jueves, 21 de diciembre de 2017

Atalaya del Buciero

El Buciero es una península pero es casi una isla: sus únicas conexiones con tierra son una playa y una marisma, la playa de Berria y la marisma de Santoña. Sin embargo, este caprichoso accidente orográfico, de forma ligeramente ovalada, forma una masa potente, con picos que se levantan bastante por encima de los 300 metros sobre el mar que lo rodea. Protegido por vertiginosos acantilados, como ya intuyeron sus antiguos pobladores constituye una fortaleza natural inexpugnable que protege tanto la entrada de la bahía como el pueblo de Santoña que se recoge a sus pies.

Con estas características no es sorprendente que se nos ofrezca un espacio atractivo para el senderismo, que reúne atractivos paisajes tanto marinos como montaraces que se pueden recorrer sin demasiada dificultad. Aprovechamos parte de las interesantes rutas diseñadas por el Ayuntamiento de Santoña para conocer algunos de estos lugares.

              DISTANCIA: 7,1 km.   
DESNIVEL: 245 m. (75-318)
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1) Rampas del 30-40%
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Fuerte del Mazo (Santoña)
            VIAS: Camino asfaltado, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Santander salida 177 Cicero-Treto-Santoña. Se toma la N-634 hasta Santoña. Aquí, seguir dirección al Paseo marítimo y al final de subimos hacia el fuerte de San Martín. Se gira a la izquierda en dirección al Fuerte del Mazo y en 1,5 km. tenemos por la izquierda un pequeño espacio donde aparcar. 
TRACKWikiloc
Más información:
https://www.turismodecantabria.com/ficherosGaleria/esp/.../mapa-turistico-santona.pdf
(2ª parte)
IGN MTN50-0036


Panel informativo y cimas, junto al Polvorín
El Polvorín del Helechal era un antiguo depósito de armas y munición que servía a las fortificaciones napoleónicas que aún hoy salpican el también llamado Monte de Santoña. Lo que queda de los antiguos edificios se utiliza actualmente como cuadras y casa de aperos, y enfrente tenemos un pequeño espacio donde aparcar. Desde aquí vemos también en un pequeño alto el Fuerte del Mazo (o de Napoleón), la más significativa fortificación del interior de esta península, que visitamos al final de la excursión. Y tenemos también a la vista las dos principales elevaciones de la zona: por la derecha, con su corona rocosa, las cumbres de Buciero y Ganzo; por la izquierda, la Atalaya a la que llegaremos en un rato, culminada con una pequeña edificación.
Inicio del sendero

Unos metros después del Polvorín tomamos un camino asfaltado que desciende por la derecha, por donde siguen varias de las rutas que recorren los alrededores. Aquí hay que prestar un poco de atención para abandonar la carretera por la derecha y tomar un sendero con la indicación ‘Ecosistemas del bosque’. Es justamente esta ruta, señalada con las marcas de PR y un punto rojo, la que seguiremos en la primera parte de nuestro itinerario. En este tramo iremos alternando camino bajo arbolado con zonas abiertas junto a alguna casa, pastizales y vistas a las cimas principales.

Por el encinar
En unos 400 metros ya nos encontramos bordeando por el norte una loma y nos internamos definitivamente en el tupido bosque característico del litoral cantábrico y dominado por las encinas. Hay que decir que más o menos por aquí hay un vacío en el track, seguramente por haber perdido la señal, pero el camino no tiene pérdida por resultar muy evidente y estar perfectamente señalizado. El sendero es amplio y cómodo, en ligera subida y con algunas zonas de roca. Aunque encontramos numerosos desvíos a derecha e izquierda, no abandonamos nuestro camino, incluso aunque uno de ellos esté indicado con una señal que indica ‘Atalaya’.

Variante: Faro del caballo

Cuatro Caminos, con señal
Pronto llegamos al cruce conocido como CUATRO CAMINOS, donde enlazamos con la pista que circunvala la península. Y aquí se nos ofrece una muy interesante alternativa: si seguimos de frente, por sendero debidamente señalizado, en unos minutos estamos en el acceso al famoso Faro del Caballo, uno de los emplazamientos emblemáticos del municipio, y uno de los parajes más espectaculares de la costa de Cantabria.

Empezamos a bajar
Contando que Cuatro Caminos se encuentra a cerca de 200 metros sobre el nivel del mar, es este desnivel el que hay que descender para llegar al faro, y obviamente lo mismo lo que habrá que remontar de nuevo hasta el camino. No es tarea fácil y, tras unas decenas de metros de sendero, la operación se completa descendiendo los famosos 700 escalones (763 según alguna fuente) tallados en la roca por presos del cercano penal del Dueso. El descenso resulta vertiginoso, por un estrecho pasillo al borde de impresionantes acantilados, hasta llegar a la plataforma en que se asienta el faro. Y si aún queremos más, otro tramo de escaleras (unas cien de propina) no conduce directamente al mar, de profundas y azulísimas aguas en las que los más valientes pueden incluso darse un chapuzón.

Las magníficas fotos y video de esta página ayudan a hacerse una idea de la maravilla que podemos encontrar allí abajo.



Porque, claro, luego hay que subir de nuevo, lo que requiere tiempo y buenas piernas. De manera que, aunque es obligado hacer mención del faro llegados a estos lugares, parece más recomendable visitarlo ex profeso en una excursión más sencilla, por lo cual no lo he incluido en el track ni en el mapa.

