miércoles, 31 de octubre de 2012

ibilkat vs. Google, hagan sus pronósticos

Llevamos en esta historia como año y medio, y esto empieza a ponerse complicado. Como no sé hasta cuándo podremos mantener el blog tal cual existe ahora, explico la cuestión, por si a algún despistado le interesa, o por si alguien puede aportar alguna idea para aliviar nuestras zozobras.

Como es sabido por todos, los blogs existen gracias a un tinglado llamado lógicamente Blogger, que posteriormente fue adquirido, cómo no, por Google. Todo el proceso se puede leer por ejemplo en Wikipedia.

Como a su vez Google lanzó su propio navegador (Google Chrome), se las fue ingeniando para que los usuarios de Blogger fuésemos ‘inducidos’ (notese el eufemismo) a utilizar dicho navegador. Empezaron a surgir pequeños contratiempos a la hora de actualizar contenidos si se estaba usando otro navegador y, bueno, algunos acabamos cediendo y cambiando a Chrome. A fin de cuentas, tanto nos da uno como otro, aunque no deja de ser un incordio habituarse a una herramienta diferente. Pero esto no es nada.

El caso es que un buen día, al ir elaborando una de las entradas del blog, la aplicación nos avisó, con ese ridículo lenguaje con el que intentan presentarse como colegas, de que no se podían colgar más fotos, en plan ‘vaya, has agotado tu capacidad de almacenamiento’, o algo así.

Resulta que las foticos que ponemos cuando pinchamos en ‘subir’ una imagen se almacenan automáticamente en Picasa; eso sí, sin que nadie nos hubiese pedido autorización para ello, ni siquiera nos hubiesen avisado previamente -aunque tampoco es descartable que encontremos algo en alguna pestañita minúscula en un extremo de la pantalla. Y ahora nos enteramos de que al crear un blog se genera un álbum Picasa en el que van quedando esas imágenes, y tenemos un límite de 1 GB para hacerlo gratuitamente. Ya sabemos lo que viene ahora ¿no? Claro, si queremos un límite mayor, tenemos que pagar la muy asequible cuota de 2,5 € al mes. Si no, rien de rien, o sea, que no se pueden poner más fotos.

Como el agudo lector habrá supuesto, Picasa también pertenece a Google, con lo que estos chicos tan simpáticos de las letras de colorines acaban controlando todo el proceso: la creación del blog, el gestor de imágenes y el navegador. La concentración monopolística es un clásico del capitalismo globalizador actual, y deja a los usuarios enteramente en manos de los gigantes tecnológico-económicos, si queremos hacer casi cualquier cosa. Cojonudo.


Visto el tema, pusimos manos a la obra para limpiar el p...  Picasa y hacer algo de espacio, borramos unas cuantas imágenes defectuosas o duplicadas, y revisamos TODAS las entradas (más de 80) para ver si nos habíamos cargado cosas que no debíamos –como así fue en bastantes casos, porque además la gestión de Picasa resulta complicada y tediosa cuando se manejan casi 1.000 imágenes. También he pensado en suprimir algunas entradas, o refundir varias eliminando fotos. Incluso he recibido la sugerencia de eliminar todas las imágenes (insisto, unas 1.000), bajarles la resolución y volverlas a subir. Nada menos.

Pero está claro que esto no son más que parches, y cualquier día nos volveremos a encontrar el mensajito guay de hasta aquí has llegado, chaval. Es obvio que ibilkat sin fotos perdería buena parte de su interés (suponiendo que tenga alguno) y se convertiría en un ladrillo.

Y también es evidente que 2,5 € al mes no supone más que privarnos de una caña mensual (a precios de Bilbao), que tampoco es para tanto. Pero, qué queréis que os diga, es un poco una cuestión de principios. Me he negado a incluir publicidad en el blog, porque esto no pretende ser un negocio; pero por la misma razón, tampoco entra en mis planes pagar a una multinacional americana por publicar historietas de recorridos por los montes. No quiero ganar dinero con esto, pero tampoco perderlo, aunque sea poco.

¿Cómo terminará esto? ¿Quedará el blog petrificado con el contenido que ya tiene, hasta que alguien decida borrarlo de la red? ¿Pasaremos por lanzar las nuevas entradas a pelo, sin mapas ni fotos, como si fuera el BOE? ¿O acabaremos por bajarnos nos pantalones y apoquinar, para contribuir al beneficio del monopolio?

