lunes, 30 de enero de 2012

Eretza

Con sus 887 metros, el Eretza es una de las tres cimas más importantes que encontramos en las cercanías de Bilbao, algo por debajo del Ganeko y el Gallarraga. Su envergadura y ubicación algo descolgada del macizo de los montes de Triano al que pertenece, le hacen muy visible y perfectamente identificable desde gran distancia. El poderoso perfil del Eretza, coronado por un gran penacho rocoso, y su enorme y característico cortafuegos, le hacen acreedor a denominaciones tan curiosas como ‘la pirámide maya de Sodupe’.

Aunque tiene fama de monte duro, y el acceso por su espectacular rampa herbosa impresiona, proponemos una ruta más corta que la habitual subida desde Sodupe, que nos ahorra buena parte de su larga aproximación, y nos permite experimentar un tramo de vertiginosa subida por una de las siluetas más reconocibles de esta parte de la montaña vizcaina.


DISTANCIA: 7,2 kms 
            DESNIVEL: 490 m. (400-887)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Media 9 (4-2-3)  Rampas del 40% / Dificultad de tránsito
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y Final: Saratxo
VIAS: Pista de tierra y senderos
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, por el corredor del Kadagua y BI-636 hasta Zaramillo. Desde el centro comercial Km. 11 se toma una carretera que sube por la derecha. En un cruce con unos caseríos a la derecha, se toma la pista que sale por la izquierda, pasando después una indicación hacia un agroturismo (queda a la izquierda) El coche se puede dejar preferiblemente en el exterior del barrio de Saratxo, situado sobre una amplia curva. En tren FEVE Bilbao-Balmaseda parada Zaramillo. Bizkaibus A-3342 parada Lazkao-Km. 11 (en ambos casos, después a pie hasta Saratxo)
            ENLACES CON GaneroitzTravesía de Sasiburu
            Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 32





Saratxo
El pequeño barrio de Saratxo –antiguamente minero, hoy ganadero- se sitúa en la vertical del más populoso Zaramillo, camino de Sodupe. Podemos dejar el vehículo en una curva cerrada, sin adentrarnos entre las casas para no estorbar el paso. Un poco por encima de la carretera tenemos la curiosa ermita de San Sebastián, que merece una visita, y donde el 20 de enero se celebra la fiesta patronal correspondiente (como curiosidad, he aquí el programa festivo de la última edición, sólo hace unos días:  http://www.gugazmugitu.com/archives/481 )

VARIANTE: Como es norma, recordamos que los accesos indicados arriba sirven igual si decidimos hacer la ascensión completa comme il faut, en este caso a pie desde Zaramillo (transporte público). El recorrido se incrementa así en unos 6 kms. (ida y vuelta) y se añade un desnivel de 350, con lo que la dificultad aumenta de forma considerable. Sólo tenemos que decir que este trayecto adicional sobre asfalto no aporta nada desde el punto de vista montañero y muy poco en cuanto a panorámicas.

Sin entrar en Saratxo, desde la misma curva en los aledaños del barrio sale una pista de tierra en dirección sur, que es la que debemos tomar. Seguimos por ella en suave subida por zona arbolada, con vistas ocasionales sobre el Paga y el Ganeko. El camino sale después a campo abierto, donde abandonamos la pista, que gira a la derecha, para seguir recto en dirección Oeste (DESVIO).

Primera vista de la cima
En algunos momentos podemos atisbar por primera vez la cima a la que nos dirigimos, que desde aquí no impresiona demasiado. Pasamos bajo un tendido eléctrico junto a una torreta, y continuamos por camino limitado por alambradas, donde debemos sortear un par de zonas encharcadas. En este tramo, por la ladera que cae al barranco de Markoleta, podemos observar una solitaria roca de grandes dimensiones, y unos minutos después, pasamos junto a una segunda torre, desechando un desvío hacia la izquierda.  

Cruce de las maderas
Siempre en suave pendiente, continuamos por camino algo más herboso, hasta un cruce (MADERAS). En este punto suelen encontrarse grandes pilas de troncos, ya que estamos en zona de intensa explotación forestal, con lo que también será fácil encontrarnos con camiones madereros, o al menos escucharlos a lo lejos. Además de la amplia pista que cruza de izquierda a derecha, nos encontramos de frente con dos caminos. Ambos nos llevan hacia nuestro objetivo, pero el de la derecha, algo más ancho, da un mayor rodeo, por lo que optamos por el de la izquierda, con un poco más de pendiente.

VARIANTE: En el cruce anterior tenemos el primer contacto con el famoso cortafuegos, que surge a nuestras 9 de la pista que dejamos por la izquierda. Podríamos tomar esta ruta para dirigirnos casi en línea recta hasta la base de la cumbre durante más de 1 km., pero es un recorrido más bien monótono y por eso mismo algo agobiante.

