superamos algunas casas por la izquierda y, junto a la antigua pista de hielo de Nogaro (luego restaurante, y ahora mismo no sé) tomamos un camino asfaltado que sale por la izquierda, para abandonar la carretera.

Subiendo junto al parque
Dejamos por la izquierda el clásico txakolí Ballano y, con buenas campas por la izquierda y el parque en lo alto por la derecha, vamos a dar a un aparcamiento. Seguimos adelante, siempre en la misma dirección. Ya vemos por la derecha la plazoleta del funi, aparecen en el suelo unas absurdas marcas de pisadas con el logo de Bilbao, y ya casi hemos llegado. Mi recomendación sería subir por la izquierda unas vetustas escaleras de piedra que van a dar al parking que está cerca del campo de fútbol, aunque sólo sea por contemplar la pequeña caseta de la ‘Churrería La Ideal’, que está exactamente igual que hace muchos, pero muchos años. En este lugar, con el restaurante Antón por la izquierda, parecería que el tiempo se ha detenido y uno, que anduvo lo suyo por aquí en tiempos infantiles, no puede evitar pararse un momento a contemplar las pocas cosas que todavía permanecen iguales.

Churrería La Ideal
Bueno, pues la misma churrería nos marca el camino, porque entramos en la verde campa que está tras ella y subimos tranquilamente hasta el depósito de aguas que, si no me equivoco, marca el punto más elevado de nuestra pequeña colina de Artxanda. Por cierto, que el depósito también parece intacto con el paso de los años, con el murete y ese aparatoso y característico seto que lo distingue de todos los depósitos de agua del mundo.
 
Depósito en la cima

Y bueno, hemos llegado al objetivo. Aquí al lado tenemos el funi para bajar, polideportivo para darnos un baño y algunos bares para reponer fuerzas. O, todavía mejor, enlazar con otras rutas de las muchas que en este blog hemos dibujado por esta zona.

viernes, 17 de marzo de 2017

Vía Verde de Galdames (Muskiz-Gallarta)

La minería fue durante décadas el motor de la economía de Bizkaia. La industria extractiva, ya conocida desde siglos atrás, experimentó una revolución en la segunda mitad del siglo XIX, y alteró por igual la demografía del territorio y la estructura orográfica de amplias áreas. Gran parte de su huella se puede todavía contemplar, aunque dulcificada por la naturaleza y reciclada por la actividad humana.

En este último aspecto cabe destacar los viejos itinerarios de los trenes mineros, que a finales del siglo pasado empezaron a ser recuperados para actividades lúdicas. Las Vías Verdes surcan ahora distintos rincones de Bizkaia, ofreciendo a los paseantes y ciclistas un ambiente natural, hermosos paisajes y caminos amables.

Desde el corazón de las Encartaciones arranca una de estas vías, que se aproxima a la costa y a la ría de Bilbao, donde se ramifica y conecta con importante poblaciones. Continuamos ahora el tramo anterior, llegando hasta Gallarta, localidad que es en sí misma todo un símbolo de ese esplendoroso y sufrido pasado minero.

            DISTANCIA: 9,5 km. 
            DESNIVEL: 150 m. (10-160)
DIFICULTAD: Muy baja 4 (1-3-0)
ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Estación Renfe Muskiz Final: Gallarta
            VIAS: Urbanas, pista de tierra
ACCESOS: Hasta Muskiz, desde Bilbao Renfe línea C2 (final) En coche, autovía dirección Santander, salida Muskiz, y BI-3796
      Desde Gallarta, Renfe línea C2 Bizkaibus A-3340 (Bilbao) y A-3333 (Santurtzi)
ENLACES CON: Tramo Atxuriaga-Muskiz
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 14



Está claro que vamos un poquillo lentos: publicamos el anterior tramo de esta Vía Verde hace algo más de ¡cinco años! Pero bueno, todo tiene su lado bueno: en todo este tiempo ha sido posible que se inicien y terminan numerosas reparaciones de túneles, viales y saneamientos, y a día de hoy creo que tanto el tramo anterior como el que vamos a conocer ahora están abiertos y practicables sin problema. Por cierto, que la ‘etapa’ que iniciábamos en Atxuriaga tampoco es la primera de la Vía Verde de los Montes de Hierro, que se remonta hacia el sur hasta Traslaviña. Así que dentro de otros cinco años igual arrancamos desde allí.

