martes, 27 de diciembre de 2011

Gangoiti

Si miramos desde el centro de Bilbao hacia el sur buscando la cima del Pagasarri, casi seguro que lo que veremos en primer plano será el Gangoiti, una pequeña cima cubierta por un denso bosque y brutalmente mutilada por una cantera de paredes verticales. Curiosamente, nuestro demediado monte es tan visible desde la lejanía como ignorado in situ, a pesar de encontrarse justo al lado de un cruce múltiple en mitad de la transitada ruta hacia el más popular de los montes de Bilbao.

Nos acercaremos a esta pequeña, misteriosa y casi anónima cumbre, y conoceremos sus alrededores, con la debida precaución por la proximidad de los tremendos cortados, aprovechando también para dar un rodeo por algunos otros parajes vistosos y solitarios del entorno del Paga.


DISTANCIA: 6,7 kms 
            DESNIVEL: 280 m. (300-580) 
DIFICULTAD: Baja  5 (2-2-1)  Dificultad de tránsito
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Igertu
VIAS: Pistas, senderos y campo a través  
ACCESOS: En coche, bien desde San Adrián-Larraskitu, bien desde Rekalde, hay que tomar Larraskitubidea hacia arriba, y después Pagasarribidea pasando por el bar Athletic, hasta llegar al parking de Igertu. (Haciendo a pie este último tramo, se puede llegar a San Adrián o Rekalde en las múltiples líneas de Bilbobus)
            ENLACES CON Artxondo, Arnotegi, Bolintxu
            Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33
Mapa Pagasarri Ayuntamiento de Bilbao





Igertu con parking y sin txakolí
Comienza nuestro recorrido en el habitual punto de inicio de Igertu, agradable collado y cruce de caminos, con un área de bancos sobre la verde ladera por la derecha, y un pequeño parking a la izquierda. Recientemente hemos comprobado que también ha desaparecido el viejo txakolí, mermando otro poco la imagen clásica del entorno. Pero como estamos a principio de nuestra ruta y encima es Navidad, no vamos a empezar a criticar desde ahora.

Zapaburu, desbordada
Hayamos llegado a pie o en coche, tenemos que continuar por la carretera, ascendiendo suavemente hasta pasar junto a una antigua cantera (derecha) y justo después, dejar a la izquierda la desviación hacia la ermita de San Roque. Tomamos la ancha pista que se inicia por la derecha (DESVIO-BARRERA), con buena pendiente, en dirección a una puerta, y ya estamos en el camino más habitual y concurrido de subida al Pagasarri. Remontamos una larga rampa con calma y administrando las fuerzas (que para eso se llama la Cuesta del Silencio) y en una curva, dejamos a la derecha la fuente de Zapaburu, con el formato típico de otras tantas que podemos encontrar en los alrededores. Durante todo este tramo vamos teniendo bonitas vistas hacia el Este, sobre San Roque y el valle de Bolintxu

Continuamos ascendiendo, ahora con un desnivel algo más suave y casi en línea recta, hasta llegar un cruce (ARTABE), donde una pista cruza de izquierda a derecha, mientras unos escaloncillos ascienden hacia el Paga por el llamado Camino Viejo. Tenemos que girar a la derecha para continuar por el amplio camino de piedrilla, ahora llaneando.

Área de Gangoiti
En pocos minutos de suave paseo alcanzamos una nueva encrucijada (CRUCE-GANGOITI), junto a un área recreativa (derecha) bajo un cerrado pinar, con mesas y una caseta forestal. Si observamos desde aquí en la dirección por donde hemos llegado (sureste), especialmente en tardes soleadas, tenemos una preciosa imagen de los montes de Durango, con el sol sobre sus blancas paredes rocosas.

Bosques y precipicios

Es ahora cuando abandonamos el bullicio de la ruta anterior, para internarnos por la zona de picnic, donde lo más probable es que no nos encontremos ya con nadie. Avanzamos sin camino en dirección noreste hacia una visible subida, dejando a la izquierda la caseta, entre bancos y algún columpio de aspecto algo tétrico, mientras el arbolado es cada vez más cerrado. Tenemos una corta ascensión, primero suave y después algo más exigente, en la que pasamos junto a un gran tronco abatido, hasta que alcanzamos lo que a simple vista se aprecia que es la parte más elevada. Estamos en una especie de pequeño cordal, por el que tenemos que continuar hacia la izquierda, hasta encontrar un minúsculo buzón verde, que es lo único que nos indica que hemos llegado a la cumbre (GANGOITI, 494 m.).