Continuamos bajo arbolado cada vez más abierto y pasamos un par de desvíos que debemos ignorar. Hasta ahora, nos hemos podido guiar por las marcas rojas y blancas del GR 281, pero por esta zona no deberemos dejarnos confundir por las múltiples señales naranjas, que son indicaciones de las talas. Llegamos así a una nueva encrucijada (CRUCE). Por la derecha, a escasos metros, tenemos la pista que antes hemos desechado, y el camino que sigue de frente nos llevaría también a la cima dando un amplio rodeo, por lo que giramos a la izquierda para iniciar un trazado en zigzag con el que iremos ganando altura poco a poco.

Acercandonos a la cumbre
Describiendo una amplia curva, con un paisaje similar al anterior, vamos girando primero al Este y después al sur, y divisamos ya más cercana nuestra cima. Cruzamos el ancho y verde pasillo del cortafuegos sin que todavía divisemos su final, y nos adentramos de nuevo bajo arbolado. En el primer cruce encontramos dos caminos por la derecha, y tomamos el segundo de ellos, para salir de nuevo al cortafuegos y cruzarlo al lado contrario (Oeste). Otra vez en zona boscosa (de momento, pinos), misma operación: en el cruce que encontramos giramos la izquierda y volvemos a cruzar el pasillo. Naturalmente, como éste nos lleva directamente a nuestro objetivo, es claro que en cualquier momento podemos abandonar nuestro serpenteo para tomar la vía más directa, aunque hay que insistir en que resulta más duro y menos gratificante avanzar siempre en línea recta y sin otra referencia que una cima que todavía parece inalcanzable.

En este último tramo del zigzag –que por momentos puede resultar un pelín aburrido- perdemos algo de altura, describiendo otra curva, bajo la sombra de las densas repoblaciones, y rodeando la antecima llamada Mendiola o Camporredondo (750 m.). Parece ser que en ella existía en tiempos un cromlech, desaparecido al abrirse el cortafuegos, y muy cerca se encuentra también, en el mismo centro del pasillo, un solitario árbol (creo que un espino), objeto de abundantes fotos, y que veremos a la vuelta.

La última pala
Salimos una vez más al CORTAFUEGOS y, aunque podríamos aún esquivarlo una vez más (continuando de frente y describiendo un último giro para acceder a la cumbre desde algo más al norte), no podemos dejar de aceptar el pequeño desafío que supone superar la última e intimidante rampa. El panorama es espectacular. Estamos en una avenida herbosa de unos 20 metros de ancho, flanqueada por enormes cipreses de Lawson, con una pendiente que en adelante ronda el 40%, en lo alto de la cual emerge una pared de roca que desde aquí parece inexpugnable. Parece mentira que nos encontremos a tan escasa distancia de zonas urbanas.

Realmente, el trayecto no tiene más misterio que tirar siempre hacia arriba, ajustando el paso (paso francés, que decía un colega) porque el desnivel es muy fuerte. Es recomendable buscar la traza de un pequeño sendero que discurre muy cerca del margen derecho, que nos puede facilitar la ascensión. La longitud del tramo son apenas 180 metros, pero nos harán sudar, porque en este intervalo habremos remontado unos 80. Tanto si miramos hacia la mole que nos cierra el paso, como hacia abajo, la pendiente nos puede producir una rara sensación de inestabilidad o hasta vértigo, dependiendo de la sensibilidad de cada uno.

Entrada en el bosque
Hay que estar muy atentos, porque aunque parezca que esto no tiene salida, sí que la hay. Unos 20 metros antes de llegar a la pared hay que escudriñar por el lado derecho un pequeñísimo hueco en la muralla de cipreses (BOSQUE) por el que abandonar el inmenso terraplén. Según hemos leído, antes este sendero era bien visible, pero quedó oculto con el crecimiento de los cipreses (o sea, que el dato debe ser bastante antiguo), por lo que actualmente no queda otra que tirar de agudeza visual o echar mano del GPS. Como no identificamos nada que nos pueda servir de referencia, tampoco vendría mal un cairn, porque la sensación de estar encaramados en esta rampa buscando un paso damos fe de que no es nada agradable.

Nos introducimos así en el cerradísimo bosque, sin apenas luz, para seguir unos 30 metros hasta encontrar una salida a terreno despejado. Ahora tenemos que progresar por el costado del promontorio, entre algunos arbustos y árboles pequeños. Apenas podemos distinguir rastro de un sendero entre las rocas, debiendo ascender –a veces, con ayuda de las manos- en una trepada durilla pero divertida, atravesando alguna pequeña canal y divisando unos cuantos metros por la izquierda una alambrada que protege de la caída. El repecho no tiene sin embargo peligro, y deberemos ir avanzando buscando los pasos más sencillos y oblicuamente hacia la derecha.