Subida hacia Santelices
Aclarado todo esto, vamos con nuestra ruta del día.

Para recuperar la ruta que viene desde el corazón de las Encartaciones nos vamos hasta Muskiz. La estación de Renfe se encuentra junto a la N-634 (carretera general), y desde aquí mismo tomamos la avenida Antonio Trueba, en dirección al barrio de Santelices (BI-2701). Desechamos un primer desvío a la izquierda, frente a la fábrica de PAL, y tomamos el segundo, siguiendo una señal que indica hacia el polígono de Santelices. Siempre por asfalto, vamos ascendiendo por sucesivas curvas, junto a diversos caseríos y chalets, superamos la zona industrial y continuamos hasta remontar los aproximadamente 150 metros de desnivel, que será el único del día.

Llegamos a la Vía Verde
Llegamos así a un cruce con unos postes metálicos para evitar la entrada a vehículos, un panel informativo, y un cartel que señala la dirección hacia el Museo de la Minería, que es justo hacia donde nos dirigimos. En este punto recuperamos el trazado de la Vía Verde que dejamos en la entrada anterior.

Entrada al túnel del Sobaco
A partir de aquí, el trazado ha estado en obras durante bastante tiempo, con el firme levantado, tuberías tendidas y túneles cerrados, aunque actualmente se encuentra de nuevo abierto en su totalidad (creo). Pasamos sucesivos desvíos hacia Kotorrio (izquierda), alguna casa aislada, y pronto llegamos al túnel del Sobaco. En lo alto de la boca de entrada hay una placa, en la que creo que se indica que el tren funcionó hasta 1.969. El túnel está en curva y la iluminación le quita algo de gracia. A la salida hay una fuente y un banco, mientras por la izquierda desciende un camino de tierra. Hacia el norte tenemos siempre vistas sobre Muskiz, Petronor y el Serantes, una vieja poza minera, y divisamos también hacia el Este el polígono del Campillo, cerca del que pasaremos luego, y Gallarta, hacia donde nos dirigimos.  

Vista sobre el Serantes
Nos vamos acercando a la parte baja del citado polígono industrial en muy suave descenso, y dejamos por la izquierda un sendero que se dirige al barrio de Putxeta. Pasamos alguna pequeña trinchera y más adelante una pequeña zona verde junto a una casa roja, en el barrio del Once, que toma el nombre de un pequeño arroyo. Encontramos aquí algunos grandes muros de piedra que deben ser restos de antiguas instalaciones mineras (cargaderos, líneas de vagonetas o cosas así).

Por el bidegorri
Ya en terreno más soleado, pasamos junto a otra zona verde con alguna barbacoa. Esto ya es una carretera normal con un bidegorri, y pronto llegamos a otro túnel, bajo una ladera revestida de cemento. En el siguiente barrio (La Balastera) reaparecen instalaciones mineras y después dejamos otro desvío a la izquierda, mientras vemos que Gallarta va quedando más cerca. Dejamos por la derecha una mina a cielo abierto que no se ve bien y pasamos después por una zona con arbolitos que le dan un aire menos árido. Las vistas son casi siempre las mismas hacia el norte. Como se puede suponer tratándose de un trazado ferroviario, el paseo es prácticamente llano y sin ninguna dificultad, apto para cualquier caminante e ideal para las bicis.

Mina Bodovalle
Casi de repente, salimos finalmente a la carretera BI-3756, que enseguida nos dejará en nuestro destino. Aunque el bidegorri sigue hacia la izquierda, nosotros continuamos por la derecha hacia el Museo minero. Tras una pequeña subida tenemos por la derecha el inmenso vacío de la mina Bodovalle. Realmente, las dimensiones colosales de la excavación se aprecian mejor desde la parte alta, junto a los pabellones industriales, pero también desde aquí la vista no tiene desperdicio. El fondo de la corta se sitúa más de 30 metros por debajo del nivel del mar, y se diría que cabría aquí el pueblo entero de Gallarta. Las fotos tampoco hacen justicia a semejante monstruosidad pero, a falta de las propias, hemos tomado prestada esta del blog Naturmendi.