Buzón del Gangoiti (con flash)
Estamos en el punto más alto de la zona boscosa que vemos desde el casco urbano. Sumidos en esta espesura, es evidente que no tenemos ningún tipo de vistas; sólo vislumbramos parte del área recreativa de la que venimos, y al otro lado, un tupido pinar, enmarañado y oscuro, que desciende hacia el norte.

Impresiona la negrura de este bosque donde parece que el sol nunca hubiese penetrado, de aspecto desolado y caótico, con innumerables troncos y ramas secas entrecruzandose, bajo un silencio sólo roto por el graznido de algún pájaro. Pero es precisamente por aquí por donde vamos a progresar. Tenemos que ir sorteando los obstáculos como buenamente podamos para ir descendiendo hasta que empecemos a ver algo de luz, lo que nos indica que estamos terminando esta peculiar travesía.

Bosque

Salimos así junto a una gran torre eléctrica en un pasillo talado por el que discurre una línea de alta tensión, al otro lado del cual continúa el arbolado. Ahora vamos a continuar por esta zona despejada, descendiendo ligeramente hacia la derecha. Pronto tenemos a la vista (izquierda) una zona donde aflora la roca, y en la que divisamos un viejo cartel que nos avisa del peligro por la proximidad de la gran cantera. En las proximidades del vetusto letrero podemos internarnos unos metros en el roquedo para asomarnos al abismo (CANTERA).

Vista desde lo alto de la cantera
Nos encontramos en la parte más alta de la aparatosa cantera, con impresionantes paredes a nuestros pies, y unos 200 metros de desplome hasta su plataforma inferior, por lo que todas las precauciones que tomemos serán pocas. La perspectiva resulta impresionante, con el tramo descubierto de la Supersur a nuestros pies, el barrio del Peñaskal y algo más allá, el núcleo urbano de Bilbao. Retrocedemos hasta el cortafuegos del tendido eléctrico, para remontar de nuevo el profundo pinar hasta el área recreativa de Gangoiti.

VARIANTE: También podemos continuar por el pasillo bajo los cables, subiendo siempre hacia la derecha (Oeste) y continuando hasta una segunda torreta para, dando un pequeño rodeo, salir a un camino por el que, girando a la izquierda, accedemos a la pista que viene de Arraiz y, por ella, de nuevo hacia la izquierda, volver en pocos minutos al cruce junto al área de Gangoiti.

Si no hemos optado por la variante, tenemos que volver a cruzar el bosque, para lo que regresamos al pasillo, pudiendo orientarnos por la posición de la torre que hemos visto al llegar. Aunque podemos remontar la pendiente por cualquier punto, recomendamos iniciar la subida unos 50 metros antes de llegar a la torre, porque el camino está algo más despejado y además encontraremos alguna curiosidad añadida.
 
Portal de Belén natural
Cuando hemos completado casi toda la ascensión, podemos observar una roca plana que emerge oblicuamente del suelo, y donde, dadas las fechas, muy bien podríamos instalar un Belén. Y muy poco después, si nos asomamos por el extremo del arbolado hacia la izquierda (Este), encontramos un pequeño claro, una especie de mirador desde el que observamos la cima del Ganeta, bajo la que discurre la pista por la que hemos venido hasta aquí. Aparte de la belleza del paisaje, se tiene la sensación de estar en el más allá, observando desde un lugar inexistente los caminos repletos de paseantes, por los que nosotros mismos hemos pasado hace sólo un rato.

Ganeta y caminos del Paga

La Teja y Erreztaleku

Con las sugestivas impresiones que nos ha dejado esta parte de la ruta, nos volvemos al área recreativa y a la encrucijada anterior (CRUCE-GANGOITI) para explorar otras zonas –aunque, si no deseamos alargar la excursión, podemos desde aquí volvernos sin más por donde hemos venido. Tenemos ahora a la vista cuatro caminos, y vamos a elegir el segundo empezando por la derecha, que arranca justo detrás de un panel con un mapa, por cierto de nula utilidad. Estamos en el camino de La Teja, prácticamente llano y muy poco frecuentado, que es en nuestra opinión uno de los trazados más agradables de las rutas principales del Paga.

Pista de La Teja

A diferencia de otras pistas próximas, en unos minutos no sólo tendremos la compañía de grandes coníferas, sino que, especialmente por la ladera que cae a nuestra derecha, abundan distintas variedades de frondosas que, sobre todo en otoño, nos ofrecen una fantástica paleta de colores ocres, verdes, amarillos, rojizos… El recién visitado Gangoiti va quedando a nuestra espalda, mientras tenemos a la vista los caminos que hemos dejado en el cruce: por la derecha, cada vez más abajo, el que se dirige a Arraiz, y por la izquierda, casi en paralelo al nuestro, el que asciende hacia el Paga.