Atalaya y camino de vuelta

En el cruce de Cuatro Caminos hay que seguir la ruta girando al norte para tomar el amplio sendero, a la derecha si hemos visitado el faro, o a la izquierda en caso contrario, siguiendo ahora las marcas verdes y azules. El camino sigue siendo sencillo y cómodo, en muy ligera bajada durante algo menos de 1 km.

Señales junto al desvío
Ahora hay que prestar mucha atención para descubrir una señal direccional que indica que debemos abandonar el camino por la izquierda (DESVIO-2). Es el punto más complicado de todo el recorrido, por lo enmarañado de la vegetación y la escasez de marcas -algo que no ocurre en ningún otro lugar de los itinerarios. La orientación (siempre hacia arriba) es evidente, pero es importante no perder la trayectoria, porque el entorno es sumamente confuso. De manera que es mejor ir despacio y no avanzar mucho si no vemos marcas de algún tipo (hay algún cairn y alguna cinta en los árboles). Pero además los primeros 200 metros son también muy verticales (alrededor del 40% de desnivel), y la progresión requiere un cierto esfuerzo.

Últimos metros
Tras este primer tramo, la cosa se suaviza al llegar más o menos a los 260 metros, una zona con grandes rocas por la izquierda. A partir de aquí el camino vuelve a hacerse más amable y fácil de seguir, y en unos minutos alcanzamos la cima (ATALAYA, 318 m.), ocupada por puesto de vigilancia de piedra y de dimensiones respetables.

Vista al oeste: Berria, Argoños, Mijedo, Noja...

Desde luego, ha valido la pena, porque las vistas son excepcionales. Hacia el oeste contemplamos la marisma de Santoña y Montehano, Argoños, el Gromo y la playa de Berria, los montes de Mijedo y la playa de Trengandín, las puntas de la Mesa y Quejo Menor, ésta última ocultándonos en parte cabo de Ajo, que se divisa al fondo. Hacia el sur las cumbres de Ganzo y Buciero nos ocultan la vista de Laredo, y hacia el norte, tras las lomas saturadas de vegetación se adivinan los acantilados que caen sobre el mar.

Camino de vuelta
Junto a la propia fortificación arranca el sendero de bajada, al principio sombrío y zigzagueante, con abundante roca, posteriormente cada vez más lineal y despejado. La verdad es que el descenso se hace algo largo y aburrido, cambiando de dirección un par de veces para después enfilar hacia el oeste, con alguna vista ocasional hacia el Mazo, que es a donde debemos llegar. Con la colina del Águila por la derecha, llegamos a un lugar llamado Yusa (Llusa según el mapa) con varios caseríos y prados con vacas. Aquí giramos a la izquierda y el camino pasa a ser de cemento. Ya cerca del Dueso, se deja por la derecha una estrada y en la siguiente intersección se gira a la izquierda. El último tramo, en ligera subida, nos aproxima ya al fuerte y a nuestro punto de partida, completando la ruta en unas dos horas (sin descenso al faro).

Fuerte del Mazo

Como decía al principio, el Fuerte del Mazo (o de Napoleón) se encuentra en un altozano muy próximo al Polvorín de donde hemos partido, así que le dedicamos una breve visita.

Como todas las fortificaciones de la zona, fue levantado por los franceses a principios del siglo XIX, al parecer para proteger otra más importante, situada en el Dueso. Está rodeado por una muralla en cuyo interior alberga varios edificios y efectivamente parece un emplazamiento perfecto para defender las zonas bajas. Sinceramente, al margen de su valor histórico, la visita sólo merece la pena si, como en esta ocasión, nos pilla a mano para algún otro plan más atrayente.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Zalama

Aunque en el universo montañero de Bizkaia las cumbres que siempre se nos imaginan como principales son inevitablemente Gorbea y Anboto, cuando se trata de altitud entre esas emblemáticas cimas se cuela el Zalama, un vecino bastante lejano y mucho menos famoso. No tiene en su curriculum canciones alusivas ni epopeyas montañeras, ni cruz ni crestas calizas que resplandezcan con el sol. Es una cumbre chata, apenas distinguible de sus vecinos y sobre todo relegada al extremo más occidental del territorio, el pico donde Bizkaia se encuentra con Cantabria y Burgos.

No obstante ese perfil aparentemente poco atractivo, el Zalama es la mayor elevación de la sierra de Ordunte, una especie de puente entre la cordillera Cantábrica y los Montes vascos, y por su ubicación y envergadura ofrece panorámicas excepcionales que merecen conocerse. E igualmente cuenta con variadas posibilidades de acceso, desde una respetable travesía por todo el cresterío desde Balmaseda, hasta ascensiones potentes desde el valle de Karranza, o la más concurrida ruta desde San Pelayo (Burgos). En nuestro caso optamos por la vía más sencilla y rápida: la subida desde el Puerto de los Tornos, cuyo principal aliciente son justamente las excepcionales vistas de las que disfrutamos durante todo el trayecto.