No sería una tragedia abandonar el blog, pero también pienso que sería bonito seguir con él. Así que de verdad agradecería si alguien puede darnos alguna pista de por dónde tirar. Ya sabeis, en Comentarios o en ibilkat@gmail.com.

Y es que hasta el correo es de ‘ellos’.

lunes, 22 de octubre de 2012

Larreder

Uno de los accesos más tradicionales y frecuentados al área de Gorbeialde es el de Pagomakurre, partiendo de Areatza. Poco antes de llegar a este punto habremos pasado por el área recreativa de Larreder, en cuyos alrededores podemos visitar interesantes vestigios de actividad humana de distinta antigüedad, además por supuesto de admirar los magníficos paisajes que se nos muestran, tanto en el entorno más próximo como en la lejanía.

Todo ello lo podemos conocer en un paseo corto y sencillo que seguro nos incita a repetir.

DISTANCIA: 3,9 kms 
DESNIVEL: 100 m. (700–800) 
DIFICULTAD: Ninguna 1 (1-0-0) 
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Parking de Larreder (Areatza)
VIAS: Pista asfaltada y de tierra
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia, hasta salida 105 Vitoria-Gasteiz N-240. Se pasa Lemoa y Artea, y en Areatza se toma a la derecha desviación señalizada al Parque Natural del Gorbeia. De aquí a Larreder hay unos 6 kms. Bizkaibus A3927 hasta Areatza.
Más info:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 57




Refugio en Larreder
Tras el largo y sinuoso camino desde Areatza, en el que hemos disfrutado la sensación de vernos sumergidos en los bosques, llegamos al área de Larreder, un espacio despejado con algunos bancos y parrillas por la derecha, y una zona vallada por la izquierda, donde se ubica un pequeño refugio y un túmulo prehistórico que reservamos para la vuelta. El camino continúa hacia Pagomakurre, de donde nos separan unos 2 kms.

Aunque, tratandose de una ruta circular, podemos empezar por donde queramos, en esta caso iniciaremos el recorrido por la parte más baja. Para ello retrocedemos unos 300 metros desde el parking por la misma carretera por donde hemos llegado, ignorando un desvío a la izquierda y después otro a la derecha, que asciende hacia el interior del vallado. Llegamos así a una BIFURCACION señalizada con un poste, en la que abandonamos la carretera. 

Camino por la ladera
Poco a poco vamos dejando el arbolado y salimos a terreno abierto. Estamos recorriendo la parte baja del área recreativa por la ladera oriental, y casi siempre tenemos a la vista el refugio en lo alto. Enseguida tenemos una amplia panorámica hacia el norte y el este, que conservaremos durante la primera parte del camino. Por la izquierda vemos la elevación casi perfectamente cónica de Upo, de frente el valle de Arratia y al fondo, las cumbres de Leungana (izquierda) y Eskuagatx-Errialtabaso (derecha). Por la derecha, algo más lejos, se recorta el inconfundible cordal de Anboto, con el Alluitz claramente visible.

La ladera inferior, delimitada con una alambrada, contiene a su vez varias pequeñas zonas cercadas, imaginamos que protegiendo algún elemento sensible. Pronto vemos un cartel informativo y un paso en la valla. Aquí dejamos el camino para acceder a una NEVERA. Bajamos por la hierba junto a la pequeña canalización de un regato y enseguida la encontramos. Se trata de una oquedad natural complementada con un muro de piedra del que se aprecian algunos restos entre la vegetación. Por la cosa de las decepciones, avisamos que el aspecto no tiene nada que ver con las grandes y restauradas neveras del Pagasarri.  

Bosque de coníferas
Volvemos al camino, dirigiendonos hacia otra zona boscosa. Al llegar a ella comenzamos a ascender suavemente, ya bajo la imponente presencia de coníferas, que dan al trayecto un ambiente más fresco y agradable. A la sombra del arbolado surgen a ambos lados rocas que afloran cubiertas de líquenes, que crean el entorno mágico y misterioso típico de las zonas umbrías y de orientación norteña. El entorno, surcado también por algunos regatos, invita a dejar el sendero e internarse a explorar los alrededores.

