lunes, 30 de abril de 2012

Candiano

Quienes frecuenten la A-8 en dirección Santander reconocerán fácilmente el Candiano, aunque no sepan su nombre: es la pequeña pero esbelta elevación, coronada por una antena, que vemos por la izquierda cuando pasamos junto a Colindres. Como se ubica justo encima de  la ría de Treto y sus laderas visibles caen directamente sobre el curso fluvial, su silueta casi perfectamente cónica resulta vistosa e inconfundible.

Accedemos a su cima, también conocida como La Colina, en una excursión sencilla que nos permite apreciar fantásticas panorámicas especialmente hacia el norte, con la bahía de Laredo y la marisma de Santoña como principales atractivos.


DISTANCIA: 6,3 kms 
            DESNIVEL: 350 m. (150-500)
DIFICULTAD: Baja 5 (3-2-0) 
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Padiérniga (Voto)
VIAS: Pista asfaltada y de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Santander salida Cicero-Treto. Se toma la N-634 hacia Treto (derecha). En Treto se toma la CA-268 hacia Carasa (derecha). Se sigue sin ninguna desviación en dirección Ampuero. Pasado el puente sobre la ría, tras una subida, se toma a la derecha la CA-682 en dirección a Padiérniga, junto al cementerio. Se continúa todo recto hasta llegar al cartel indicador de Padiérniga, donde se puede dejar el coche a la izquierda.
            Más información:
Cartografía de Cantabria PESC Mapa 3 en:



Perfil (ida)
                              

Punto de inicio de la ruta
El pequeño y montaraz núcleo de Padiérniga se asienta en un bucólico valle situado entre las dos discretas cordilleras que separan las rías de Rada y Limpias, que a su vez se unen poco más al norte formando un espectacular paisaje, para desaguar finalmente en la bahía. Aunque la mayor parte del caserío se dispersa por las verdes laderas, reúne unas cuantas casas alrededor de una iglesia. La imagen es arquetípica de la Cantabria rural y ganadera, tan próxima a las atestadas poblaciones costeras de veraneo.

Desvío
Según hemos llegado, al toparnos con la placa identificativa del pueblo, tenemos un espacio más o menos amplio para aparcar, junto a un camino que asciende por la izquierda hacia una granja. Iniciamos la ruta avanzando por la misma carreterilla hasta encontrar el primer DESVIO, donde giramos a la izquierda, siguiendo unas señales que indican la dirección hacia los barrios de Pinujo y Barieza.

Grupo de casas
Continuamos entre pastizales subiendo de manera casi imperceptible hacia un grupo de casas, entre las que tenemos que pasar, para continuar recto. El camino adquiere algo más de desnivel y en una curva pasa a ser de cemento, mientras vamos teniendo buenas vistas sobre el valle. Dejamos a la izquierda una casa y al fondo de una curva otra, coqueta y con balcón de madera, que será la última del recorrido.

Seguimos ganando altura, con pendientes muy moderadas, casi siempre teniendo a la vista el Collado Pico del Fraile, una elevación rocosa de formas atormentadas, con una torreta en la cima, que no debemos confundir con nuestro objetivo, error en que incurren algunas informaciones que hemos visto por ahí. Junto a una granja, situada en un bonito prado salpicado de rocas, dejamos por la derecha una desviación, y continuamos, con algo de arbolado por la izquierda, entre el que se empiezan a vislumbrar algunas perspectivas sobre el norte.

Camino y Collado Pico del Fraile
Dejamos después a la izquierda una borda, y el camino se empina con más decisión, pasando junto a un bosquete donde predominan los eucaliptus. Desde este punto tenemos por la izquierda la primera perspectiva de la cumbre de nuestro monte, con el antes citado Collado por la derecha. Será sólo un momento, porque enseguida la volveremos a perder de vista hasta bastante más adelante.

Tras otra curva, el camino llanea entre el praderío, casi siempre cuidadosamente vallado como es costumbre en la zona, y poblado por abundante ganado vacuno. Más o menos por aquí pudimos ver en una ocasión un par de cervatillos correteando y atravesando inopinadamente el camino, una de las imágenes más bonitas que hemos podido contemplar en el monte. Muy Disney, sí.