Fuente
Encontramos también varias fuentes, una de las cuales da nombre al camino, y por nuestra derecha vamos teniendo algunas vistas hacia el norte. En realidad, circulamos por un falso llano porque, de forma casi imperceptible, en un tramo de 1 km. habremos ganado unos 80 metros de desnivel.

Llegamos así a una curva con un par de bancos a la derecha; aunque podríamos seguir la pista dando un pequeño rodeo que nos llevaría al mismo punto, podemos también atajar un poco y de paso abandonar la monotonía del camino principal. Para ello, cruzamos una puerta en la alambrada que tenemos a la izquierda (DESVIO-SENDERO), y remontamos por un senderillo la campa que, con una fuerte pendiente, nos lleva directamente a la cima de ERREZTALEKU (586 m.).

En nuestra segunda cima del día se ha instalado un panel con el perfil de los montes que tenemos a la vista, y tenemos una magnífica panorámica hacia el norte. Hay un pequeño buzón y una valla que indica la prohibición de paso de vehículos en el límite del municipio de Bilbao. Ahora vamos a tomar el camino herboso que recorre el cresterío en dirección sur, hacia la visible cima y antena del Ganeta.

Erreztaleku

Caminos ocultos (o casi)

Gongeda y Ganeko
Avanzamos sobre el trazado del gaseoducto, marcado por unos postes amarillos, que nos encontramos también en otras zonas del Paga y de otros montes próximos. Entre arbolado intermitente, tenemos espléndidas vistas por nuestra derecha sobre las pequeñas elevaciones situadas entre el cordal del Paga y el Ganeko, destacando el Gongeda y el pequeño karst de Zamaia. Aunque lógicamente, es la mole del Ganekogorta la que domina sobre la mayor parte del paisaje.

VARIANTE: Si queremos dirigirnos hacia la cima del Paga, no hay más que seguir este mismo camino, para alcanzar el Ganeta y de ahí descender a las campas y el refugio; aunque en este caso, nos perderemos el bonito tramo de sendero que se describe a continuación.

Acceso al sendero
Recorremos así unos 300 metros en agradable llaneo, hasta encontrar por la izquierda un sendero que se interna en el arbolado (DESVIO-CORDAL). Hay que estar un poco atentos, y desechar aparentes desviaciones anteriores: nuestro sendero tiene un acceso amplio y bien visible, sin puerta, marcado con un cairn (si es que alguien no se lo ha cargado) y delimitado por una valla a ambos lados. En este tramo, fuera de las rutas habituales, un senderito estrecho discurre bajo un variado bosque, lo que resulta agradable y divertido, aunque en época de lluvias puede presentar zonas algo embarradas.

Salimos así a la curva del Ahorcado, la herradura que se encuentra en plena subida al Pagasarri, con un banco, cruz de señales y bonita vista hacia el norte, sobre el Serantes. Ahora no tenemos más que tomar la pista en descenso para iniciar el trayecto de regreso. Enseguida vemos por la izquierda el camino de La Teja por el que hemos pasado antes y con el que vamos convergiendo, hasta alcanzar de nuevo el cruce de Gangoiti. Aquí giramos a la derecha para seguir avanzando hacia el siguiente cruce (ARTABE), donde tomaremos la pista a la izquierda en bajada que nos conducirá finalmente a la puerta por la que pasamos al principio y de ahí, tomando la carreterilla también hacia la izquierda, a nuestro punto de partida en Igertu.

Y un nuevo socio

Un poco por casualidad, hemos descubierto un nuevo blog (las primeras entradas son de noviembre, o sea, recién sacado del horno) que nos cuenta cosas interesantes acerca del Pagasarri; así que lo linkeamos para el general conocimiento: http://pagasarria.blogspot.com/

Somos una tropa los que nos dedicamos a contar batallitas sobre montes, senderos, excursiones y aventuras varias, pero siempre es bienvenido uno más. Cada uno aporta un nuevo punto de vista, unas fotos chulas, una ruta original o un comentario interesante sobre algún desaguisado, como es el caso de nuestro colega, que por cierto se lo trabaja con mucho detalle. 

Todo tiene su valor y merece nuestra atención, porque contribuye a conocer, disfrutar y cuidar mejor nuestro entorno natural, que de eso se trata.