Siempre bien informados por los carteles y sin ninguna dificultad, nos encontramos poco después (derecha) con un CALERO, una estructura de piedra rehabilitada que llama la atención en lugar aparentemente tan remoto. De tanto en tanto, vamos viendo algunas pilas de troncos, lo que indica que estamos en zona de explotación maderera. Siguiendo en todo momento la suave ascensión, encontramos otra indicación hacia la izquierda, que señala hacia la fuente que ISB denomina Otsopotin, y el Topohispania Potopotino. Por lo visto, el interés del paraje reside en su peculiar vegetación, así que queda a la voluntad del paseante hacer o no una nueva incursión. En otro cruce, una señal más nos indica la dirección hacia un mirador, a 250 metros (DESVIO-VARIANTE).

VARIANTE: Merece la pena acercarse a conocerlo. Para ello, tiramos a la izquierda bajo un gran pinar, muy afectado por la procesionaria. En unos minutos, llegamos a una zona abierta por el lado izquierdo en la que, tras sortear un poco la vegetación, accedemos a un claro con una mesa de orientación (MIRADOR). El paisaje es bastante similar al que vimos al principio, y podemos así identificar las cimas que tenemos a la vista. Ojo, porque el track incluye esta variante.

Vista desde el mirador

En otro corto tramo nos encontramos con los trampales que, aunque suene a cazadores, son en realidad una pequeña zona húmeda, también vallada, que por lo visto acoge diversidad de animales y plantas de interés. En unos minutos salimos finalmente a la pista asfaltada que lleva a Pagomakurre por donde hemos llegado al principio, donde giramos a la derecha.

Tenemos a la vista parte del camino ya recorrido y ya no tenemos más que continuar bajando por un par de curvas, que podemos atajar por el verde, y llegamos al último tramo,  prácticamente llano, por el que llegamos de vuelta a Larreder.

En el área recreativa podemos dedicar un rato –aparte de a las actividades propias del lugar, a gusto de cada cual- a conocer el yacimiento prehistórico de Mendigana. Por lo que hemos visto, se encuentra en una especie de cima previa denominada Sustrigi.

Dolmen de Mendigana
Entramos para ello en el recinto vallado, pasando junto al refugio, para después seguir una señal que nos dirige al dolmen, al que llegamos en unos pocos metros. Se trata de un túmulo, situado en el extremo norte del área, muy semejante a otros que podemos encontrar en distintos lugares. Una curiosa explicación de lo que tenemos a la vista –por lo demás, no muy llamativo, la verdad- la podemos encontrar en la entrada Munarrikolanda.

Pero, salvo para los expertos, quizá lo más atractivo de la zona del dolmen serán las panorámicas. Hacia el sur tenemos la misma perspectiva que disfrutamos en la primera parte del trayecto, y observamos también la nevera, justo debajo. Por el lado contrario divisamos la impresionante pared rocosa de Itxina, en cuyo extremo apreciamos los Atxak, enormes farallones calizos que parecen a punto de desprenderse. 

Las estupendas vistas y los distintos recursos que hemos ido descubriendo hacen ameno el suave paseíto, que en buena lógica parece pedir buen tiempo. 




Pero, sólo como sugerencia, diré que resulta también fascinante en días de invierno en que la niebla se agarra a las laderas, y el paraje queda solitario y silencioso. Y si no, echad un ojo a estas fotos.

viernes, 12 de octubre de 2012

Jata

Jata es uno de los más clásicos destinos montañeros de Bizkaia. Con su cima a 600 metros de altitud (uno menos según Mendikat), y a tan sólo 3 kms. de la costa, es la más importante elevación de nuestro litoral, además naturalmente de constituir una excepcional atalaya desde la que contemplar fantásticas panorámicas.

De los varios accesos posibles, proponemos el que parte de la carretera que llega a Bakio, y que nos permite conocer la interesante ermita de San Miguel de Zumetxaga.


DISTANCIA: 7,6 kms 
DESNIVEL: 580 m. (20–600)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Media 8 (5-2-1)  Desnivel continuado  
                                 (Dificultad Muy Baja desde la ermita)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Gasolinera de Bakio
VIAS: Pista asfaltada y sendero
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia y Bermeo. En el cruce de Larrauri BI-2101 dirección Bakio. Poco antes de entrar en el pueblo (km. 25), el camino se inicia junto a la gasolinera (izquierda), con un rótulo que indica ‘San Miguel’. Bizkaibus A3518 Bilbao-Mungia-Bakio parada Otsategi (unos metros más delante de la gasolinera)
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 4





Camino de subida (a la vuelta)
Muy poco antes de entrar en Bakio, tenemos por la izquierda una gasolinera, junto a la que se inicia un camino asfaltado con la indicación hacia San Miguel. Aquí tenemos algo de espacio para aparcar, y muy pocos metros más adelante se encuentra la parada de bus, por lo que si hemos venido por este medio, tendremos que retroceder hasta este punto. No hay que confundir nuestro camino con la carretera hacia Armintza, que arranca unas decenas de metros después.