              DISTANCIA: 7,5 km.   
DESNIVEL: 450 m. (895-1343) CENTENARIO / Techo municipal (Karranza)
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-2-1) Desnivel continuado
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Puerto de Los Tornos (mirador)
            VIAS: Campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista BI-636 dirección Balmaseda. Aquí se sigue por la CL-629 dirección Burgos hasta Bercedo (el Crucero), donde se toma la N-629 en dirección Laredo. Tras pasar Agüera y poco después de entrar en Cantabria, en una curva cerrada (derecha) se encuentra el mirador del Puerto de Los Tornos. También se puede llegar por la autopista dirección Santander, tomando en Colindres la salida 173 hacia Burgos, continuando recto por la N-629 y ascender el Puerto por la vertiente norte.
             TRACK: Wikiloc
Más información:
IGN MTN50-85-Villasana de Mena


Perfil (subida)

El mirador del Puerto de Los Tornos, donde hay espacio para aparcar unos pocos coches, es una atalaya maravillosa. A nuestros pies se extiende por el Oeste buena parte de los valles de Soba y el Asón, con la soberbia sierra de Hornijo y el Pico San Vicente, y Porracolina más hacia poniente; por el Este, los valles de Karrantza, con Alen al fondo. Y en el horizonte las pequeñas elevaciones que ya caen sobre el Cantábrico, como Buciero y Mijedo. A nuestro lado, los vistosos cordales que se desprenden de la sierra de Ordunte, cuya cima más importante vamos a visitar. O sea, que sin bajar del coche ya disfrutamos de unas vistas excepcionales.

Vista desde Los Tornos (con zoom)
Primera lomada
Junto al aparcamiento hay un camino de tierra que nos conduce hacia la verde loma, limitada por la izquierda por un vallado, que será la primera dificultad que habrá que superar. Traspasamos la valla con su cuidadoso cierre de cadenilla y ya estamos en un extenso prado. El lugar está totalmente expuesto al viento por lo que en caso de arreciar con fuerza nos lo puede poner complicado de verdad (doy fe, una vez me tuve que dar la vuelta): la presencia de aerogeneradores en las proximidades, camino de la Sía, certifica que por esta zona pega con furia en determinados momentos. Por cierto, parece que hay un proyecto, de momento parado, de instalar molinos en la misma arista de Zalama. Como el asunto ya es recurrente en unos cuantos emplazamientos montañeros, quizá sería hora de debatir seriamente sobre este tipo de instalaciones, cada vez más perturbadoras para nuestro entorno natural.

 
Parque eólico y zona del Ventorrillo
Como la rampa es larga y monótona, nos lo tomamos con calma, subiendo siempre en paralelo a la alambrada, en compañía de ganado, generalmente vacas y caballos. (No es buena idea subir por el exterior de la valla, con firme irregular y hierba alta, muy incómodo). La pendiente ronda el 30%, no es exagerada pero la subida se hace aburrida, y más vale buscar entretenimiento en las vistas sobre los cordales que caen por la izquierda, con sus hermosos pliegues, y quizá con algunas rapaces que también suelen pasearse por la zona. El desnivel va cambiando ligeramente y encontramos un par de resaltes rocosos que nos sirven de distracción, porque este cuestón parece reproducirse a sí mismo y no terminar nunca. Un tenue rodada de vehículos ayuda también a buscar la pendiente más suave y ameniza otro poco la subida.

Montes de la Peña desde Los Canales
Poco después de constatar que ya hemos superado la cota de los vecinos Peñalta y  Saltipiña (izquierda, sobre los 1.100 m.), en la zona conocida como Cantón de la Muela, la alambrada se cierra en perpendicular a la marcha y encontramos un paso practicable para continuar la ascensión. Ya se atisba muy claramente el mojón cimero de Zalama, aunque todavía parece lejano. Y en esto, tras unos 2 kms. de ascensión ininterrumpida, llegamos a un nuevo vallado, mejor dicho, dos: una alambrada normal hacia el sur, y otra valla de la que sólo quedan unos postes metálicos roñados, más hacia el norte. Esta segunda se diría que coincide con la demarcación entre Cantabria –de donde hemos partido- y Burgos. Efectivamente, hacia el sur se observa una fantástica panorámica de los valles de Mena (izquierda) y Montija (derecha) delimitados el primero por la soberbia muralla de los Montes de La Peña, y el segundo por varias vistosas lomadas, con el puerto del Cabrio en medio. Por lo visto, en este punto había una antena, de la que queda como rastro un círculo pedregoso. Esta elevación, una antecima del ya cercano Zalama, parece que se llama LOS CANALES (o Las Canales), o también Lisos de Zalama (1.335 m.)

Última rampa a la cima
Ahora toca perder unos metros hacia el collado intermedio, y volver a remontar hasta la cima. A la vista tenemos una fantástica imagen de los cuatro colosos de Bizkaia: Zalama en primer término, Ganeko por la izquierda, Anboto con su inconfundible pico por la derecha, y Gorbea más hacia el sur. El trayecto no tiene ningún misterio: bajamos hacia el collado, con varias zonas húmedas a ambos lados del camino, y empezamos a remontar la última pala. Es una subidita sencilla y corta, en la que pasamos una valla metálica rota y algo más arriba el mojón que señala la divisoria entre Cantabria (norte), Burgos (sur) y Bizkaia (Este). Y de ahí a la cima, sin más problema, en cosa de hora y pico desde el inicio, subiendo tranquilamente.  

Mojón y turbera al fondo
Desde los 1.343 metros del ZALAMA, y sin más obstáculo visual que el propio cordal que continúa hacia NE, hay que disfrutar un buen rato junto al (o encima del) enorme mojón, con vistas excepcionales como pocas. La panorámica es un compendio de lo visto durante la ascensión por lo que, sin detenernos en muchos detalles, lo que más impresiona es quizá ver la inmensa extensión que abarcamos con la vista, desde la costa cántabra hasta los confines orientales de Bizkaia y una buena porción de los montes al norte de Burgos. Por si fuera poco, en el cordal cercano observamos algunos interesantes ejemplos de turberas, raras de ver en nuestro territorio.