El cortafuegos, desde la cima
Pronto tenemos a la vista la lomada cimera, que resultará más accesible cuanto más a la derecha vayamos. Alcanzada la redondeada campa, no hay más que ir ascendiendo hasta el punto más alto, en que enseguida podemos distinguir el mojón. En la ventosa cumbre (ERETZA, 887 m.) hay también buzón y un lauburu con una placa. Pero lo que más impresiona es sin duda asomarse –dentro de un orden, claro- al abismo sobre el cortafuegos por donde hemos subido.

Como era de esperar, las vistas son soberbias en todas direcciones, lógico tratandose de la mayor altitud de los alrededores. Hacia el Sur se recorta el perfil del Ganeko-Gallarraga y más allá distinguimos Gorbea o sierra Salbada; por el Norte, los montes de Triano, el Abra y el ahora insignificante Serantes; más al Este, Jata, Oiz con sus molinos, los montes de Durango con el Anboto despuntando… Todo un fantástico panorama que disfrutamos desde esta atalaya privilegiada. 

Tras disfrutar un rato de estas imágenes y de un merecido descanso, volvemos a bajar por el mismo camino hasta volver al cortafuegos, que ahora recorreremos en su mayor parte.

Vistas al sur

VARIANTE: También podemos evitar el tramo más duro de la rampa, dirigiendonos hacia el norte por la arista junto al límite del bosque, por donde hemos llegado. Hay dos posibles caminos que parten hacia la derecha para atravesar el arbolado y salir al cortafuegos donde lo hemos tomado al subir, pero su acceso no resulta muy visible. Por ello, si no los encontramos, deberemos continuar hasta encontrar la pista que, tomando siempre hacia la derecha, nos devuelve al pasillo bastante más abajo, tras un rodeo más o menos largo.

El árbol solitario
  La parte superior es la de mayor pendiente, por lo que podemos utilizar el senderito de subida, con cuidado sobre todo si el suelo está mojado. Pasado el punto en el que antes iniciamos el último repecho, continuamos sin desviarnos hasta el solitario árbol al que nos hemos referido. Es también un buen sitio para apreciar la indudable fotogenia de este monte, como lo corroboran las muchas imágenes que podemos encontrar en la red. Viendo la rampa, resulta también inevitable imaginarlo como pista de esquí donde pillar un schuss potente.

A partir de aquí, el pasillo gira ligeramente a la izquierda, y aún seguiremos recorriendolo durante otros 400 metros. El descenso es obviamente fácil, aunque por lo vertical y extenso será fácil que nos deje en las piernas algún recuerdo para los días siguientes. Llegamos así a encontrarnos con un camino que cruza, tras un pequeño talud. Lo tomamos hacia la izquierda para abandonar el cortafuegos y recorremos un tramo el ligera curva bajo arbolado disperso, dejando dos caminos que salen por la izquierda. En el siguiente cruce giramos a la derecha, y en unos metros nos encontramos en la encrucijada que describimos en la subida (CRUCE).

De aquí no queda más que desandar el camino de ida, siguiendo recto y en bajada en el cruce de las maderas, y recto también en el siguiente, para volver a nuestro lugar de inicio en Saratxo, en un trayecto de aproximadamente dos horas y cuarto (sin paradas).

Ah, y tratandose del Eretza, un saludete especial para Ramón, colega y explorador de estos territorios.

lunes, 23 de enero de 2012

Pagasarri por Mandabieta

Que el Pagasarri es el más popular y concurrido de los montes que rodean Bilbao es algo de sobra sabido, y que se puede constatar con sólo acercarse a él un domingo de buen tiempo. Pero además, al margen de las rutas más habituales, el Paga ofrece recorridos alternativos casi ilimitados y multitud de lugares que podemos conocer en un ambiente mucho más tranquilo.

Su largo cordal, que se extiende de Este a Noroeste, marca los límites del municipio de Bilbao con sus vecinos Arrigorriaga y Alonsotegi, y bajo su superficie discurre el trazado de un gaseoducto, por lo que se conoce como la Cresta del gas. En la siguiente ruta accederemos a la cima del Paga por la parte oriental de este trazado, combinando un largo y suave paseo por la pista de Artabe con las sensacionales vistas de que disfrutamos desde el despejado cresterío.


DISTANCIA: 8,0 kms 
            DESNIVEL: 370 m. (300-670)  
DIFICULTAD: Baja  6 (3-3-0) 
ITINERARIO: circular  Inicio y Final: Igertu
VIAS: Pista de tierra  
ACCESOS: En coche, bien desde San Adrián-Larraskitu, bien desde Rekalde, hay que tomar Larraskitubidea hacia arriba, y después Pagasarribidea pasando por el bar Athletic, hasta llegar al parking de Igertu. (Haciendo a pie este último tramo, se puede llegar a San Adrián o Rekalde en las múltiples líneas de Bilbobus)
            ENLACES CON Pastorekorta, Erreztaleku
            Más información:
Mapa Pagasarri Ayuntamiento de Bilbao
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 33





Como siempre que nos acercamos al Paga, tomamos como punto de inicio el agradable collado de Igertu, de donde parten varios caminos hacia el vecino Arnotegi o el magnífico valle de Bolintxu. Este bonito paraje, a donde llegamos por la carretera de acceso que viene de Rekalde o Larraskitu, ha sufrido una cierta transformación en los últimos años, con la habilitación de un pequeño parking y la desaparición de uno de los caseríos y el clásico txakolí.