Siguiendo la señal, tomamos la carreterilla, que para empezar nos presenta una buena pendiente. Más adelante se irá suavizando y, aunque el desnivel es continuo, resulta bastante llevadero, alternando arbolado y verdes prados. Vamos pasando varios caseríos diseminados por las laderas, e ignorando primero una desviación a la derecha y después otras dos a la izquierda. Por el Este (izquierda) tenemos algunas vistas sobre Sollube.
 
Ermita
En un último repecho, encontramos una especie de trifurcación junto a un caserío, en la que podemos atajar algo saliendonos por la derecha, mientras el asfalto continúa describiendo una ese. Llegamos así al agradable collado donde se encuentra la ermita de San Miguel de ZUMETXAGA, junto a una campita con magníficos robles y un caserío al otro lado de la carretera.

Se trata de una construcción románica, al parecer del siglo XII, con un refrescante pórtico junto al camino; en la página que enlazamos hay información detallada sobre el tema. Si miramos al norte, puede verse el mar, y algo más a la izquierda, la cima de Jata, con su característica antena con forma de bola. Aunque instintivamente relacionemos este lugar con Bakio, en realidad nos encontramos en el municipio de Mungia, de donde no saldremos casi hasta el final del recorrido.

VARIANTE: La ermita se encuentra más o menos a mitad de camino, tras haber remontado unos 240 metros en 2 kms. Si queremos ahorrarnos el esfuerzo inicial también se puede llegar hasta aquí en coche, con lo que la dificultad se reduce a Muy Baja, según los parámetros que solemos manejar..

Sendero bajo los pinos
Justo antes del caserío hay una pequeña explanada con dos caminos. Aunque cualquiera de ellos nos sirve, escogemos el de la izquierda, apuntado con una vieja señal de madera. Empezamos con un desnivel suave, rodeados de verde por un sendero de tierra que se va estrechando poco a poco. Pasamos una zona arbolada en que los viejos pinos dejan caer sus ramas por encima del camino y, tras superar una curva (prácticamente la única que encontraremos), nos adentramos en el bosque, con el firme cada vez más empedrado y adquiriendo un buen desnivel.

Tenemos ante nosotros una larga pendiente en línea recta, sembrada de grandes rocas que a veces forman escaleras naturales. Ahora predominan los eucaliptos, que desprenden un profundo aroma, y que después serán sustituidos de nuevo por pinos. Cuando parece que llegamos a lo alto de la pala, nos espera otra ración de lo mismo, y después otra, de forma que conviene tomarlo con calma.

Bakio desde media subida
Salimos después a zona despejada, con lo que el paisaje alivia un poco la dureza y monotonía de la ruta: por la derecha tenemos ya una bonita vista de Bakio y, algo más arriba, incluso divisamos al fondo las grandes moles rocosas de Ogoño. A nuestra espalda vamos dejando Sollube, coronado por las numerosas antenas.

En el último tramo de subida, los desniveles aumentan ligeramente, superando el 30%. Hay una única bifurcación –para situarnos, con un matorral redondo de argomas en el centro- en la que los dos caminos volverán a reunirse algo más arriba; pero mi recomendación es seguir por la izquierda, porque la pendiente es la misma pero el camino es algo más ancho y cómodo.

Antena con la cima detrás
Ya asoma en el alto la esfera de la antena, y alcanzamos el cordal cimero entre grandes rocas junto a una alambrada. Sin posibilidad de pérdida, giramos a la derecha, y tomamos un senderito bien marcado que avanza entre el verde y algunos peñascos, en la divisoria de Mungia con Jatabe-Maruri. Este corto tramo resulta encantador después de la dura subida.