Sendero de tierra y cima
Seguimos siempre hacia arriba, pasando junto a una casa en ruinas, y poco después dejamos la derecha la última borda. Poco más adelante finaliza el asfalto, y el camino pasa a ser una pista de tierra, a veces con arena y casi siempre pedregosa, que hace el trayecto más montañero. Ahora casi siempre bajo arbolado, tras una curva cerrada, tenemos ya a la vista la cima en su plenitud, con la instalación repetidora sobre un pequeño promontorio rocoso. En una de las últimas revueltas del camino, dejamos por la derecha un sendero que se dirige hacia la cercana sierra de la Breña, con un pequeño cartel que indica la dirección al Candiano, ya muy próximo.

Vistas al norte
Remontamos el último tramo con una curva que nos sitúa en la vertiente norte, junto a una caseta con un poste. Aquí, unos pocos metros debajo de la cumbre, tenemos quizá la mejor perspectiva sobre la ría y la planicie litoral. Con el repecho final, ganamos ya la altitud de la antena (CANDIANO, 500 m.). Podemos bordear las instalaciones por la izquierda, por un senderillo pegado a la valla, con una importante pendiente que cae hacia el este. Detrás del repetidor se encuentra una bonita cruz metálica que señala el punto culminante, mirando hacia el sur.

La cima sobre Ampuero

La panorámica es extraordinaria, con la bahía y marisma de Santoña al norte, y Laredo de espaldas. Vemos cómo la ría de Treto se divide, pasado el puente sobre la autopista, entre las citadas de Rada (izquierda) y Limpias (derecha), con sus amplios y llanos islotes. Girando hacia el este y sur, Limpias y Ampuero anteceden a la multitud de pequeñas elevaciones que salpican el interior de Cantabria.

VARIANTE: Descendiendo por el camino de subida, podemos hacer una pequeña incursión para alargar la ruta. En el cruce del cartel anterior abandonamos la pista principal por la izquierda en ligero descenso. Poco después dejamos por la izquierda el camino que baja hacia el valle y continuamos en suave subida hasta la cima del Collado Pico del Fraile, que hemos tenido a la vista durante todo el camino, junto a un tendido eléctrico. Las vistas no mejoran a las del Candiano, pero ofrece una perspectiva algo diferente hacia el oeste, con los cercanos picos del Fraile y Negro y a lo lejos, el mucho más potente Rubrillo.

De no haber optado por la variante anterior, el regreso lo hacemos íntegramente por el mismo camino de subida, pudiendo -si el tiempo acompaña- redondear la jornada con un chapuzón en la fantástica y muy cercana playa de La Salvé, que todos conocemos como playa de Laredo.

Valle de Padiérniga

viernes, 20 de abril de 2012

Gallarraga

El Gallarraga constituye la elevación más occidental del cordal del Ganeko, marcando su arista la divisoria entre Bizkaia y Araba. Su silueta resulta imponente si nos aproximamos desde el valle del Kadagua, y sus oscuras paredes impresionan también vistas desde el gran bocinero.

Nos acercamos a esta cima desde el barrio de Ugalde, entre los municipios de Llodio y Orozko, transitando siempre por tierras alavesas. La ascensión es dura porque apenas ofrece un respiro, pero compensa por sus hermosas vistas y el marcado carácter montañero del itinerario, agreste y poco frecuentado.


DISTANCIA: 9,8 kms 
            DESNIVEL: 700 m. (200-901) CENTENARIO
DIFICULTAD: Media 11 (6-3-2)  Rampas del 30-40%
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: barrio de Ugalde (Llodio)
VIAS: Carretera, pista de tierra y senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Balmaseda salida Sodupe. Desvío por la BI-636 dirección Artziniega, hasta Okondo. De ahí se toma (izquierda) la A-3632 hacia Llodio. Poco antes de empezar a subir el alto de Garate hay que desviarse a la izquierda por la señal a Ugalde.
También por la AP-68 dirección Vitoria-Gasteiz salida Llodio y de ahí tomar la A-3632 hacia Okondo. Salir al barrio de Ugalde justo después de bajar el alto de Garate
            Más información:


Perfil (ida)


El barrio de Ugalde se sitúa a medio camino entre Llodio y Okondo, aunque parece que pertenece a este último municipio. Según hemos llegado por la A-3632, seguimos la señal para abandonar la carretera y de inmediato encontramos un pequeño espacio abierto junto a una caseta, donde podemos dejar el vehículo –aunque también podremos hacerlo en algún punto algo más adelante, no hay mucho más sitio disponible sin estorbar el paso.