                Y terminamos con este fantástico acebo, encontrado precisamente en el camino de La Teja, que nos sirve a la vez como motivo navideño y para felicitar con todo el cariño a nuestra única seguidora femenina. Tironcitos de orejas, pero suaves, que ya van sumando muchos. ¡ZORIONAK!


lunes, 19 de diciembre de 2011

Mendibil

La gran torre de comunicaciones que corona el monte Mendibil (565 m.) es visible desde buena parte de la Bizkaia occidental. Podemos acceder a ella en una ruta circular alrededor de los lagos artificiales del área de La Arboleda, situados en el pequeño valle formado por el barranco de Zuloko, cuyo aspecto y orografía son el producto de la acción combinada del hombre y la naturaleza. Al abandonarse, tras casi un siglo, la explotación minera intensiva, la naturaleza fue recuperando su terreno y, con la ayuda de actuaciones puntuales, el caótico paisaje se fue transformando en la amable y vistosa zona de esparcimiento que es hoy en día.


DISTANCIA: 5,4 kms 
            DESNIVEL: 185 m. (380-565) 
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (1-1-1)  Rampas del 20%
ITINERARIO: circular  Inicio y final: La Arboleda
VIAS: Pista de tierra y senderos
ACCESOS: De Bilbao a Trapaga por la A8 y N-634. Bizkaibus A3144, A3336 y A3337. RENFE línea C2. En el cruce frente a la iglesia se toma la dirección a La Arboleda por la BI-3755 hasta encontrar a la izquierda el funicular de La Escontrilla, que asciende hasta Larreineta. De aquí a La Arboleda a pie (1 km.), o en el bus Vigiola A-2221
               
En coche, desde Trapaga, continuar por la BI-3755 pasando Larreineta, hasta La Arboleda.
            ENLACES CON Argalario, Peñas NegrasTriano
            Más información:
Algunos otros datos se pueden encontrar en las entradas indicadas como Enlaces
            Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 23




La Arboleda
Nuestro punto de partida lo situamos en Zugaztieta-La Arboleda, el núcleo minero más importante que ha subsistido de la época en que un amplísimo entorno era un hervidero de trabajadores e instalaciones de todo tipo a pleno rendimiento, dedicados a la extracción del mineral de hierro, que constituyó la fuerza motriz del despegue económico de Bizkaia, desde finales del siglo XIX hasta el último tercio del XX. Hoy en día es una agradable barriada, conocida por sus restaurantes y por ser lugar estratégico de inicio de excursiones y paseos por los alrededores.

Desde nuestra llegada hemos podido contemplar las primeras imágenes impactantes de la zona, con la vaguada de nuestra izquierda combinando vegetación con zonas rocosas y lacustres, el coqueto barrio de frente y tras él la sierra de Grumeran. Frente al parking que hay junto a la escuela, justo antes de llegar al pueblo, buscamos un acceso a las amplias campas, a la izquierda de la carretera según hemos llegado.

Lago Ostión
Toda este entorno está surcado por caminos de tierra que encontraremos enseguida, pero recomendamos iniciar la ruta por la parte más cercana al lago Ostión, el más próximo al núcleo de casas, y probablemente el más fotogénico. No hemos descubierto el origen exacto del nombre, pero sí es conveniente saber que, al igual que los demás que pueden verse en el valle, no se trata de un lago natural, sino de un pozo minero que, al quedar abandonado, se fue llenando de agua. El tiempo y la naturaleza han hecho el resto, dejandonos lugares de gran belleza que podemos recorrer con calma, pudiendo aproximarnos a la orilla por varios caminillos.

Lago Blondis desde el sendero
Animales sueltos, varias esculturas y algunos merenderos salpican el verde, por donde debemos ir aproximandonos al siempre visible pirulí, lo que haremos casi en línea recta, siguiendo uno de los trazados en dirección sureste. En unas decenas de metros, dejamos una desviación a la izquierda, y por la derecha encontramos un camino herboso, paralelo al nuestro, que debemos tomar (DESVIO). Casi de inmediato, observamos por la izquierda el lago Blondis, que tendremos a la vista durante un buen rato. En la orilla contraria hay varios edificios y un plano inclinado en su día utilizado para el acarreo del mineral. También vemos un cable que une las dos márgenes con una colgadura cuyo significado desconocemos.

En la loma que tenemos de frente vemos claramente un senderito que asciende, que será el que sigamos en adelante. Atravesamos un pequeño paso canadiense y continuamos por el estrecho y pedregoso camino, con una alambrada por la izquierda, ganando altura de forma decidida y girando poco a poco hacia el sur, mientras nuestra panorámica se va ampliando. Pronto tenemos a la vista una gran torre eléctrica, hacia la que nos dirigimos en un último tramo más ancho y herboso.

VARIANTE: Llegados a la torre, podemos desviarnos unos minutos de nuestra ruta para continuar en la misma dirección y seguir recto, sin camino, hacia la cima redondeada y verde de Arnabal (o Zaitegi) (526 m.) que, si no recuerdo mal, no tiene buzón.