Hacia la barrera
           Tenemos que continuar por la vía asfaltada por donde hemos llegado, dejando el aparcamiento a la izquierda, para seguir la ruta más normal de subida al Pagasarri. En pocos metros de suave pendiente, vemos una pequeña cantera abandonada a la derecha y una señal que indica hacia la ermita de San Roque de frente. En este punto debemos abandonar la carretera y tomar la amplia pista que sale por la derecha.

El camino no ofrece dudas, en especial en días festivos, por la gran cantidad de senderistas que transitan por él. Cruzamos una puerta y nos encontramos ya en la Cuesta del Silencio, con un primer tramo de unos 500 metros de respetables rampas, durante el cual vamos teniendo estupendas vistas sobre el Este, con la citada ermita en primer término. En una curva, pasamos junto a la fuente de Zapaburu y atacamos una nueva subida, casi recta, menos soleada y algo más suave, tras la que accedemos al cruce de ARTABE.

Pista de Artabe
Aquí nos encontramos con tres caminos posibles, todos los cuales nos conducen hacia el Paga: el de la derecha, por la pista más concurrida que da un cierto rodeo; el central, tras unos escaloncillos, es el más recto, conocido como el Camino Viejo; y el de la izquierda, que es el que tomaremos, ancho y de piedrilla como el que hemos recorrido antes, y prácticamente llano. Una cruz de señales nos indica la dirección hacia el Pastorekorta, aunque tampoco podemos asegurar que los carteles se mantengan en pie a día de hoy –como son feos, hay gente que directamente se dedica a cargarselos, en fin.

Fuente
Estamos ya en la llamada pista de Artabe, un largo trazado que recorre la ladera en dirección Este, siempre bajo arbolado, por lo que resulta sombrío y fresco, con escasas vistas. Durante cerca de un par de kilómetros y siempre llaneando, vamos describiendo sucesivas curvas y contemplando algunas fuentes que recogen el agua de los arroyos que descienden hacia Bolintxu. Es un tramo que nos parece de gran belleza, aunque por lo extenso y poco montañero también puede resultar algo aburrido, por lo que pocos aficionados lo utilizan. Pero como tiene que haber para todos los gustos, resultará ideal para quienes prefieran paseos cómodos y solitarios.

En la parte final dejaremos a la izquierda un par de desviaciones y el paisaje será algo más abierto. Llegamos así a una curva cerrada en que el camino continúa hacia la derecha, y lo abandonaremos por la izquierda (DESVIO), de nuevo en dirección Pastorekorta, para, en suave subida, alcanzar en pocos minutos una barrera, con una laderita con algunos bancos por la derecha. Traspasamos la puerta y nos encontramos en el collado de OLALUZETA, donde merece la pena hacer una parada para admirar el paisaje.

Ganeko desde Olaluzeta

A nuestra izquierda según hemos llegado tenemos la forma cónica del Pastorekorta, con su sendero de subida, empinado y recto, bien visible; de frente, una impresionante estampa del cercano Ganekogorta, que ofrece una perspectiva en chaflán diferente a la que estamos habituados; y hacia la derecha, pegado a la pequeña área recreativa, progresa el cordal que conduce hacia la cima del Paga.

Pastorekorta desde la Cresta del gas
Como es precisamente hacia allí a donde nos dirigimos, tomaremos este último camino, un sendero que asciende moderadamente con una valla por la derecha, desechando otro, por la izquierda de una pequeña caseta, que se dirige a Lapurzulogane. Estamos ya en la Cresta del gas, una senda terrosa marcada por los postes amarillos del gaseoducto, que discurre por lo alto del cordal. Dejamos a la derecha un gran mojón de piedra, que parece ser que marca el límite entre Bilbao y Arrigorriaga, y poco después una mesa de orientación nos permite identificar las muchas cumbres que tenemos a la vista.

Cuando hemos terminado de subir el primer repecho, nos encontramos en MANDABIETA (560 m.), un alto un tanto difuso, en el que, que sepamos, no encontraremos buzón ni ninguna otra señal que lo identifique. Realmente, no aparece en ningún catálogo de montes, aunque todos los mapas (Cartografía de Bizkaia, SigPac, Topohispania) lo incluyen de una u otra forma.

Subiendo desde Mandabieta
Siempre con excepcionales vistas sobre el Sur, y con el Pastorekorta cada vez más lejano, pasamos un tramo más o menos llano, y acometemos otra pala con mayor pendiente, aunque siempre moderada. Superada la parte más exigente y, siguiendo siempre la misma dirección Oeste, atravesamos una valla, todavía rodeados de árboles, y nos aproximarnos ya al lapiaz cimero del Paga, por lo que pronto empiezan a aparecer las blancas calizas que emergen entre la hierba.