Junto a la mina se encuentra el interesante Museo de la Minería del País Vasco, y aquí ya tomamos la carretera que nos conduce al casco urbano de Gallarta, donde podemos tomar las líneas de Bizkaibus que ponemos arriba, hacia Bilbao o hacia otros puntos de la Margen izquierda.

sábado, 4 de marzo de 2017

Bakio: palacios, villas y más

La localidad de Bakio estuvo históricamente más vinculada a la tierra que al mar, por cercano que éste estuviera. Como ocurrió en otros lugares, a lo largo del siglo XIX muchos emigraron a América huyendo de las guerras y buscando hacer fortuna. A aquellos que fueron regresando a finales de siglo o principios del XX, la mayoría en buena posición económica, se les llamó ‘indianos’, y dedicaron abundantes recursos a levantar hermosas casas generalmente en los pueblos donde tenían sus raíces. En Bakio todavía pueden admirarse algunos espléndidos ejemplos de esas ‘casas de indianos’. Como en las siguientes décadas el municipio se fue poniendo de moda como lugar de veraneo de familias pudientes, se fueron sumando casonas y palacetes de distintas épocas, que han terminado por configurar un interesante muestrario arquitectónico.

El ayuntamiento de Bakio ha diseñado varias rutas pedestres por el municipio, una de las cuales, llamada ‘Ruta de los palacios y las villas’, recorre algunos de estos hitos culturales. Por nuestra parte, proponemos un paseo que coincide en lo básico con esa ruta, aunque la extendemos y modificamos algo para incorporar algunos otros puntos de la localidad que nos parece interesante visitar.

                DISTANCIA: 4,8 km. 
            DESNIVEL: 130 m. (0-130)
DIFICULTAD: Muy baja 2 (1-1-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Ayuntamiento de Bakio
            VIAS: Urbanas, pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autovía dirección Mungia-Bermeo. Se toma la dirección a Bermeo por la BI-631, y en el cruce de Bidebieta, BI-2101 hasta Bakio. Bizkaibus A-3518 Bilbao-Bakio
TRACK: Wikiloc
Más información:
http://www.euskomedia.org/aunamendi/10220/37676 (interesante historia del pueblo)
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 3




Comenzamos la ruta junto al ayuntamiento, en plena carretera general (Basigo Bide Nagusia), como podíamos empezar en cualquier otro punto. O sea, un poco por identificar un punto fácil. Estamos junto a las escuelas de Urkitza, y desde el primer momento tenemos a la vista la cima de Jata, que es como el protector del pueblo. De hecho, vamos a ver cómo en buena parte las casas más notables del pueblo se sitúan en la margen izquierda del río Estepona, en el piedemonte, al abrigo de los vientos marinos. Junto al acceso a la oficina de Turismo (por cierto, ubicada también en una casa de cierto interés) encontramos las hojitas que marcan las diversas rutas para recorrer el pueblo a pie; la nuestra es la roja, aunque no siempre vamos a seguirla. 

Hacia la playa

Rosario Enea
Echamos a andar hacia la playa (norte) y en unos pasos encontramos ya Iberetxe, caserón de piedra de 1.929, sobrio y bien conservado. Tenemos enfrente al conocido hotel Joshe Mari, más moderno pero cuyo estilo no desentona, y pasamos luego junto a Tokitxu, edificio más modesto, aunque con una buena terraza hacia la solana. Siempre por la parte izquierda de la carretera, sigue algún chalet de reciente edificación y a continuación Rosario Enea, una de las casas más significativas, con una espléndida torre y amplio jardín. Seguimos con Villa Justina, y al lado Gurutz Enea (Villa Cruz), restaurada creo que no hace muchos años, con su característica torre adosada, con sus almenas y todo. Tras Gamboa, con sus dos palmeras, llegamos a Irubide (rotonda), con su agradable bar que tantos recuerdos me trae. Hay que decir que hasta ahora habremos consumido apenas cinco minutos de marcha.