Casi no merece la pena dar muchas indicaciones, porque la ruta es obvia hacia nuestro objetivo. Dejando a la derecha la torreta, cruzamos una pequeña hondonada que nos deja en una pista que se va aproximando al pirulí. En esta zona ya gozamos de una excepcional panorámica sobre la totalidad del valle descrito al principio, cerrado por la izquierda por La Arboleda y los montes de Triano, y por la derecha por el Bitarratxu y la loma de Larreineta, que visitaremos después. La vista se pierde al fondo sobre el Montaño, Serantes y los montes de la costa de Cantabria, hasta el mar.

Vista sobre el valle
Cima del Mendibil
Ya bajo la sombra de la torre de Telefónica (de 140 m. de altura), tenemos otra imagen poderosa, con el gran edificio circular emergiendo sobre la roca oscura y abrupta. Para buscar la cima hay que rodear completamente las instalaciones del repetidor en sentido horario, primero por una verde campa, después cruzando la carretera de acceso y finalmente por un caminillo junto al vallado. Así accedemos, trepando por la roca, al promontorio donde se asienta el buzón, con forma parecida a un OVNI (MENDIBIL, 565 m.)

Desde aquí, las vistas son obviamente aún mejores que las que tuvimos en el ascenso. Además de la panorámica recurrente sobre el valle, destacaríamos la potente imagen del cordal Sasiburu y el Eretza, por delante del Ganeko y Gallarraga; o el profundo boquete aterrazado que tenemos al sur, que es la antigua mina de Arnabal; pero podemos mirar en todas direcciones, y encontraremos siempre algo interesante. Sin duda, la ausencia de obstáculos habrá sido determinante para ubicar la torre precisamente en este punto.

Perfiles hacia el Sur: Eretza, Ganeroitz y Ganeko
Ahora tenemos que deshacer la última parte de nuestro camino, regresando a la zona de campas en la cara del pirulí opuesta a la cumbre. Tenemos a un lado una carretera que conecta con el acceso al repetidor y, mirando hacia el valle, un pinar a nuestra derecha. Tenemos que caminar unos metros en dirección al bosquecillo, dejando una hendidura a nuestra izquierda, para buscar un camino algo irregular y sin pendiente, al principio poco marcado y luego bien visible, que se dirige hacia el borde mismo del barranco, junto a una alambrada (VALLA).

VARIANTE: Según nos aproximamos al punto indicado, podemos ver por la derecha el mojón de la cima de Bitarratxu, al que podemos acercarnos en unos minutos para admirar sus extraordinarias vistas sobre la ría y las localidades de la margen izquierda.

OTRA VARIANTE (hipotética): A partir de las campas junto a la torre, podemos intentar seguir el trazado que propone la estupenda página de Mamur, arriba indicada. Para ello, en vez de dirigirnos hacia el pinar, tenemos que dejar la grieta anterior a nuestra derecha, y buscar un estrecho sendero entre helechos, que desciende con muy fuerte pendiente en dirección al lago Blondis. Dejamos a la izquierda una caseta y continuamos siempre hacia abajo. Según se indica en la citada página, este camino nos conduce directamente junto al lago. Sin embargo, tengo que confesar que, seguramente por torpeza, el que esto suscribe no llegó a encontrar nada más que una alambrada y tras ella peñascos, oquedades y zarzales claramente intransitables. De haber atinado con el misterioso acceso, saldremos sin más al fondo del valle y de ahí a nuestro punto de partida; pero si fracasamos en el intento, no queda otra que seguir el camino que discurre junto al vallado, remontando de nuevo unos 300 metros de rampa, para volver al punto que describimos a continuación. Así que cada uno deberá valorar su olfato montañero o sus ganas de dar rodeos estériles.

Parte del recorrido, desde el Bitarratxu
Desde que encontramos la alambrada, tenemos un tramo casi recto de unos 250 metros en muy ligero ascenso, con el valle a nuestra izquierda, y una buena caída que va ganando verticalidad según avanzamos. Cuando nos aproximamos a la altura del final del pinar, tenemos que torcer a la derecha, entre los últimos árboles y seguramente con la compañía de cabras, ovejas y caballos que pastan libremente. Salimos así a un profundo corte, en una especie de mirador, con otra torreta eléctrica frente a nosotros.

Por la parte izquierda, un estrecho y escarpado sendero nos permite bajar unos 30 metros hasta la explanada, junto a la torre. La bordeamos bajo el desagradable zumbido del tendido de alta tensión, para dirigirnos hacia unas casetas, por donde llegamos a una pista. Siguiendo la misma dirección, atravesamos un paso canadiense y alcanzamos el pequeño barrio minero de Barrionuevo-Parkotxa, donde tomamos una carretera asfaltada.