Lejos pero visibles: Anboto (izda.) y Gorbea (dcha.)
Ciertamente, la ascensión por la vía que hemos elegido tiene muy poco de emocionante o, por decirlo claramente, resulta pesada y monótona; pero a cambio es la más corta y rápida. Y en todo caso, la visita a esta cima, sea por la ruta que sea, merece mucho la pena por las extraordinarias perspectivas que ofrece. Podríamos decir inigualables, al menos en nuestro ámbito más próximo,

viernes, 17 de noviembre de 2017

Paseo por las cumbres (2ª parte)

Los montes de Triano o de Galdames forman la sierra más notable de lo que conocemos como Margen izquierda de la ría. Conocidos también como Montes de Hierro, albergaron en sus laderas y en los pliegues de sus valles una intensa actividad minera que se fue apagando en las primeras décadas del siglo pasado. Toda la comarca muestra hoy en día los vestigios de aquella industria, cuyas cicatrices ha ido absorbiendo la naturaleza para formar un sorprendente paisaje.

Entre los interesantes itinerarios que recorren la zona, la ruta ‘Paseo por las cumbres’ discurre por todo el cresterío en una tranquila excursión, la segunda parte de la cual presentamos a continuación. Nos aproximamos a las cimas más al sur de la pequeña cordillera, entre las que se encuentran las más elevadas y de perfil más espectacular. A partir de aquí, mirando hacia el mediodía, estas amables elevaciones se van disolviendo para enlazar con el cercano Eretza, ya sobre el valle del Kadagua.  

            DISTANCIA: 10,8 km. (sin Pico Menor) 
            DESNIVEL: 325 m. (480-805) CENTENARIO (Gasterantz y Pico de la Cruz)
DIFICULTAD: Baja 8 (3-4-1) Dificultad de tránsito (Pico de la Cruz)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: CIA Peñas Negras
            VIAS: Pista de tierra, senderos, lapiaz
ACCESOS: Hasta La Arboleda, desde Bilbao, a Trapaga por la A-8 y N-634. En el centro del pueblo se gira a la izquierda hacia La Arboleda por la BI-3755. A Trapaga, también en Bizkaibus A3144, A3336 y A3337 y RENFE línea C2 estación de Trapagaran. De aquí a Larreineta se puede tomar el funicular de La Escontrilla, y de aquí a La Arboleda el bus A-2220. De La Arboleda a Peñas Negras, a pie por el itinerario de Mina Pickwick, o continuando por carretera. En coche, girando a la derecha tras las escuelas y después a la izquierda para tomar la misma carretera.
            ENLACES CON Paseo por las cumbres (1ª parte)
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 23-32
IGN MTN50-61-Bilbao


            
           PASEO POR LAS CUMBRES completo
            DISTANCIA: 13,3 km.
            DESNIVEL: 325 m. (480-805) CENTENARIO (los dos)
DIFICULTAD: Media-Baja 9 (3-4-2) Dificultad de tránsito (Pico de la Cruz) / Desnivel acumulado
Más información:


En la ya muy lejana entrada del 12-02-12 (ver enlace arriba) recorríamos la primera parte de la ruta llamada ‘Paseo por las cumbres’, uno de los itinerarios marcados (pintura rosa) a partir del Centro de Interpretación Ambiental de Peñas Negras, que va cumbreando por todas las cimas de los Montes de Triano o de Galdames, al suroeste de la zona minera cuyo punto más popular es el barrio de La Arboleda. Así que, aunque hemos visitado las restantes cimas en otras excursiones, vamos en esta ocasión a completar aquella ruta, a la que sumaremos las elevaciones más importantes por altitud y perfil.

CIA Peñas Negras
Comenzamos una vez más en el CIA de Peñas Negras que, no obstante lo feo del edificio, ocupa un lugar estratégico en la zona, facilitando aparcamiento, zona de estancia, alguna muestra de viejas instalaciones mineras, un pequeño museo y, por supuesto, bar. Hace un tiempo tuve el placer de aportar mi firma contra la estúpida idea de trasladar el Centro hasta Gallarta, es decir, a un lugar absolutamente periférico respecto de la zona montañera que acoge las más importantes rutas. Desde el CIA, en una aproximación de algo más de 1 km. alcanzaremos el punto en el que la otra vez abandonamos la ruta.

Señales en el collado de La Brena
La primera parte del camino no tiene mucho interés. Un panel con un mapa en una curva junto a la carretera forestal que sigue hacia Muskiz es el punto de inicio de la marcha. Por la izquierda del cartel tomamos un sendero descarnado (hay una sendita estrecha a su izquierda, más cómoda) y salimos a una pista, que tomamos hacia la izquierda. Iniciamos aquí un tramo que se hace algo aburrido y que recuerda a la Cuesta del Silencio del Pagasarri, aunque algo más largo y tendido. Pasando varias curvas y desechando un par de desvíos por la derecha, ganamos unos 150 metros hasta el collado de LA BRENA, un cruce de caminos en el que nos incorporamos ya a la ruta citada. Tomamos ahora el amplio camino que sube digamos en recto según hemos llegado, dejando por la derecha el que asciende a Pico Mayor (última cima de la primera parte) y otras dos pistas por la izquierda.