Aquí abandonamos por unos minutos la ruta ‘oficial’. Bordeamos la rotonda, cruzamos la carretera y caminamos unos metros junto al río. El Estepona era hace años un río un tanto salvaje; fue limpiado y canalizado, se tendieron algunos puentes peatonales y hoy presenta un aspecto más ‘urbano’, aunque con lluvias muy fuertes a veces se encabrita y causa algunos problemas. Por el costado del edificio Itxasbide –un clásico de veraneo de los años 60 o 70- salimos a la playa, junto a una zona de juegos infantiles. Tomamos por la derecha el paseo marítimo –otro gran logro de no hace tantos años- y llegamos junto al palacete Itxasondo, plantado en primerísima línea de playa, un lugar privilegiado como pocos. Sin embargo, lleva décadas cerrado y no parece que tenga un futuro claro. Este era nuestro objetivo, por lo que nos volvemos atrás por el paseo, y cruzamos el puentecillo que lleva hacia el ‘puerto’ (nunca ha sabido por qué se le llama así).

Villa Clotilde
El edificio Biarritz -un bloque de caravista rojo- se encuentra a la izquierda, y en un lateral tomaríamos unas escaleras para recuperar la ruta municipal. Pero vamos a dar un pequeñísimo rodeo para ver otra cosa. Enfilamos la calle pasando delante del Biarritz como si volviésemos a Irubide pero, tras pasar delante de varios chalets modernos, giramos en la primera calle a la derecha (Errenteriako bidea) y otra vez a la derecha (Birjilandako bidea). De inmediato observamos a nuestra derecha la torreta negra de Villa Clotilde, un llamativo caserón de color lila y tejado negro. Y aquí hago un inciso para destacar que el blog casonasdeindianos2 que indicamos arriba ofrece estupendos reportajes (con profusión de fotos y datos muy interesantes) sobre cinco edificios de este tipo en Bakio (muchos más en otros lugares), de los que aquí hacemos referencia a cuatro.

Casa Lafita
Seguimos adelante por la misma calle, confluimos con las escaleras que suben desde Biarritz y vamos subiendo, ya un poco fuera del entorno urbano, para pasar junto a la casa Lafita (derecha), construcción representativa de las vanguardias de los años 60. Justo enfrente arranca un camino que nos conduce hacia el monte, pero primero vamos a ver algo más. Así que continuamos en ascenso hacia la Torre del Sol, otro gran bloque de apartamentos veraniegos, el más elevado del pueblo. Pasamos por delante y salimos a Birjilanda, las campas situadas sobre el extremo más occidental de la bahía. Un caminillo por la hierba conduce en unos metros hacia la punta, entre restos de muros que pueden corresponder a una antigua batería de costa que cita Iturriza en su ‘Historia general de Vizcaya’. Encontramos también un vértice geodésico y un monolito dedicado a un surfista –la verdad es que no puede haber lugar mejor. Las vistas son sencillamente increíbles: los acantilados que apuntan hacia Armintza, Gaztelugatxe de frente, con Burgoa y Garbola, el pueblo, la playa y el mar, generalmente con buenas olas que hacen aún más espectacular el paisaje. Pero bueno, nada mejor que un video (aunque sea de ínfima calidad) para hacernos una idea más exacta:



Hacia el monte

Después de tomar el sol, volvemos por el mismo camino y, junto a la casa Lafita, giramos a la derecha y nos internamos en el monte (por la zona denominada Errenteriabaso), que ya está bien de asfalto.

VARIANTE: Si resulta que no queremos monte (hemos venido con la abuelita, tenemos el cuerpo fatal de la noche anterior, o vamos en chancletas), no queda otra que volver a la carretera, continuar hasta la rotonda de la fuente, poco más allá del Ayuntamiento, y tomar hacia la derecha la calle Errementeria para enlazar con el camino que baja de Urkizaur, por donde vamos a descender dentro de un rato.