Aquí se bifurcan dos senderos: el de la derecha ladea unos metros más abajo, y siguiendo el de la izquierda, pasamos junto a la boca de la cueva denominada P XII. Serpenteando entre las calizas y algunas zarzas, pronto observamos primero un pequeño mojón y después la torreta, el buzón y demás elementos de la cumbre, hacia la que nos dirigimos por la roca viva, hasta alcanzar la cima del PAGASARRI (673 m.)

Cima del Paga (¿y la nieve?)

La panorámica desde el monte bilbaino por excelencia son extraordinarias hacia el Norte, hasta el Cantábrico, y hacia el Este, donde se extiende un mar de montañas a menudo unidas por las nieblas que se encajonan en los valles; pero quizá la más impresionante es la que de nuevo nos ofrece el Ganeko, que ahora se nos presenta en toda su magnitud, hasta sus casi 1.000 metros.

Estampa navideña: Ganeta y el refugio
            Desde la cumbre descendemos en la misma dirección que traíamos, hacia las campas del collado que nos separa del vecino Ganeta. El lugar, vistoso y agradable como pocos, da para un sinfín de opciones, siendo éste uno de los motivos por los que atrae a tanta gente. Podemos explorar un poco el camino hacia el Ganeko (a nuestra izquierda), remontar la corta subida hacia el repetidor que tenemos de frente, bajar a conocer las neveras o la fuente de Tarín (a un paso, a nuestras 10, entre los dos caminos anteriores) o reponer fuerzas en el refugio que tenemos a la vista, siempre muy frecuentado. O simplemente dar un paseo por los alrededores o descansar un rato en un lugar al que seguro nos entrarán ganas de volver.

Las alternativas para el regreso son las mismas que teníamos a la vista en Artabe cuando subimos. En este caso, optamos por la pista de Gangoiti, de longitud intermedia, pero que resulta más cómoda para bajar que el Camino Viejo –sobre todo cuando el suelo está mojado- y nos permite contemplar alguna perspectiva diferente de las que hemos tenido hasta ahora.

Area de Gangoiti
Entre el refugio y el pinar que trepa hacia el Ganeta llegan dos caminos, que confluyen en la campa, y vamos a seguir el de la izquierda. De nuevo estamos en una amplia pista de piedrilla que desciende muy suavemente y en ligera curva, ladeando la cima de las grandes antenas. Seguimos teniendo algunas vistas hacia el norte y poco después la pendiente se hace algo más fuerte. Llegamos así a una cerrada curva con un banco, desde la que podemos observar una bonita vista del Serantes, y un nuevo tramo largo y recto nos lleva al cruce de GANGOITI, donde dejamos a la izquierda un par de caminos y una pequeña área de picnic bajo denso arbolado.

Giramos a la derecha y en unos minutos de muy suave bajada nos encontramos de nuevo en ARTABE, donde hemos comenzado el recorrido por las laderas y cumbre del Paga. Ya no tenemos más que tirar hacia la izquierda en descenso primero suave y después más pronunciado, para llegar, tras haber pasado Zapaburu, a la barrera y de ahí a la carretera asfaltada que, tomando hacia la izquierda, nos desvuelve a nuestro punto de partida.

sábado, 21 de enero de 2012

Tenemos un problema... pero pequeño

Es cachondo esto de la globalización. Resulta que en Nueva Zelanda los astutos chicos del FBI trincan a un alemán y le cierran el chiringuito, y el asunto nos repercute en un blog hecho en Bilbao que habla de cosas tan domésticas como un paseo por Artxanda o Larrabasterra.

Aunque no voy a ocultar que me he bajado algunas cosillas del famoso Megaupload, y me parece que funcionaba bastante bien, no seré yo quien defienda ahora al gordo hortera de los Mercedes y los jets privados. Y tampoco tengo intención de abrir aquí un debate sobre las descargas aunque, si se tercia, no lo voy a esquivar.

Pero, ciñendonos a lo nuestro, el caso es que, si alguien lo recuerda, empezamos a alojar las rutas para GPS en el gran contenedor de herr Schmitz. Luego nos pasamos al mucho más apropiado sitio de Wikiloc, pero allá quedaron bastantes archivos, no sé cuantos exactamente, que igual ahora son examinados por algún CSI sin otros misterios más importantes que desentrañar.

Depende de cómo vayamos de ánimos y tiempo, pero igual intentamos ir resubiendo las rutas a Wikiloc, pero en todo caso será muy poquito a poco. De forma que, en el improbable caso de que a alguien le interese alguno de los tracks ahora perdidos en la nube, la vía más rápida será dejar un comentario en cualquiera de las entradas ('el link está roto', o cosas así), o tirar de correíto para que, con toda diligencia y celeridad, lo dejemos colocado en sitio visible y apropiado.