Dejamos por la izquierda la antena (por cierto, bastante más pequeña de lo que parece desde lejos) y continuamos hacia la visible cumbre, en un pequeño promontorio sobre el que se erige un mástil, en el que por lo visto ondeaba alguna bandera (JATA, 600 m.). Hay un pequeño buzón con forma de cohete con unas flores de plástico, y se divisa la continuación del cresterío que desciende en dirección al mar hacia Jata-Txiki.

Mojón en la cima
Como es de suponer, las vistas son soberbias. Aparte de Bakio, que tenemos a nuestros pies, con Gaztelugatxe y el Burgoa hacia el Este, por el lado contrario el panorama es más abierto, y enormemente espectacular: vemos toda la costa de Bizkaia hasta el Abra y los montes cántabros, destacando la bahía de Plentzia. Tras la amplia llanada de Mungia, vemos al fondo los montes de Triano, entre otros. Sobre el horizonte hacia el sur se levanta la mole redondeada del Gorbea, y más hacia el Este, los montes de Durango. Toda una panorámica de gran parte del territorio, desde este mirador excepcional.

VARIANTE: Aunque planteamos el descenso por el mismo camino, existe la posibilidad de bajar hasta Bakio por otra ruta. Para ello, basta con continuar por el cordal, descendiendo al collado de Jatabeiñerdia y remontando Jata-Txiki, siempre en dirección norte, para salir a la carretera de Armintza. También se puede acceder a otros puntos de esta vía por caminos más cortos, aunque si no se conoce bien la zona es preferible seguir los trazados más evidentes, porque existen gran cantidad de senderos y pistas que recorren las laderas. Sobre este itinerario, vease http://osakimendi2009.blogspot.com.es/2009/03/jata-600-m-circular.html, con todo lujo de detalles.

Descenso hacia la ermita
Si descendemos por el mismo camino de subida podemos disfrutar de las amplias vistas que antes no tuvimos sobre algunos de los montes más emblemáticos de Bizkaia, que podemos ir distinguiendo a lo lejos. Y como curiosidad, hay que observar que prácticamente desde el momento en que dejamos el cordal ya tenemos a la vista la ermita, 250 metros más abajo y casi en línea recta.

Por cierto, el verde que rodea San Miguel parece expresamente pensado para descansar después de la ascensión y dar cuenta de un respetable bocata –aunque creo recordar que no hay fuente. Si una vez abajo, completamos la jornada con un chapuzón y unas cañitas en Bakio, el plan es lo que se dice fetén.


lunes, 1 de octubre de 2012

Vía Verde de Piquillo

El tramo de la costa más oriental de Bizkaia y su continuación por el litoral cántabro muestran abundantes restos de la actividad minera que se desarrolló en la zona hasta las primeras décadas del siglo XX.  Por aquí circulaban diversos transportes de mineral para su embarque y posterior exportación, a través de cargaderos que asomaban sobre el mar. La huella de esta industria nos ha dejado desmontes y túneles, viejas instalaciones y edificios a lo largo de varios kilómetros, que conviven con la belleza de los rompientes.

Un sencillo paseo enlaza la primera localidad cántabra (Ontón) con Kobaron, ya en Bizkaia, recorriendo la fachada marítima para contemplar sus recios paisajes.


DISTANCIA: 5,8 kms 
            DESNIVEL: 15 m. (30–55)
DIFICULTAD: Ninguna 1 (0-1-0)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Antiguo cargadero de Ontón
VIAS: Pista asfaltada y de cemento
ACCESOS: En coche, de Bilbao a Ontón, autopista A8 dirección Santander salida 139 El Haya. Se toma la N-634 en dirección Santander, y antes de entrar en Ontón, tomar una carreterilla que sale por la derecha, pasando bajo la autopista y llegando al parking junto al inicio de la Vía Verde. Autobús Encartaciones (Termibus) Bilbao-Castro por Nacional
                 Si queremos partir de Kobaron, tomar la misma salida de autopista e inmediatamente la BI-3795, para encontrarnos en pocos metros en esta localidad. También Bizkaibus A3321 desde Portugalete
ENLACES CON Itsaslur
Más información:


El Piquillo –que no tiene nada que ver con los pimientos- es justamente el lugar del que partimos, una pequeña punta próxima a Ontón, junto a la Rada de Berrón, una cala visible si nos asomamos un poco hacia el oeste, en donde parece que se practica el buceo, como atestigua este video: 



Pero como nosotros somos del palo pedestre, nos fijamos en lo que hay en tierra firme. Aquí mismo ya podemos observar restos de antiguas instalaciones mineras, como la llamativa chimenea que se conserva en la misma explanada junto a la cual se inicia el camino. También distinguimos los muros de un cargadero, al parecer diseñado por Alberto Palacio (el del Puente Colgante) y destruido por una tempestad en los 80. Con estos elementos a la vista, y el Cantábrico a nuestros pies, ya estamos plenamente integrados en el ambiente por el que nos vamos a mover.