Sendero bajo los eucaliptos
Ahora retomamos la ruta de la hojita roja y enfilamos un sendero amplio y cómodo, en suave subida, aunque pronto empieza a cambiar: aparecen encharcamientos y empieza a ganar pendiente por un camino de tierra compactada con roca. Dejamos por la izquierda otro camino más sucio y seguimos subiendo, ya con buen desnivel; cuando encontramos en un cruce una piedra con una flecha pintada tiramos hacia la izquierda y seguimos por un eucaliptal por donde se transita cómodo, tomando todos los desvíos a la izquierda (creo que son dos). Salimos a otra intersección y giramos de nuevo a la izquierda. Y hago otra pequeña pausa. Aunque a algunos nos guste pisar tierra, hay que reconocer que resulta bastante incoherente esta incursión montañera en una ruta absolutamente urbana y sin desnivel. El único motivo para incluirla sería visitar el pequeño barrio de Urkitzaur, hacia donde vamos ahora, pero sinceramente no sé si merece la pena. Para los que no les guste el monte, desde luego que no… aunque sólo remontemos poco más de 100 metros.

Ermita de Santa Úrsula
El camino desemboca en una especie de estrada junto a prados, con vistas a Jata por la derecha. Así llegamos, como decía antes, al barrio de Urkitzaur, un grupito de caseríos con vistas al casco urbano, en el que destaca la pequeña ermita de Santa Úrsula. Salimos a una carreterilla que desciende con decisión hasta un cruce junto a unos buzones (aquí nos reunimos con quienes se hayan rajado del monte), pero volvemos a abandonar la ruta para hacer la penúltima escapada por nuestra cuenta.

Últimas pesquisas

Torreta de Feliena desde lejos (con zoom)
Tomando hacia la derecha la calle que sube (en dirección al agroturismo de Basarte) tenemos a nuestra izquierda Feliena, un gran caserón abandonado, seguramente lo más fascinante de todo Bakio. La verdad es que desde aquí no se ve prácticamente nada: el edificio está en un alto, rodeado por una finca amplia cerrada por un muro y repleta de vegetación y árboles que crecen sin control. Por lo que he leído, parece que habría alguna forma de acceder, pero tampoco creo que valga la pena. Un poco más tarde lo veremos desde algo más lejos y, en todo caso, el blog de las casas de indianos nos la presenta con magníficas fotos, incluso una de la época de esplendor de la casa, que nos ha dejado patidifusos.

De nuevo en el cruce, tomamos hacia la derecha la calle Errementeria y de inmediato tenemos otro edificio interesante: Quinta Torre, actualmente una residencia de ancianos pintada en rosa. Pasamos por delante y enfilamos una escalinata de piedra que nos sube hasta el cementerio, que también merece un vistazo, al igual que la iglesia de Andra Mari, un poco más adelante.

Torrea, hecha polvo
De nuevo volvemos al cruce de los buzones y ahora nos dirigimos hacia la carretera, para ir terminando. Desde la rotonda de la fuente ya tenemos una perspectiva sobre la torreta y la parte superior de Feliena que, sinceramente, da un poquito de yuyu. Ahora, en vez de tomar la carretera hacia nuestro punto de partida, la abandonamos por la calle Ibarratorre, justo enfrente de donde venimos, cruzando un puentecito sobre el río (creo que también hay una ermita por la derecha). Unos metros más adelante, por la izquierda, tenemos el desvencijado caserón de Torrea, donde durante años se ubicó la hostería ‘Señorío de Bizkaia’. El edificio
Fuente moderna, caserío, Quinta Torre
y cima de Jata
está bastante destartalado, pero la finca es una auténtica gozada -o lo era cuando estaba el hotel. La mala gestión y posterior abandono, unidos a unas inundaciones y varios años de reconversión en Gaztetxe terminaron de arruinar un inmueble interesante situado en un lugar ideal para relajarse.


Y bueno, ahora sí, volvemos a la carretera y al Ayuntamiento donde hemos iniciado esta ruta. A diferencia de lo que solemos traer aquí, ha sido un paseíto nada montañero, pero sí sumamente agradable y un poquito cultural, que eso también vale.

P.D: Que quede claro que no hemos pretendido hacer un catálogo de los edificios de interés artístico o histórico del pueblo –que seguramente no serán todos los que están, ni desde luego están todos los que son-, sino un itinerario más o menos inspirado en la ruta del ayuntamiento, añadiendo por nuestra cuenta algún elemento más.