Madre mía, que hasta los federales nos tienen que hacer trabajar de más.

jueves, 19 de enero de 2012

Winter news

No es que haya llovido mucho desde que pusimos lo de la hojita de otoño, pero hemos cambiado calendario y todo, así que ya vislumbramos, aunque sea todavía muy a lo lejos, los días que se irán alargando y cómo la luz empezará a ser diferente dentro de unas semanas.


Así que, mientras estas ovejitas buscan algo de papeo en la cima del Pagasarri (que ya hay que tener moral), aprovechamos para hacer una pausa en nuestras rutas, y descargar algunas cosillas que han ido surgiendo según hemos ido recorriendo bosques, paisajes y caminos.

Mi tessssssoooorooo...

Cuando uno es o se considera entendido en algo, o simplemente muy aficionado, existe la tendencia a querer apropiarse para uso exclusivo de una parte de ese conocimiento. Igual en psicología hay algún nombre para designar este fenómeno –y cuando algo tiene nombre se convierte en cosa seria y constatada.

A veces da un poco de pena ver cómo montañeros o senderistas pata negra se niegan a compartir información sobre un camino, un acceso poco conocido o un rincón especial con alguien a quien no consideran de suficiente pedrigrí, y más aún a exponerlo en público. No creo que sea porque piensen que al día siguiente se van a encontrar hordas de domingueros profanando sus tesoros; pienso que responde más a lo que comentaba, el deseo de quedarse en exclusiva con ese trocito de monte que acabamos de descubrir.

Tampoco voy a ocultar que, dentro de la extrema modestia de mis expediciones, alguna vez he sentido ese punzada de orgullo, la tentación de no contar nada de ese senderito que casi no se ve, la roca de formas caprichosas o el tiro de cámara entre el arbolado que por casualidad creí descubrir –y que, por otra parte, a lo peor conoce ya medio Bilbao.

Pero señores, no seamos tan infantiles. Nuestro entorno natural, que tenemos el privilegio de que sea tan cercano, amplio y rico, es patrimonio de todos. Y, lejos de guardarnos secretitos para uso personal o para fardar de expertos, debería ser un placer compartir lo poco o mucho que conozcamos. Esa es precisamente la finalidad de este blog: contar a quien pueda interesarle las cosas que hemos visto y facilitar en lo posible que cualquiera pueda disfrutarlas.

Asuntos internos

Dentro de lo poco o casi nada que hemos innovado en los últimos tiempos, cabría comentar que hemos introducido unas pocas etiquetas nuevas, con algunos elementos significativos con que nos vamos encontrando en las rutas: ermitas, embalses, etc. (no incluimos los cementerios, que parecería demasiado punki). Dado que con el tema de Bolonia ahora hay que hacer presentaciones y trabajos todo el tiempo, igual a algún esforzado estudiante le sirve para algún estudio sobre la Bizkaia ignota y sus curiosidades.

Bueno, otra novedad es que le hemos quitado la mayúscula al título, que nos han dicho que queda más moderno e informal, pero no deja de ser una chorrada.

También me permito subrayar que no está prohibido introducir comentarios, en plan ‘qué guapa la ruta, chaval’ o 'enterate, que ese camino ya no existe'. Al principio parece que había algún problema técnico, pero creo que ya está subsanado. En fin, que ya me advirtieron que la peña no es muy dada a dejar opiniones en blogs ajenos, pero seguro que en algún foro habeis visto cosas del tipo ‘buen aporte wey’. Pues eso.

Y si no nos decidimos por esta vía, siempre tenemos el correíto ibilkat@gmail.com donde también se pueden comentar cosicas, mandar una foto, sugerir una ruta o informarnos de lo buena que está la tortilla en determinado bar de final de trayecto. Incluso se podría admitir alguna crítica, siempre, claro está, que venga acompañada de una fianza para responder de daños y perjuicios. Por cierto, una vez más, gracias a los que sí nos han contactado, que algunos hay.

ibilkat contra la crisis

Y termino con esta imagen, que me ha parecido fantástica:


Debe ser la versión 2.0 del clásico ‘al mal tiempo, buena cara’. Pero sí, aunque las estemos pasando p… (léase canutas), hay que intentar zafarse de esa especie de sombra negra y omnipresente que nos tiene cogidos por las partes día sí y día también. Que una cosa es apretarse el cinturón y otra estar el día entero amargados y comentando lo mal que está todo. No es país para tristes, podríamos decir.

A propósito de esto, no sé si alguien ha pensado en que un buen remedio contra la crisis, al menos de nuestros bolsillos individuales, es precisamente dedicar nuestro tiempo de ocio a paseítos del estilo de los que proponemos aquí. Aparte de conocer sitios nuevos, mover un poquito el trasero y meter al cuerpo aire más o menos sano, el plan sale de lo más económico.