Across the forest
Tras esta pequeña rampa llegamos ya al collado Gromeran, donde el camino gira a la izquierda. Aunque las balizas con la pintura rosa están espléndidamente colocadas y es casi imposible perder la ruta, en este punto hay que estar un poco atentos porque tenemos que abandonar la pista e introducirnos por la derecha en un apretado bosque de cipreses, que atravesamos casi privados de luz. En unos pocos metros ya hemos salido de la arboleda y toca transitar por un senderito que remonta con fuerza por las rasuradas lomas del Ganeran.

La pendiente es más potente en la primera pala y se suaviza después, pero tendremos por delante como un kilómetro de ascenso ininterrumpido, siempre a cielo abierto y sobre verdes pastos. Pero tendremos también excepcionales vistas, primero hacia el Oeste, sobre la zona de las Encartaciones, teniendo en primer término el Pico de la Cruz que visitaremos después; y un poco más arriba, hacia el Este, con el Abra primero y panorámica que se va abriendo hacia el sur, hasta dominar una perspectiva espectacular. Pero todo esto lo veremos reunido cuando alcancemos la cima (GANERAN, 822 m.), la cota más elevada de los montes de Triano, y una de las más sobresalientes de la zona oriental de Bizkaia. En el punto culminante, con buzón y vértice geodésico, ya observamos también lo que será la continuación de la ruta, siempre hacia el sur.

Cima de Ganeran
              (Pico de la Cruz a la izquierda)
De la cima empezamos a bajar casi de inmediato por suaves lomas idénticas a las de subida, con buena vista de nuestros dos próximos objetivos: el arbolado Gasterantz de frente y el rocoso Pico de la Cruz por la derecha. Llegamos así a un nuevo cruce en el collado MUSTARIAGA. Tras un breve tramo algo pedregoso, nos adentramos en un cipresal en la forma que suele ocurrir por esta zona: como tragados de golpe por el arbolado. Empezamos a ascender por camino de tierra que suele encontrarse bastante blando e incluso embarrado lo que, unido a lo irregular del terreno, garantiza una subida entretenida, girando suavemente a  la izquierda y siempre sin abandonar los postes rosas.

Gasterantz, frente al Eretza
Tras esta pequeña rampa, cuando hemos alcanzado el punto más elevado hay que prestar atención de nuevo: una baliza por la izquierda indica el punto en el que hay que abandonar el camino para tomar un senderito despejado que nos conduzca a la cima. El inicio de este sendero puede no ser muy visible, pero lo veremos sin dificultad en cuanto nos asomamos al claro y, si hay alguna duda, nos podemos guiar por los dos únicos arbolitos, entre los cuales hay que pasar para alcanzar el objetivo. Llegamos así a la cumbre (GASTERANTZ, 801 m.), con el simpático buzón en forma de cohete, y excelentes vistas, desde el Abra por la izquierda, Jata y Sollube, Bilbao, la sierra de Sasiburu, el Paga y Ganeko, y el cercano Eretza hacia el sur.

Salimos de nuevo al camino y continuamos la dirección que traíamos, bordeando el arbolado. Con una nueva vista del Eretza, describimos una amplia curva hacia la loma que conecta con el Pico de la Cruz, siempre a la vista. Es una sendita cómoda y llana que nos conduce al pie del Pico, junto a un solitario espino. Y ahora viene lo divertido, como ya comentamos en una ocasión anterior.

Pico de la Cruz sobre las Encartaciones
La subida está marcada por una estrecha canal entre dos grandes rocas, que desemboca en otro paso angosto con vegetación y un árbol, para tomar luego una trocha por la que se sube sin problema. Más arriba la senda desaparece porque ya no hay tierra, pero se puede seguir sin problema el rastro de roca más desgastada con restos de tierra, que indica que es el trazado bueno. En la última parte hay que trepar un poquillo más y nos aproximamos por la derecha a zona algo más expuesta, pero sin problema. No es para nada una subida peligrosa ni especialmente técnica, aunque tampoco olvidemos que en el monte ningún lugar está 100% exento de riesgo. Llegamos así a la tercera cima del día (PICO DE LA CRUZ, 803 m.), que será la sexta si hemos hecho la ruta completa. La panorámica domina las Encartaciones casi en su totalidad, donde distinguimos por ejemplo Ubieta, Kolitza, Garbea o Alen, entre otros muchos montes, además de una hermosa perspectiva sobre el recién visitado Ganeran.

Concluida así nuestra excursión, el descenso –más complicado que la subida, como siempre en zonas calizas- habrá que hacerlo con bastante tiento y sin prisa. Para el camino de vuelta, del espino remontamos unos metros hasta los pastos para retomar el sendero hacia Gasterantz (aquí se podría tirar a la izquierda y abandonar la loma para internarnos en un bosque y buscar el camino que discurre por la vertiente occidental de Ganeran. Sería el camino inverso al descrito en la entrada Pico de la Cruz, pero este primer tramo resulta sumamente confuso y lo desaconsejo en absoluto, por lo que ni siquiera lo pongo como Variante).

Desvío con baliza en Mustariaga
Dejando esta cima por la derecha y descendiendo de nuevo hasta MUSTARIAGA, se nos ofrecen varias alternativas. Una sería volver por el mismo camino de ida, lo que supondría volver a subir y bajar el Ganeran, lo que quizá no tiene mucho sentido. De no hacerlo así, en el collado tomamos una pista que gira levemente a la derecha y luego se bifurca en dos, que seguirán paralelas durante cosa de 2 kms. por la falda oriental del Ganeran. Los dos caminos son similares y un poquillo aburridos, pero el de la izquierda nos permite, tras más o menos 1 km., visitar una cuarta cima (o séptima, según se mire). Nuevamente hay que estar muy atentos para
Buzón de Pico Menor
descubrir una baliza que por la izquierda nos indica el desvío. Prácticamente no hay camino visible, y habrá que buscar el punto más transitable para acceder una vez más al interior de un denso arbolado, remontar unos metros casi sin luz y entre ramas secas y, girando a la izquierda, descubrir la cima de PICO MENOR (728 m.), con buzón y una bonita vista del Ganeran y Pico de la Cruz que acabamos de ascender.