A la derecha dejamos los restos de un antiguo campo de béisbol, que no sabemos si algún día llegó a funcionar. Pasamos entre casas junto a un cuidado lavadero y ya no abandonaremos esta vía, que nos conduce en descenso y con bonitas vistas sobre el Abra (derecha) y La Arboleda (izquierda) hasta las proximidades de Larreineta.

Sendero de regreso a La Arboleda
Si hemos venido a pie y no nos interesa volver a La Arboleda, podemos seguir hasta el cruce y tirar luego a la derecha para tomar el funi de regreso. En caso contrario, justo antes del cruce giramos a la izquierda por un camino de tierra por el que accedemos en bajada –junto a un mural alusivo al pasado minero y con un gran parking a la derecha- al camino peatonal que acompaña a la carretera, por el que regresamos a nuestro punto de inicio en La Arboleda.

Como tampoco estamos particularmente interesados en que se identifique el blog con algo que podría llamarse gastrosenderismo o algo así, no insistiremos en los atractivos de la hostelería y restauración de este acogedor barrio minero; pero tampoco podemos dejar de recordar que el paseo tendría un brillante final con un trago y algo para llenar la panza en elaguno de sus locales.

Y para terminar, no quiero dejar la ocasión de enviar un enorme abrazo y todo mi cariño y respeto para Marcial. Buen viaje, amigo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Las Arenas-Santurtzi

En nuestro recorrido por la costa de Bizkaia, esta vez nos centramos en un trayecto corto, sencillo y urbano, cuyo atractivo está vinculado a algunas de las más poderosas imágenes relacionadas con nuestro pasado económico más o menos reciente. En la desembocadura de la ría, entre Las Arenas, Portugalete y Santurtzi, se reúnen elementos de la actividad industrial, comercial y pesquera del territorio, que tienen su más simbólico exponente en el Puente Colgante, uno de los iconos históricos y turísticos de nuestro entorno.

DISTANCIA: 2,5 kms 
            DESNIVEL: 0 m.
DIFICULTAD: Ninguna  0
VIAS: Urbanas, paseo marítimo
ACCESOS: Ida: Metro estación Areeta
 Vuelta: Metro Bilbao y RENFE estación Santurtzi. Bizkaibus A3115 y A3151
            ENLACES CON Serantes, Las Arenas-Algorta
            Más información:
            Getxo:  http://getxo.callejero.net/
            Puente Colgante: http://www.puente-colgante.com/
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 14



Nada más salir de la estación de Metro de Areeta giramos a la izquierda pata tomar la calle Mayor, una de las principales arterias de Las Arenas, y zona comercial siempre concurrida. Seguimos esta calle hasta el final en dirección a la ría, y desembocamos, cruzando la carretera general, en los jardines al pie del coloso de hierro, el Puente de Bizkaia, también conocido como Puente Colgante o Puente de Portugalete.

Llegando al Puente Colgante
VARIANTE: Por completar la ruta por la margen derecha, podemos dejar de momento el puente y continuar pegados al cauce de la ría hacia su desembocadura por el muelle de Evaristo Churruca, para salir al pequeño parque al que nos referimos en la entrada Las Arenas-Algorta. Si seguimos aguas abajo, recorremos el muelle de Churruca, en cuya punta nos situamos en el final mismo de la ría de Bilbao, con una magnífica vista sobre el estuario del Abra.  

La impresionante silueta del puente nos habla de la historia de Bizkaia desde hace más de un siglo, de su revolución industrial fundamentada en la minería del hierro, en la industria asociada y en el comercio, de la pujanza económica que duró otros cien años, de miles de trabajadores anónimos, de obras singulares, algunas de las cuales podemos admirar hoy. A mí el puente me sigue pareciendo algo soberbio, por cuya utilidad práctica entronca además con la vida diaria de mucha gente en las dos orillas.

Hoy en día presenta el aspecto renovado que le confiere el lifting con el que hace muy poco se le dio esa tonalidad rosácea que evoca una de las variedades del mineral de hierro, aspecto al que a algunos igual les cuesta algo acostumbrarse. Pero bueno, si queremos informaciones, datos y curiosidades de su historia, tenemos las páginas que arriba se indican –además de otras muchas fuentes-, y aquí nos dedicaremos a comentar nuestro trayecto.

Para cruzar la ría tenemos la opción tradicional de la barquilla, y la más turística de la pasarela peatonal que se instaló en 1.999, reformando la hasta entonces utilizada para labores de mantenimiento -aunque siempre nos queda la tercera vía del tradicional gasolino, que también tiene su gracia. Ni qué decir tiene que quien sufra de vértigo hará bien en optar por la primera, mucho más apacible. En los demás casos (o cuando alguien se vea envuelto en una embarcada de la que no pueda librarse, como fue nuestro caso), nos iremos a las alturas para disfrutar -venciendo nuestros reparos- de una panorámica única.