Camino junto al río
Aquí iniciamos la marcha por la vía asfaltada que se dirige a los caseríos que forman el barrio, en principio por terreno llano. Aunque hay varias opciones para realizar la ascensión por caminos más montañeros, por una vez optamos por la carretera, por ser la alternativa más sencilla y rápida para la primera parte del itinerario.

Iglesia
Pasamos junto a un edificio con aspecto de abandonado y seguimos después un agradable trecho junto al arroyo, dejando a la izquierda una curiosa iglesia, situada tras una valla. Rápidamente se nos presentan los primeros desniveles, pasando un par de curvas con buena pendiente junto al caserío Uribe. Iremos después alternando tramos algo más suaves con repechos importantes, con vistas cada vez más amplias hacia el sur, a nuestra izquierda.

Explanada y vista de la cima
En la primera BIFURCACION, con una casa en el centro, tomamos el camino de la izquierda, y poco más adelante, en un nuevo cruce, tiramos hacia la derecha en otra rampa muy fuerte, dejando los dos caminos de la izquierda, que se dirigen a fincas privadas. A partir de aquí hay un tramo casi recto en pendiente más suave, con un primer caserío; y junto al segundo (Landeta) se ve a la derecha una pequeña EXPLANADA. Desde aquí ya podemos observar a nuestras 4 la cima hacia la que nos dirigimos.

Tras pasar una curva, dejando a la izquierda el último caserío, la pista pasa a ser de cemento con piedrilla suelta, y acometemos otra dura pala. Pasando junto a una caseta de aguas, y atravesando después un paso canadiense, llegamos al collado LANDETA –nombre que por cierto nos toca muy de cerca. Es éste en bonito paraje, un cruce de caminos sobre una amplia campa delimitada por varios vallados. Aquí se unen las estribaciones de Pagoeta (suroeste), Minaur (oeste) y Kiputxeta (norte), hacia las que se dirigen los distintos senderos.

VARIANTE: Hemos remontado unos 350 metros hasta la cota 550 en que nos encontramos, habiendo recorrido unos 3 kms. desde el inicio. Si queremos ahorrarnos el esfuerzo de esta parte de la subida, podemos llegar hasta aquí en coche, aunque también podemos dejarlo un poco más abajo, antes de la curva, para no perturbar la paz de lugar tan apacible. De hacerlo así, los datos de la excursión quedarían obviamente reducidos (de 700 a 350 m. de desnivel, y de 9,8 a menos de 4 kms. de longitud), recortandose la dificultad de forma decisiva.

Vista atrás hacia el collado Landeta
En este punto, dejando por la izquierda los caminos que surgen hacia las elevaciones citadas, y otro más por la derecha, seguimos de frente en dirección norte. Ignoramos un sendero poco marcado que sale por la derecha y casi de inmediato, otro por la izquierda, y seguimos por el camino central, el que asciende más claramente, señalizado con un cairn unos metros después. Recorremos así un tramo bajo arbolado de desnivel muy benigno, con un gran helechal vallado por la derecha, y algunos caminos herbosos que lo atraviesan, y que también desechamos.

Eretza entre los árboles
El camino se dirige claramente hacia el noroeste y, entre un tupido arbolado, empezamos a tener buenas vistas sobre las Encartaciones, con el perfil inconfundible de Sierra Salbada más al sur. Vemos también el Eretza, justo de frente, en una preciosa imagen como de postal. Un pequeño tramo en descenso no debe hacernos dudar de la ruta.