Podemos retroceder hasta la pista de donde veníamos, o continuar por el claro hasta otra que recorre la vertiente contraria. En ambos casos, siguiendo siempre en dirección norte giramos hacia la derecha para descender al collado de LA BRENA, desde donde no queda más que bajar por la pista del principio hasta nuestro punto de partida.

domingo, 29 de octubre de 2017

Ni agua

Son buena gente los montañeros. Tipos en general amables, encantados de explicarte qué camino tienes que coger o cuánto te falta, y hasta te dan ánimos si te ven echando el pulmón en una cuesta chunga. Nos saludamos los que vamos al monte (aupa, bueno, agur) y a veces cruzamos unas palabras sobre el tiempo antes de seguir adelante. Son los montañeros gente solidaria, responsable, que casi siempre se cuida de no dejar porquerías tiradas (bueno, siempre hay algún imbécil, pero el mundo es así), cierran las vallas que han atravesado, se les ve cómo disfrutan sólo con sentir el camino recorrido o con contemplar el paisaje.

Pero, oiga, ¿ha probado usted a pedir un trago a de agua? Joder, será casualidad, pero me ha pasado dos veces y todavía no salgo de mi asombro. Hace bastante, subiendo al Biderdi, hacía calor y la verdad es que la excursión se alargó mucho más de lo que preveía. No llevaba ni agua ni nada encima, y en las últimas lomas ya iba al límite. Divisé un señor cerca de la cima y allí me fui. Se estaba comiendo un plátano (excelente idea) y le pedí por favor un trago de agua. Yo creo que ya debía dar pena sólo con verme pero el individuo no debió tener la misma opinión. Sin decir palabra, se sacó la mochila y me pasó la cantimplora. Yo diría que ni me miró, ni yo me atreví a mirarle, sólo quería beber. Rápidamente le devolví el agua, le di las gracias (ni me contestó) y me fui para arriba. En el momento la verdad es que no pensé en nada más que en rehidratarme aunque fuese un poco, pero luego me dije coño, qué tío más antipático. Sin más.

Mucho más adelante, iba servidor camino de Itxina, nuevamente en día caluroso y sin agua. Por alguna parte había leído que en la ruta, o cerca, había alguna fuente, pero no la encontraba. Ya bastante cerca de Atxulaur el cuerpo me pedía líquido, y venía un fulano de frente, equipado como para subir al K2. Aquel no es que llevase agua, es que debía tener toda una carta de bebidas isotónicas y snacks a elegir. Teniendo en cuenta los precedentes, me dirigí a él con mucha cautela, preguntando (petición indirecta) si no había una fuente por allí cerca. Me dio todo tipo de explicaciones pero no soltaba la botella, así que me vi obligado a alegar, poniendo carita compungida, que venía desde Orozko y no sé qué cosas más. Ni por esas, el pájaro insistió en que el manantial no estaba lejos y blablablá, pero de agua, nada.

Así que por favor, decidme ¿ha sido simplemente mala suerte, o es que hay algún motivo que se me escapa para que al montañero no le guste dar de beber al sediento? No sé, miedo a morir deshidratado, infecciones contagiosas, castigo al olvidadizo (o gorrón).

Por mi parte, anuncio que si me encontráis por ahí no tendré ningún problema en daros un traguillo. Porque además últimamente tengo bastante cuidado en no olvidarme la cantimplora en casa.


La Virgen de los txikiteros

  • Hace unas semanas, el 11 de octubre, fue la festividad de la Virgen de Begoña (¿a que muchos creían que era el 15 de agosto?). 
  • Vale ¿y eso tiene que ver con los montes en…? 
  • Bueno, en la esquina de las calles Pelota y Santa María (Casco Viejo de Bilbao), justo enfrente de la preciosa fachada del Palacio Yohn (la Bolsa) hay una pequeña imagen en piedra de la amatxu con el típico vaso de txikito en la mano, que por cierto fue restaurada hace muy poco tras sufrir el impacto de un camión de reparto. 
  • ¿Y? 
  • Ese día 11 octubre los txikiteros –los pocos que ya quedan- cantan a la Virgen en ese punto tras haber hecho una buena ronda por las Siete Calles. Porque es justamente ese lugar el único de todo el Casco Viejo desde el que se divisa la basílica de Begoña. 
  • Muy bonito pero ¿algo más?
  • ¡Sí!

Pues nada menos que esto: si nos situamos justo ahí y con el ángulo correcto ¡también se puede ver el Pagasarri! (bueno, es Ganeta, qué mas da) Hagan ustedes la prueba: ojillo izquierdo exactamente en dirección Noreste, apuntando a la aguja de la basílica, y ojillo derecho también a 45º pero ahora Sureste: emerge entre los aleros de los tejados nuestra cima más emblemática.

Eso sí que es la conjunción de las más arraigadas tradiciones espirituales de los bilbaínos, quizá el punto donde se reúnen nuestras esencias botxeras. ¡Como para no tener el txikito en la mano!