Un viaje en Bilbobus con creditrans nos sale por 0,57 € (incluso hay tarifas más baratas), y en Metro alrededor de 1 €; por estos medios calculo que podemos acceder a más de la mitad de las excursiones que hemos colgado. Por muy poco más llegamos en Bizkabus a la mayor parte de municipios de Bizkaia y en RENFE o FEVE a varias de las zonas de las que hemos hablado. Así que por muy poquita pasta podemos organizarnos por lo menos una agradable mañana de fin de semana.

Y si queremos llenar más horas, tiramos de bocata para enlazar con otro recorrido próximo, o simplemente vagueamos un rato por alguna agradable campa, como ésta de aquí al lado.

Eso sí, en estos casos hay que olvidarse de las recomendaciones gastronómicas que a veces incluimos, que por ahí sí que se va la viruta. Pero con una temporada a dieta de ibilkat, transporte público y agua de las fuentes, nuestra cuenta corriente puede empezar a tener un aspecto más presentable, liberada del peso de rondas de potes, rebajas, cines y demás vicios. Y de paso, nos ponemos cachas, así que manos a la obra.

lunes, 9 de enero de 2012

Vía Verde de Galdames (Atxuriaga-Muskiz)

Como todo el mundo sabe, las Vías Verdes son antiguos trazados ferroviarios recuperados para su utilización como rutas pedestres o de BTT. Muchas de ellas corresponden a trenes mineros, como el que enlazaba las explotaciones de Galdames con la zona industrial y portuaria de Sestao. Por su propia naturaleza, son recorridos más o menos largos y de suaves pendientes, que nos permiten un muy asequible paseo por rincones a veces olvidados de nuestra geografía.

En Bizkaia están catalogadas como tales cuatro Vías Verdes, siendo la de Galdames (también llamada de los Montes de hierro) la más larga. Nuestro trayecto coincide con el tramo inicialmente acondicionado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2003, entre Atxuriaga y Muskiz.


DISTANCIA: 10,7 kms 
            DESNIVEL: 60 m. (100-160)  
DIFICULTAD: Muy Baja  4 (0-4-0) 
ITINERARIO: lineal  Inicio: Parque Atxuriaga-La Aceña (Galdames)
                               Final: Muskiz
VIAS: Pista de piedrilla, carretera y vías urbanas  
ACCESOS: Ida: Desde Bilbao, por la A-8 dirección Santander salida Muskiz, para tomar la BI-3794 en dirección a esta localidad. Allí se cruza la N-634 para tomar la BI-2701 hacia Santelices y Galdames, y luego la BI-3632 hasta La Aceña. También (más complicado) por la autopista del Kadagua dirección Balmaseda salida Gueñes. Se toma la BI-3631 en dirección Galdames y luego la BI-3632, pasando San Pedro, hasta La Aceña. Se deja a la derecha este barrio, tomando la primera desviación a la derecha para entrar en el parque de Atxuriaga.
A Muskiz también RENFE línea C2, y de aquí a Atxuriaga en Bizkaibus A3323 y A3334. Al estar comunicados los puntos de inicio y final mediante el Bizkaibus, puede optarse por cualquier combinación entre ellos.
            Vuelta: De Muskiz a Bilbao, mismos accesos de ida, más Bizkaibus A3336 y A3337
            Más información:
Muchas otras páginas se refieren a esta ruta, generalmente en bici, e incorporando otros tramos.
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 23 y 14






Parque de Atxuriaga-La Aceña
Como a veces ocurre, quizá lo más complicado de la ruta puede ser el acceso al punto de partida, en especial si la iniciamos, como en este caso, desde el recóndito parque de Atxuriaga, en Galdames. Nos encontramos en el estrecho valle del río Barbadun, cuyo curso seguiremos a cierta distancia, en las estribaciones orientales de los Montes de Hierro.  El parque es una hermosa extensión verde que ocupa los terrenos de las desaparecidas instalaciones auxiliares de las explotaciones mineras.

Acceso al túnel de Villegas
 Tenemos que recorrer hasta el final el amplio aparcamiento, dejando atrás una zona de columpios con fuente, y enseguida encontraremos por nuestra derecha una pista que se dirige hacia unos pabellones industriales. Por su parte trasera accedemos a la Vía Verde propiamente dicha, a través del túnel de VILLEGAS –cuyo acceso parece haber estado limitado o cerrado en época reciente.

El túnel es más bien corto, pero tiene el atractivo de la bóveda en roca viva, con el clásico envoltorio vegetal en entrada y salida. Tras él, nos encontramos ya en un entorno completamente natural, rodeado de arbolado, con vistas intermitentes hacia el valle y los montes próximos. El camino de zahorra (que era de cemento en el túnel) facilita el paseo y la circulación de bicis.