Tras haber recorrido unos 500 m. de trazado casi recto, y después de pasar un pequeño claro a la izquierda, nos encontramos en una cerrada curva en herradura con una bifurcación (HERRADURA), en la que tomamos el camino de la derecha, de nuevo el que asciende con más fuerza, marcado por otros dos cairns, uno a cada lado. Este tramo, pedregoso, casi recto y de pendiente moderada, desde el que ya podemos ver la cima, nos coloca en un bonito recodo arbolado. Aquí tomamos un camino herboso y fresco en el que perdemos algo de altura, pero que nos servirá para reponer fuerzas para lo que viene después. Nos encontramos bordeando el Kiputxeta, cuya cima tenemos a la derecha, dirigiendonos directamente hacia la base de la gran lomada del Gallarraga, cuyo acceso también tenemos a la vista.

Camino verde junto a Kiputxeta
Abandonamos el camino por la derecha en el COLLADO Kiputxeta, con su verde campita salpicada por algunos helechos y árboles pequeños, y buenas vistas hacia el sur, que iremos ampliando según vayamos ganando altura. Pocas indicaciones se necesitan para seguir: de frente tenemos un pequeño senderito que trepa sin descanso hasta el cordal, a la izquierda del cual se erige el vértice geodésico que constituye nuestro destino.

Sendero hacia el cordal
Aunque lo despejado del terreno permite zigzaguear un poco, la pala es realmente dura, unos 200 metros de desnivel continuado por encima del 40%, y con piedra suelta, así que conviene tomarlo con calma. Nos compensan desde luego las fantásticas vistas que vamos teniendo por nuestra derecha, donde distinguimos en primer término el cordal que se desprende hacia el Kamaraka y Goikogane, los valles alaveses, y la mole del Gorbea a lo lejos, algo más hacia el Este. Aunque se nos pueda ocurrir atajar en diagonal hacia la cima para ahorrar distancia y rebajar pendiente, hay que desechar absolutamente la idea porque, si bien veremos alguna traza de sendero, terminaremos haciendo un larguísimo y muy poco grato zarzing entre argomas por la enorme ladera. Lo podemos asegurar con conocimiento de causa.

Mirando al sur

Cima y cordal del Ganeko
Alcanzada la arista junto a unos importantes desplomes rocosos, ya no queda más que cumbrear hasta la cima (GALLARRAGA, 902 m.), disfrutando de las inigualables panorámicas. Las amplias y poderosas lomas del Pagero y Arrabatxu nos conectan con la cima del vecino Ganeko, mientras a nuestros pies caen las características chimeneas por donde deberíamos acceder si viniesemos desde Bilbao. Hacia el Norte, tras el Eretza y los montes de Galdames, la vista se pierde en el Abra.


Al norte: Artiba, Sasiburu y el mar
Nos encontramos justo en la divisoria de Bizkaia y Araba, habiendo completado el recorrido íntegramente dentro de este último territorio, y dominando desde aquí amplias extensiones de ambos. El retorno lo hacemos por el mismo camino de subida, pudiendo variar un poco la ruta para pasar por la cima de Kiputxeta. Para ello, tras haber descendido el sendero final, en vez de volver por el camino de ida, en el collado seguimos de frente (con acceso visible desde arriba) el pequeño cordal hasta la cumbre. Una vez alcanzada, descendemos por la derecha (norte) para desembocar de nuevo en el itinerario por el que habíamos subido.

Kiputxeta desde el sendero

sábado, 14 de abril de 2012

Gente que se dedica a rutas y caminos (vol. 2)

Seguimos donde lo dejamos.

Algunos miden las dificultades...

Como es sabido, el MIDE es un sistema para determinar el grado de dificultad de un itinerario a pie, al parecer desarrollado en Aragón, y que goza de cierta aceptación. Su configuración (con una serie de muy prolijos detalles) se puede consultar en http://www.senalycamino.es/mide.pdf, e incluso puede uno hacerse su propio MIDE en http://www.montanasegura.com/

Yo lo conozco desde hace bastante tiempo, porque lo encontré casualmente en una información sobre una ruta por etapas creo que por el Ebro, y me llamó la atención que en estos asuntos existiese algo de apariencia tan científica.