Y además, justo al lado hay una peña del Athletic, no digo más.


Basquemountains

Así se llama una hermosa página web que descubrí hace algún tiempo. Parece ser que es una iniciativa de varios organismos locales (Ayuntamientos o mancomunidades) con apoyo de Gobierno vasco y Diputaciones para apoyar el turismo. Como rápidamente podemos advertir, a pesar del nombre su ámbito territorial se limita a parte de Bizkaia (Encartaciones y mitad sur) y pequeñas zonas limítrofes de Alava y Gipuzkoa.

La página cuenta con espléndidas fotos de unos cuantos destinos más o menos montañeros, varios de los cuales ya hemos visitado en ibilkat, además de otras muchas actividades (rutas de varios días o en bici, visitas culturales y urbanas, gastronomía, etc.). Evidentemente no es un lugar dedicado a información técnica, pero las rutas senderistas están bastante bien definidas. Es desde luego una página sobre todo turística, pero entiendo que está muy bien diseñada, es agradable de navegar y siempre puede aportar alguna idea de planes o lugares que todavía no hayamos conocido.

Hay también información sobre alojamientos y un montón de mapas y catálogos que se pueden descargar, así como una versión en pdf que también podemos tener a mano.

Su único defecto es que no nos han ofrecido ninguna comisión por la publicidad, pero todo se andará (De no ser así, les recuerdo que las entradas del blog siempre se pueden rectificar, y lo que hoy son elogios mañana puede destilar rencor y venganza)


Misterios sin resolver (VI)

O también lo podríamos titular ‘Por el camino blanco’, como la canción, o casi.

La foto es mala, borrosa, hay que admitirlo, tirada de móvil a toda prisa, pero se ve a lo que me refiero ¿no? No está trucada, sólo le he metido un filtro suave para que se vea con más claridad lo que es: una senda bastante cerrada de hierba, marcada en blanco en toda su extensión. Habíamos visto las clásicas marcas de los PR y GR, pintura naranja de los madereros, flechas amarillas del Camino de Santiago, y azules, rojas y hasta rosas de iniciativas privadas de todo tipo, colgaduras de plástico de carreras de montaña. Vamos, toda suerte de indicaciones polícromas, pero nunca un sendero completamente embadurnado como éste.

Realmente, me resulta imposible decir con qué estaba pintado, pero no parecía exactamente polvo porque no se borraba al pasar ni manchaba. Y desde luego no era algo caído por descuido cuando alguien transportaba un saco. La única pista es que el caminillo –uno de esos que uno se empeña en explorar, con resultados casi siempre decepcionantes- no tenía salida y concluía en un pequeño claro cerrado donde tampoco había nada que aportase claridad sobre el tema. Ah, y estaba en la zona de Santa Marina-Kortatuxeta (falda de Ganguren), en donde ya nos hemos topado con varias cosas desconcertantes.

Bien pensado, se me ocurren algunos sitios donde este tipo de señalización tan potente nos evitaría dar tumbos por lugares poco recomendables.

viernes, 13 de octubre de 2017

Butroi-Plentzia

El castillo de Butrón es una de las edificaciones emblemáticas de Bizkaia, y de las muy escasas fortalezas que tenemos con una morfología semejante. Su impresionante silueta recuerda a construcciones de latitudes bastante lejanas y parece sacada de un cuento de hadas, pero en realidad no es demasiado antiguo, y responde a una importante remodelación realizada en el siglo XIX. El edificio tiene más valor visual que práctico y, dada su escasa habitabilidad y el enorme coste de mantenimiento, ha pasado en los últimos años por diversos usos, hasta encontrarse actualmente cerrado y sin destino.

Aunque hoy en día no es posible visitar su interior, merece la pena admirar desde fuera sus imponentes muros, sus torres y almenas, rodeado de un entorno sumamente atractivo. La visita nos sirve además como punto de partida para una pequeña caminata que, siguiendo aguas abajo del río Butrón, nos lleva hasta Plentzia por parajes poco frecuentados que merece la pena disfrutar.

            DISTANCIA: 9 km.
            DESNIVEL: 60 m. (0-60)
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (0-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Dobaran (Urduliz) Final: Metro Plentzia
            VIAS: Carretera, pista de tierra, sendero, urbanas
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, carretera de Enekuri hasta el cruce de Asua, donde se sigue recto por la BI-2704 (carretera de Unbe). En la rotonda de Urduliz girar a la derecha en dirección Gatika-Butrón y seguir recto hasta tomar desvío señalizado al castillo. Bizkaibus A-3531 se puede coger en Larrabasterra junto a la estación del Metro (calle Gatzarriñe, al otro lado de las vías), y hay que apearse en la parada Dobaran. 
            ENLACES CON BarrikabasoPlentzia-Gorliz
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 8



Como todas las travesías, aunque sean cortas, conviene organizar bien los transportes de ida y vuelta. En este caso, el de vuelta no tiene problema, puesto que terminamos en Plentzia, bien comunicado por distintos medios; pero el de ida, a no ser que alguien nos lleve en coche, presenta cierta dificultad, porque no es fácil llegar en transporte público al castillo de Butrón, y desde Bilbao nos llevará cosa de una hora, Metro y bus mediante (ver Accesos, y cuadrar bien los horarios). En atención a ello hemos fijado el inicio en la parada de Dobaran del bus a Gatika, en vez de en el mismo castillo.