Túnel de Malpeña
Muy poco después, atravesamos un paso canadiense y encontramos el segundo túnel (Malpeña), más largo e iluminado con unos feos neones. Poco después de abrirse esta ruta, los túneles se veían frecuentemente encharcados, por lo que se acometieron mejoras en el firme; ahora no presentan ninguna dificultad para atravesarlos, pero también es cierto que con estas modificaciones y la instalación de luces artificiales perdieron parte de su encanto.

Cada cierto tiempo encontramos señales de cruce con pistas forestales, y vamos observando mayor presencia de bikers que de paseantes a pie. Contemplamos también algunos restos de muros y pasadizos de piedra de las antiguas instalaciones mineras, similares a los existentes por ejemplo en Mendikosolo. Algunas granjas con animales y alguna pequeña repoblación forestal, junto con perspectivas ocasionales sobre el valle y las elevaciones circundantes nos van amenizando el cómodo recorrido, jalonado también por hitos kilométricos que nos orientan sobre la progresión de nuestra marcha –aunque hay que añadir como otro km. adicional correspondiente a la aproximación desde el parque.

Vista del camino
La pista es prácticamente llana, discurriendo siempre sobre una cota que ronda los 150 metros, acomodandose el trazado a los entrantes de las laderas; en algunos de ellos se puede escuchar el murmullo de pequeños arroyos, que se dejan ver entre la vegetación, y que terminan desaguando en el Barbadun. Resulta curioso imaginar los viejos vagones circulando, cargados de mineral, rodeados de una naturaleza seguramente mucho más castigada que ahora. Durante buena parte del recorrido tenemos a la vista, en la vertiente contraria del valle, el pequeño barrio de Montellano, en las estribaciones del monte Mello.

Nos adentramos después en la curva más amplia del trayecto, que rodea la vaguada creada por el arroyo Agurriaga, el más significativo del camino, lo que nos permite disfrutar de perspectivas algo más amplias hacia las montañas encartadas del sur. Aquí abandonamos el municipio de Galdames y nos adentramos en Muskiz, mientras sobre nosotros se sitúan las cimas de Peña Helada y Ventuña, formando un pequeño circo abierto hacia el valle por el oeste. Nada más completar este giro, aproximadamente a 6 kms. del inicio, nos encontramos otro de los sucesivos cruces que vamos viendo (POBAL); hacia la derecha se asciende hacia la barriada de Las Cortes, y por la izquierda el camino baja hacia el río, dirigiendose a la cercana y muy conocida ferrería del Pobal.

VARIANTE: Podemos abandonar nuestro camino y dedicar un rato a visitar la ferrería, reconvertida en museo. Más info en http://www.bizkaia.net/home2/Temas/DetalleTema.asp?Tem_Codigo=3030. La ruta de la página de ISB indicada arriba finaliza precisamente en este punto, que también dispone de transporte público.

El valle y montañas hacia el sur

Primeras vistas sobre Muskiz
Unos minutos después, advertimos que el valle se va abriendo y circulamos por una zona más despejada. Más adelante, tras pasar la última curva por la zona de Bilotxi (nada que ver con el Mississippi), nos adentramos en terreno de nuevo arbolado, y ya empezamos a vislumbrar una de las chimeneas de Petronor, lo que indica que nos aproximamos al final de nuestro recorrido por la Vía Verde.
Cruce cerca de Santelices
Pronto empezamos a tener también vistas sobre Muskiz y las instalaciones de la refinería y, en unos 100 metros nos encontramos ante un cruce múltiple, delimitado con postes metálicos (SANTELICES). Tomamos entonces la carretera asfaltada en fuerte bajada hacia la izquierda y enseguida vemos que por nuestra derecha el antiguo trazado ferroviario continúa en dirección a Gallarta (es la parte acondicionada más recientemente); pero nosotros nos vamos a dirigir hacia Muskiz, para lo que continuamos descendiendo por la revirada carretera para descender hacia los pabellones del polígono El Campo, en el barrio de Santelices.

Pasamos después junto a varios chalets de gran porte y salimos finalmente a la BI-2701, que tomamos hacia la derecha para aproximarnos al casco urbano. Conviene tener cuidado –además de con el tráfico rodado, porque no hay arcén- con lo que podríamos llamar el síndrome del Camino de Santiago, ya se sabe: tras la caminata realizada y a la vista de una población, suponemos que la meta está ya alcanzada, cuando aún nos queda un buen trecho, en nuestro caso el tramo más urbano y por tanto menos agradable.

De todas formas, bastará con recorrer unos 800 metros más para llegar al centro de Muskiz, donde accedemos sin problema al transporte público de regreso, si es el caso.

Y por lo demás, podemos completar la jornada acercandonos a la playa de La Arena (mejor sin coche) o al agradable barrio de Pobeña, o bien conocer el cercano castillo de Muñatones, por ejemplo. (Vale, esta vez no he hecho loas de la hostelería del municipio como suele ser usual, pero es que confieso que, salvo un par de sitios de Somo, no conozco bien la oferta. Pero bueno, intentaremos poner remedio a esta carencia en cuanto sea posible)