Recientemente, me ha llamado la atención verlo reaparecer en algunos sitios, por ejemplo, en los siempre interesantes artículos sobre montaña del Correo, así como en algún blog.

La verdad es que el sistema resulta digamos muy riguroso, y se ve que está muy currado. Pero qué quereis que os diga, a mi me parece un poco desproporcionado para rutas más bien cortas y sencillas como las que se pueden encontrar en los trabajos citados. Hemos probado a aplicarlo en algunos recorridos del blog y realmente no proporciona ninguna información útil.

En mi opinión, el problema del MIDE es que no resulta operativo al primer vistazo, que es lo que uno necesita cuando le hablan de un recorrido. El resultado ‘visible’ no nos dice gran cosa, y hay que bucear en los múltiples conceptos con los que se construye el sistema para averiguar qué dificultades nos podemos encontrar, lo que es un proceso un tanto engorroso.

En definitiva, entiendo que el método puede ser válido cuando se trata de una travesía de montaña digamos seria, por longitud, dificultad o entorno, pero para nuestros itinerarios domésticos resulta ser demasiado arroz para poco pollo. Así que seguiremos con nuestro artesanal sistema de definir distancia, desnivel y algún detalle que parezca significativo, que es lo que acabamos manejando casi todos.

Unos pocos, hasta lo hacen divertido…

Siempre subrayamos la cantidad de peña que hay por ahí haciendo lo que nosotros: contar batallitas acerca de sus expediciones por lugares más o menos cercanos o remotos, más o menos espectaculares o asequibles.

Algunas páginas tienen mapas estupendos que para nosotros los quisiéramos, otros aportan magníficas fotos, unos tienen su puntillo aventurero, los más acompañan detalles muy útiles, en fin, ya hemos dicho a veces que todos contribuyen con cosas interesantes, cada uno a su manera o en la medida de sus posibilidades. O sea, lo mismito que hacemos aquí.

Pero sí quiero hacer mención especial a http://www.biendealtura.com/, web que consultamos con alguna frecuencia, y que se distingue, además de por sus fotos y valiosas indicaciones, por el buen humor y el punto cachondo, lo cual se agradece especialmente. Reconozco que algunas veces echo una ojeada a esta página, sin buscar una información en concreto, sólo por el placer de leer algo desenfadado y entretenido.

Es gran virtud la de esta gente, de la que algunos carecemos, a causa de nuestra inclinación a la verborrea; pero bueno, tiene que haber de todo. Y no nos dan comisión, no.

... y otros pocos (muchos menos, claro) se interesan por ibilkat


Pocos pero buenos. Son nuestros seguidores, miembros, amigos, colegas o como demonios les quiera llamar nuestro amo Blogger. Gente de una pieza, sana y que sabe elegir. A ellos les dedicamos la fotico de ahí arriba, con el Jata emergiendo sobre la niebla, mientras Artxanda protege al botxo.

En fin, cachondeíto aparte, agradecemos de verdad a estos compadres que sigan ahí, algunos desde hace tiempo, otros más recientes, haciendonos compañía y echando un vistazo de vez en cuando a las cosillas que vamos colgando, que así nos ahorramos la melancolía del blog desierto.

Y también me estoy acordando de dos o tres que mucho bla bla bla, pero luego nos tienen abandonados. Que sepan que pasamos lista.


¿CONTINUARÁ?

martes, 3 de abril de 2012

Serantes

El viejo Serantes, centinela del Abra, nos engaña siempre con su aspecto. Su proximidad al mar hace que parezca de mayor envergadura que la que representan sus modestos 451 metros; y el perfil casi perfectamente cónico que presenta hacia Bilbao se convierte en un inesperado largo cordal si lo miramos desde el sudeste. El próximo Lunes de Pascua, como cada año, acogerá la tradicional romería de Cornites, con lo que sus campas recibirán la visita de cientos de excursionistas.

Aunque el acceso más clásico es el que se inicia en Santurtzi, en esta ocasión proponemos una ruta menos conocida pero bastante más atractiva, partiendo del barrio de Valle (Zierbena), y recorriendo por completo la arista, en un itinerario sencillo y divertido.