Para subir a la pasarela tenemos que acceder a la plataforma situada sobre la tienda de souvenirs, obviamente previo pago del billete correspondiente. Quede el lector advertido de que no se permite pasar sillas de niños, bicis o cosas similares, que habrá que cruzar en el transbordador. De aquí pasamos al ascensor acristalado, que remonta con lentitud exasperante unos 50 metros hasta la viga transversal.

Vista hacia el Abra
Abajo, la barquilla

A partir de aquí tenemos una pasarela de madera de unos 160 metros de longitud, con dos plataformas intermedias, que nos conduce a la orilla izquierda. El entablado deja perfectamente visible el lecho de la ría, y bajo nuestros pies vemos circular arriba y abajo el carro de rodadura con la barquilla al fondo, todo lo cual, junto con la sensación de estar suspendidos en el vacío, genera una impresión bastante potente, a pesar de encontrarnos protegidos por una especie de jaula. Naturalmente, las vistas son excepcionales: dominamos el Abra hasta Punta Galea por el norte, y el curso de la ría hacia el sur, con las localidades de ambas márgenes en toda su plenitud, Getxo, Santurtzi, Portugalete, Sestao, Erandio…hasta perderse en las montañas del interior.

... y aguas arriba

Y ya que una imagen vale más que mil palabras, traemos este video encontrado en la web, con un manejo de cámara algo discutible, pero muy exhaustivo:


Estamos ya en Portu, donde aterrizamos en zona siempre animada. Ahora iremos recorriendo la ría por la margen contraria a donde comenzamos, en dirección a su desembocadura. Vamos contemplando viejos embarcaderos -que en marea baja apreciamos colonizados por mejillones-, así como algunos severos caserones que recuerdan antiguos esplendores económicos.

Mareómetro en Portu
Unos minutos después nos encontramos con el mareómetro, que no es algo relacionado con los controles de alcoholemia, sino un curioso medidor de mareas, útil para facilitar la navegación. El ingenio tiene el valor que le da su larga historia, pero es en realidad menos extravagante de lo que puede parecer, porque existen en todos los puertos –aunque obviamente más modernos y sofisticados. 

Avanzamos unos pocos metros, y cuando finalizan los edificios, nos encontramos en un punto en el que todo lo que nos rodea tiene que ver con el mar, la navegación, el comercio, la pesca… A nuestra izquierda hemos dejado la prestigiosa Escuela de Náutica de Portugalete, junto a la que se muestran varias anclas y un pesquero protegido por una marquesina de madera; tras él, el parque de Peñota y el fantástico Palacio Oriol, reconvertido en hotel. Por la derecha, la ría recorre sus últimos metros hacia el estuario, flanqueada en esta orilla por el Muelle de Hierro, también llamado Paseo de la Punta. Al fondo, el viejo puerto pesquero y tras él, las múltiples grúas e instalaciones del puerto de Santurtzi.

Muelle de hierro
La construcción del Muelle de Hierro, a iniciativa del inevitable Churruca, tuvo importancia capital porque, no obstante su aspecto liviano, hizo posible la navegación ría arriba, anulando el peligro que suponía la famosa barra de arena donde embarrancaban muchos navíos.


Datos muy detallados de esta infraestructura podemos encontrar en este interesante trabajo: http://www.ciccp.es/ImgWeb/Castilla%20y%20Leon/Ingenier%EDa-Humanismo/Obra%20MiguelAguilo.pdf )

VARIANTE: El Muelle ha sido remodelado en los últimos años, y permite un agradable paseo de ida y vuelta (unos 2 kms. en total) con la impresión de estar caminando sobre las aguas, que nos rodean completamente. Desconocemos si actualmente es posible transitar por la parte inferior de la estructura, como antes de la reforma, prácticamente a ras de la lámina de agua, lo que incrementa la sensación descrita.

Giramos a la izquierda siguiendo el fondo de la pequeña dársena, y continuamos por el paseo marítimo, con las instalaciones del polideportivo de Santurtzi a nuestra izquierda. Nos vamos así aproximando al puerto de la localidad sardinera, cuyo aspecto ha cambiado de forma decisiva en las últimas décadas. Aunque continúan viendose numerosos botes amarrados, la instalación de pantalanes para embarcaciones deportivas ha modificado la personalidad del puerto, que ya apenas conserva su carácter tradicional en el último recodo, al abrigo del pequeño muelle donde se encuentra la Virgen del Carmen.