Castillo de Butrón

Bajando hacia el castillo
Desde que llegamos en el Bizkaibus, junto a la cervecera Benta Barri, ya tenemos a la vista el histórico edificio, así que tenemos clara la orientación. Podríamos seguir por la carretera para, en apenas 500 metros girar a la izquierda y llegar sin más, pero vamos a tomar una alternativa. Por la izquierda de la carretera nace un camino asfaltado junto a un caserío, que retrocede unos metros para luego tomar la
dirección correcta. Enseguida giramos hacia digamos el monte y remontamos unos metros hacia el barrio de Dobaran. Aquí cogemos por la derecha otro camino de cemento con la indicación ‘Club Hípico’. Continuamos por camino más solitario hasta dar con un caserío, donde hay que torcer a la izquierda, y en bajada accedemos finalmente al CASTILLO de Butrón, municipio de Gatika


La verdad es que el edificio es francamente bonito, incluso más ahora que está algo abandonado porque tiene más misterio, con las enredaderas trepando por sus muros. También es cierto que en general hay muy pocos visitantes y da un poco de pena verlo así, ignorado. No hace muchos años se organizaban visitas, y en otras épocas fue restaurante, hotel o algo así, pero ha ido cambiando de manos sin que ningún uso resulte al parecer rentable, y por lo visto tampoco las instituciones están interesadas en mantenerlo con vida.

El castillo tiene un aspecto muy infrecuente por nuestras tierras, con un aire medieval como los del Rhin. La fortificación original era una casa-torre del siglo XI, que fue remodelada en varias ocasiones. La reforma más sobresaliente es bastante reciente, del siglo XIX, así que la peculiar personalidad del edificio se debe más a un capricho de diseño que a necesidades defensivas. Aparte de las fotos, tenemos interesante información en esta página y en esta otra, además de un pequeño video que podeis ver aquí.

En marcha

Río Butrón
Y visto el asunto, seguimos (o casi empezamos) nuestra marcha. Hay que cruzar un puentecito sobre el río Butrón (o Butroi) y, girando a la izquierda, pasamos junto a un par de bares, donde ya cogemos una carreterilla por la que seguiremos un buen trecho. El lugar resulta algo desolado, y unas señales indicando ‘Caserío Butrón’ nos acompañarán buena parte del trayecto, lo mismo que las marcas rojiblancas del GR 280.

Presa de Arbina
En algunos momentos vemos cercano el río, y en unos minutos se vislumbra por la izquierda el antiguo molino y central eléctrica de Arbina, con una pequeña cascada. Vamos pasando algún que otro caserío aislado, pudiendo acercarnos al río cuando algún caminillo lo permite. Poco más adelante encontramos algo poco frecuente: una especie de plataforma de madera se acerca al río, y allí aparecen unos postes que marcan la posición de los ANGULEROS autorizados para la captura de tan codiciada especie. Observamos mejor la citada presa desde un pequeño camino que recorre la orilla, con el que no hace mucho se resolvió un añejo conflicto con los propietarios de la finca adyacente (ver artículo de prensa). 

Viviendas en Isuskitza
Pronto aparecen por la izquierda las primeras casas del ‘Abanico de Plencia’ (Isuskitza), con un chalet muy vistoso en lo alto y unos bloques bastante feos más abajo. (Municipio de Lemoiz) Más adelante, el camino parece terminar y tiramos para la derecha, dejando por la izquierda una gran finca con un bonito hórreo. Y así llegamos al ‘caserío Butrón’, donde efectivamente termina la carretera. Aquí arranca un camino de tierra bastante descarnado, que asciende suavemente, con lo que se agradece volver a algo de monte después de tanto asfalto. Enseguida, en un CRUCE una señal indica 4,5 kms. a Plentzia, justo la mitad del recorrido.

Adiós al río

Ría rumbo a Plentzia
El camino asciende a la vez que da un rodeo, apartándose del agua. Por lo visto, existió un sendero que atajaba paralelo al río, pero debe haber quedado dentro de una gran finca, lo que obliga a describir esta curva. De nuevo junto al cauce, éste adquiere el aire inconfundible de las rías, con sus márgenes limosos cubiertos de hierba. El sendero empieza a presentarse con zonas embarradas y se entrevé el comienzo de la curva del río, con otro buen número de viviendas en la margen contraria. Pronto el camino se interna en la espesura y empieza a subir ligeramente, perdiendo de vista el cauce, que ya no volveremos a ver. Dejamos primero una vivienda con un amplio terreno por la derecha, y luego otra medio oculta por la izquierda, y salimos a camino asfaltado.

Llegamos así a un pequeño núcleo de casas (Mandoñu, municipio de Gorliz), que dejamos por la derecha. Ya en carretera, giramos a la izquierda y de inmediato a la derecha, guiados por una cruz de señales y las marcas del GR.

VARIANTE: Junto a estas señales me comentan que puede tomarse por la izquierda un camino alternativo para acceder al barrio de Gandias por una ruta más próxima a la ría, pero no puedo asegurarlo porque no lo he constatado personalmente.

Llegando a Plentzia
Aquí descendemos suavemente, entrando de nuevo en zona urbana (Mandoñubidea). Pasamos junto a un pabellón industrial y, pasando junto a una fuente, estamos ya en zona de chalets. Llegando a la rotonda, giramos hacia el puente nuevo, y podemos tomar un agradable camino de piedrilla que recorre la zona verde hasta al frontón, con algunas balsas de agua y un puentecito, (municipio de Plentzia) hasta llegar al puente junto al bar Gurea y, cruzándolo, a la estación del Metro.