DISTANCIA: 6,4 kms 
            DESNIVEL: 370 m. (80-450) CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
ITINERARIO: lineal  Inicio: Valle (Zierbena)  Final: Santurtzi
VIAS: Pistas de tierra, senderos y pista de cemento
ACCESOS: Ida: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Zierbena-Gallarta. Se toma la BI-3794 hasta el cruce de La Cuesta, y ahí se gira a la derecha por la N-639. Justo después de una curva muy cerrada, se toma a la derecha la desviación a Valle. Bizkaibus A-3321 Portugalete-Muskiz parada Valle
                Vuelta: Metro Bilbao estación Santurtzi, RENFE Línea C1 y Bizkaibus A3115 y A3151  
            Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 14




La ascensión al Serantes tiene para mi un carácter algo especial, ligado a recuerdos de diferentes épocas, en las que fue marcando algunos pequeños hitos de esos que permanecen siempre en la memoria.

Nuestro punto de partida es el pequeño barrio galipo de Valle, situado en una bucólica vaguada, en el mismo piedemonte. Según hemos llegado, en coche o a pie desde la cercana carretera, nos encontramos con una plazoleta. A la izquierda del centro social (junto al bar) surge un camino de cemento que asciende entre caseríos, que es el que debemos tomar.
Sendero subiendo desde Valle
En muy pocos metros pasamos por una explanada utilizada como parking, y el camino se convierte en una estrecha senda que discurre bajo arbolado, entre el que encontramos algunas encinas. Salimos después a campo abierto, con una valla por la izquierda que delimita el cortado bajo el que se aloja un depósito de contenedores. Avanzamos así durante algo menos de 1 km. desde el inicio, ganando altura muy suavemente, siempre en dirección norte y con vistas hacia Punta Lucero y el vecino barrio de La Cuesta, hasta alcanzar el extremo del cordal.

Repecho hacia la torreta
Tomamos como referencia una enorme torre eléctrica, hacia donde deberemos dirigirnos. En dirección a ella giramos bruscamente a la derecha (CORDAL), para afrontar una subida pedregosa no muy larga (unos 200 m) pero con pendientes de alrededor del 30%, cuyo aspecto y configuración recuerdan bastante a la cuesta de Anselmo en el camino al Ganeko. Aquí tenemos vistas sobre el puerto de Zierbena y parte del Abra, que enseguida perderemos. La rampa exige un cierto esfuerzo, pero será el único significativo de todo el itinerario. Cuando alcanzamos la torreta, hemos superado el tramo más duro, y en adelante la subida será larga y muy asequible.

Nos encontramos ahora en la llamada cuesta del Torco, denominación que no tiene nada que ver con los turcos (como hemos visto por ahí) y sí con las antiguas carboneras existentes en esta zona. Circulamos por angostos y bien marcados senderos que momentáneamente se bifurcan, discurriendo a veces por la misma arista, sorteando en ocasiones afloraciones rocosas, y con algún tramo ligeramente aéreo, aunque no peligroso. Todo el cordal suele ser objeto de pruebas clásicas del entorno de Zierbena, como la Mendi Ibilbidea, o la dura Zierbena Lasterketa.

Vista atrás: Punta Lucero, La Cuesta y Castro al fondo
 Disfrutamos de extraordinarias vistas hacia Valle, que cada vez va quedando más pequeño y lejano, Montaño, la zona de Gallarta y los montes de Triano, al final de los cuales contemplamos el afilado perfil del Eretza. Más a lo lejos, empezamos a vislumbrar la figura inconfundible del Ganeko y Gallarraga. A nuestra espalda, la imagen se extiende hacia Cantabria, mientras por la izquierda tenemos casi siempre un bonito arbolado que, aunque nos oculta la vista sobre el Abra, la da al camino un aire acogedor. Sólo la continua presencia de tendidos eléctricos resulta algo molesta.