Chimenea e inicio del camino
Según miramos al mar, tenemos que seguir unos metros hacia la derecha para encontrar junto a unas casas unos paneles informativos que nos indican el comienzo de la Vía Verde. Por cierto, que acumulan tantas advertencias sobre acantilados, desprendimientos y adversidades meteorológicas, que dotan a la ruta de una emoción que en realidad no tiene… aunque si nos viniéramos por aquí un día de temporal duro, igual cambiábamos de opinión.

Avanzamos sobre los acantilados, delimitados por una valla de madera, rodeando la bonita ensenada de Ontón, mientras vemos delante el trazado del camino y al fondo, el túnel de la Galerna. Realmente, lo de los desprendimientos no es broma, porque en el camino se aprecia  alguna zona hundida y parcheada; y la propia mina de la Galerna –muy próxima al túnel al que da nombre- parece que terminó desmoronándose, lo que indica que el terreno debe ser bastante inestable.

Llegando al túnel
Llegados al túnel, además de nuevos carteles de advertencia, el aspecto de la boca resulta de por sí algo intimidante: asoma por ella un aparatoso entibado de madera que lo recorre en su totalidad, y las laderas están sujetas –como en algunos tramos anteriores- por redes metálicas. El túnel está completamente a oscuras, y las paredes rezuman agua. Con todo, y aunque pueda parecer una atracción de parque temático, tiene uno la convicción de que todo es bastante real, con lo que el pasaje impone cierto respeto, pese a su escasa longitud.

Y salida
A la salida se aprecia también algún voladizo a modo de visera y una zona apuntalada, lo que confirma la sensación de inestabilidad.

A partir de aquí las emociones se reducen considerablemente. El camino continúa bordeando los acantilados, con buenas vistas sobre el este, con protagonismo de Punta Lucero y sus molinos. Los rompientes dejan ver pliegues geológicos notables y también algunos hundimientos.

Pasamos un cepo que impide la entrada a vehículos, y después dejamos a la izquierda un caserío. Nos vamos alejando del litoral, y poco después de pasar junto a una chabola (derecha) cruzamos sin enterarnos la muga entre Cantabria y Bizkaia.  

La costa hacia Bizkaia
Se van sucediendo algunas casas de labranza y, tras otra curva que nos aproxima de nuevo a la costa, nos volvemos a dirigir tierra adentro, ahora en línea recta hacia un edificio en ruinas, seguramente de origen minero. Poco más adelante surge por la izquierda uno de los varios caminos que cruzan, y que se dirige a la zona de Aguadulce.

VARIANTE: Podemos hacer una pequeña incursión en esta dirección, para contemplar la pequeña cascada de un arroyo que vierte directamente al mar.

Zona minera del Hoyo
Enseguida estamos junto a los viejas construcciones mineras de la zona de El Hoyo, y continuamos hacia el interior bordeando una vaguada con abundante vegetación por donde discurre el arroyo de la Sequilla. Junto a un pequeño recinto rodeado de altos setos salimos a un parking muy bacheado, y ya no tenemos más que seguir la carretera hacia el grupo de casas que tenemos a la vista, para llegar a Kobaron, punto final de la excursión.

VARIANTE: Si queremos enlazar con la ruta de Itsaslur, junto al seto hay que girar a la izquierda y seguir el camino hacia un pinar con un nuevo aparcamiento, donde ya tomamos la parte vizcaina de la ruta. También desde Kobaron podemos tomar (por la izquierda, según llegamos) un camino interior que nos conduce a Pobeña por la zona de Campomar, aunque por aquí el tránsito es algo más complicado y menos espectacular.

La ruta nos lleva poco más de media hora (ida), que esta vez sí que lo hemos controlado, y en Kobaron, además de un parquecillo con juegos infantiles, tenemos varios bares agradables donde picar algo, una cosa imprescindible cuando una se da un paseo respirando los aires marinos.