Camino junto al pinar
Tras otro kilómetro de apetecible recorrido por el cordal, y tras pasar un gran peñasco y un bosquecillo, encontramos por la derecha una cueva con aspecto de ser habitada, o al menos utilizada por alguien. Unos metros más adelante (CUEVA MAYOR) nos sorprende una pequeña explanada con un banco de madera y al lado, una gran oquedad rocosa recubierta de vegetación. Intentando poner de acuerdo las distintas fuentes, parece que la primera sería la cueva del Pastor y esta segunda sima, la Cueva Mayor, también conocida como sima de Peñalba. Para liarlo un poco más, también nos han contado que se llamaba la ‘cueva de los zorros’, porque allí se tiraban los raposos abatidos por los pastores. Se admiten opiniones autorizadas.

Cueva Mayor
Poco más adelante vemos ya la aguja de la antena, y nos aproximamos a la cumbre. Tras dejar a la derecha un mástil con el recuerdo de algún montañero, accedemos al final de la pista de cemento que sube desde Santurtzi. Hay una primera antena protegida por un vallado y, tras unos metros de subida final, estamos ya ante el repetidor, el vértice geodésico y el famoso castillo (SERANTES, 451 m.), en unos 45 minutos desde el inicio. Las vistas son espectaculares en todas direcciones, como corresponde a esta solitaria atalaya, tan alejada de cualquier otra cima más elevada. Su estratégico emplazamiento hace del Serantes un fantástico mirador sobre la mitad occidental de Bizkaia, no obstante su limitada envergadura.

Castillo y vértice geodésico
Montes de Triano
Aunque los orígenes de la fortaleza parecen remontarse bastante tiempo atrás, fue reconstruido a finales del siglo XIX, como podemos leer en las páginas a las que nos remitimos al principio. Podemos explorar un poco los alrededores adentrandonos por un senderito que rodea el castillo, contemplar una mesa de orientación al lado contrario de donde hemos llegado, y por supuesto disfrutar de la inigualable panorámica.

Bajando hacia el fuerte
Emprendemos el descenso por el evidente sendero que baja con notable pendiente en dirección sureste -diríamos hacia Las Arenas. Este repecho será bien conocido para los que habitualmente accedan desde Santurtzi, porque supone un postre algo indigesto a la suave ascensión. Es un pasillo antiguamente pelado, ahora repoblado por la derecha de la bajada, mientras la izquierda se ve cubierta por un helechal. Descendemos directos hacia el viejo fuerte, con la marcha siempre amenizada por la preciosa perspectiva. 

Los muros y fosos de esta otra fortificación (FUERTE) merecen unos minutos de investigación. Es un clásico punto de encuentro de la romería de Cornites, y habitualmente utilizado como lugar de picnic o solarium. También encontramos un par de fuentes. A alguna lumbrera municipal se le ha ocurrido el último disparate para desvirtuar un emplazamiento histórico con absurdas instalaciones, como comentaremos al final, pero a día de hoy todavía podemos disfrutarlo tal cual lo hemos conocido desde siempre.

La cima, desde el fuerte
VARIANTE: Si preferimos volver a nuestro punto de partida en Valle, hay alguna opción para no regresar por el camino de ida. En la pista que hay por la derecha del fuerte, indicada en el párrafo siguiente, nos dirigimos hacia la derecha. Enseguida empieza a bajar suavemente, y hay que buscar el primer sendero que sale por la derecha y que va ladeando el monte a media altura por la zona de Peñalba. Después ignoramos un camino que baja por la izquierda y remontamos un tramo de fuerte subida que nos conduce de nuevo al cordal, por donde desandamos el itinerario inicial. Aunque también se puede volver a Valle sin subir a la arista, no es muy aconsejable de no conocer bien el terreno, porque existen diversos caminos sin salida utilizados por los pastores, y no es fácil encontrar la ruta correcta sin dar un gran rodeo.

Como a poder ser huimos del asfalto, esquivamos la aburrida carreterilla y buscamos un ruta para el descenso, entre otras muchas posibles. Desde el punto en que hemos llegado al fuerte, nos dirigimos a nuestra derecha para encontrar una antigua pista que lo rodea por el sur, y que tomamos hacia la izquierda. En unos pocos metros surge por la izquierda un senderito estrecho por el que seguimos, a media ladera y bajando muy suavemente en dirección al mar.

Camino verde hacia Los Llanos
Abandonamos después esta senda por un pasillo herboso que vemos por la derecha, y que gira hacia un cercano promontorio, pasando junto a una caseta y una torre eléctrica, visibles desde el primer momento. El verde camino nos lleva a un cruce de pistas junto a otra chabola, ya al pie del polvorín de El Mazo, cuya silueta se recorta sobre el cielo. Seguimos recto, con las ruinas a nuestra derecha, pasando junto a un pequeño arbolado entre las amplias campas, y nos encontramos en el área de Los Llanos, con bancos, fuente y un cartel informativo del Serantes, además de un par de charcas cuidadosamente valladas y señalizadas para proteger algo que desconocemos.

Aquí ya tomamos sin remedio la fea pista de cemento que nos aproxima al casco urbano. Aunque el tramo que viene sea bastante poco apetecible, salvo que conozcamos muy bien la zona no es conveniente intentar atajar, porque la parte baja de la ladera está repleta de chabolas, pequeñas huertas y alguna infravivienda, por lo que será fácil terminar en algún punto sin salida, o acosados por algún perro.

Casas de colores
Siguiendo el tedioso trazado de la pista, el camino describe una larga curva a la derecha, apuntando hacia Kabiezes, para en unos 200 metros girar en herradura y volverse en dirección norte durante otro tramo similar. Finalmente, encontramos otro camino de cemento (DESVIO) que sale en descenso por la derecha para, tras pasar entre varias casas y bajar una escalerita, desembocar ya en el entramado urbano de Santurtzi. Pasando un par de curvas, donde podemos admirar algunas de las curiosas casitas de colores de Regales, salimos a la calle Mamariga.

De camino al transporte de vuelta, no tenemos más que bajar esta larga calle, pasando por la siempre animada plaza del barrio, para alcanzar el centro de Santurtzi, donde disponemos de Metro, autobuses y tren, que cómodamente nos acerquen a nuestro destino. Aunque, claro está, será recomendable aprovechar la jornada para conocer mejor la localidad marinera, con el encanto de su puerto, sus buenos restaurantes y concurridas zonas de poteo.

Lo dicho: otra ocurrencia

Es sobradamente conocida la invencible inclinación de los políticos, en especial los de ámbito municipal, a meter mano en el monte –además de en algunos otros lugares. Lo hemos visto en otros muchos sitios (Arraiz, Punta Lucero, Ganeko…, unos materializados y otros en proyecto) Cuando lo que tendrían que hacer es algo tan sencillo y barato como proteger y a lo sumo limpiar, se vuelven locos por proponer todo tipo de inventos donde la naturaleza sólo reclama respeto. Cuanto más hormigón, aparcamientos, barbacoas, columpios, chiringuitos o miradores, mucho mejor.

Los de Santurtzi no sólo no se han quedado atrás, sino que han ido a por todas, proponiendo construir un edificio sobre el fuerte que acabamos de conocer en nuestro paseo. Casi nada: seis pabellones, con un mirador, restaurante y una especie de albergue, hotel, o vaya usted a saber, para 60 personas. En total, más de 1.000 m2. construidos y otros 600 de ‘acondicionamiento de urbanización’ (Detalles en http://santurtziberriak.blogspot.com.es/2011/05/el-ayuntamiento-de-santurtzi-aprueba.html y http://www.aranzadi-zientziak.org/actualidad/se-aprueba-el-proyecto-de-la-recuperacion-del-fuerte-de-serantes )

            O sea, que no es precisamente una caseta de madera. Imaginamos que todo ello acompañado de mejoras (o sea, más asfalto) en la carretera, naturalmente un parking en condiciones, canalizaciones de servicio del edificio, tránsito de vehículos durante la construcción y después de ella, movimiento de tierras… En definitiva, algo que inaugurar con corte de cinta y ezpatadantza, que es lo que mola.

            Y digo yo, eso no se podría hacer en otro sitio? No tiene el Serantes zonas amplísimas y sumamente degradadas donde colocar un mamotreto así? No se podrían limitar a una mínima intervención para mantener el fuerte en condiciones dignas?

            De esto sólo nos puede salvar la crisis y las telarañas en las arcas públicas.