Puerto pesquero de Santurtzi
           Precisamente aquí finalizamos nuestro trayecto junto al mar. Quedan ya pocos de los clásicos pesqueros que antes atestaban los amarres, y el notable edificio del Hogar del Pescador se encuentra en fase de remodelación. Llegados a este punto, una buena opción es dar cuenta de algún pescadito asado a la parrilla al aire libre en el exterior del Mandanga, completado con una visita al pequeño muelle donde se ubica la patrona de los marineros.

            Por lo demás, Santurtzi nos ofrece también diversas posibilidades para redondear el paseo dominguero, con un pote en la Txitxarra o Capitán Mendizábal, o una visita por lo alrededores, el parque, su coqueto Ayuntamiento, la iglesia de San Jorge o la Casa-Torre, todo ello muy próximo entre sí, y a un paso de las paradas de Metro, RENFE y Bizkaibus, desde donde podemos emprender el regreso con toda comodidad.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Gongeda

Koskorra, Zamaia, Pilipaondo, Tontorra… son algunas pequeñas elevaciones rodeadas por las más prominentes cordilleras del Pagasarri (este), Ganeko (sur) y el cordal que de ésta se desprende hacia La Quadra por el oeste. En el mapa de Mendikat se observan como encerradas en una bolsa. De ellas, es el Gongeda la más elevada (659 m.), una cumbre suave y redondeada por el norte, y abrupta hacia el sur, desde donde contempla con humildad la vecina mole del bocinero.

En contraste con los muy transitados caminos del Paga y sus alrededores, la zona conserva un carácter menos humanizado y más salvaje, del que podemos disfrutar en esta ruta, fácil y vistosa, partiendo desde la barriada de Somo en Alonsotegi.

DISTANCIA: 6,2 kms 
            DESNIVEL: 430 m. (230-659)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 6 (4-2-0)  
VIAS: Pista asfaltada, senderos de tierra y campo a través
ACCESOS: En coche, autopista a Balmaseda, salida Alonsotegi. Se sigue por la BI-636 pasando el centro de Alonsotegi, y dejando después a la izquierda la desviación a La Barranka. Al final de la recta hay que tomar un desvío a la izquierda con carteles de Albergue y ‘paseos a caballo’. Se asciende más o menos 1 km. pasando por los barrios de Aldana y Somo hasta la ermita de San Martín.
Bizkaibus A-3341, A-3342 y A3343, o FEVE Bilbao-Santander Estación Irauregi. Desde el centro de Alonsotegi, seguir a pie lo indicado en los Accesos (unos 2 kms. ida)
            Más información:
http://www.mendiak.net/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=27757 
(con buenas fotos, mapas, track y de todo)
            Mapa Pagasarri del Ayuntamiento de Bilbao
            Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33




Seguramente, lo más complicado del recorrido que vamos a realizar será el acceso al punto de partida, a no ser que conozcamos la zona o recibamos una ayudita del Tomtom. Pero tranquilos, tampoco es para tanto. Ya sea en coche o a pie, una vez pasado el barrio de Somo, habremos llegado a la pequeña ermita de San Martín Obispo, al parecer de principios del siglo XX, cuya curiosa historia podemos conocer en la página que enlazamos.

Ermita de San Martín
Ya nos encontramos rodeados de verdes extensiones donde pastan caballos y vacas. Tomamos la carretera en el sentido en que hemos llegado, para iniciar una suave y continua ascensión, teniendo a la vista la zona boscosa hacia donde nos dirigimos (sur), y a nuestra espalda, las primeras imágenes del Eretza, sobresaliendo junto a la cordillera de Sasiburu, y los montes del norte, perspectiva que irá mejorando según subimos.


Ganeroitz y Peñas Blancas desde el camino

En unos minutos, tras cruzar un paso canadiense, llegamos junto a un caserío grande (Elortzeta según el mapa), con indicaciones de ‘albergue Mendizain’ y ‘taberna’. Al lado hay un cartel informativo sobre todo el área, incluyendo el conocido PR BI-100 de Azordoiaga, una pequeña parte del cual recorreremos más tarde.

VARIANTE: Para los especialmente perezosos, se puede llegar en coche hasta este punto, donde hay un pequeño espacio para aparcar, con lo que nos ahorramos los 300 metros recorridos hasta ahora.

Tomamos junto al vallado del caserío la pista de piedras que sigue a la derecha (DESVIO-1), y casi de inmediato desechamos otro sendero aún más pedregoso que sale también por la derecha. Tampoco será raro escuchar de fondo el estruendo de motos o quads, que ya sabemos lo permisivo que es el ayuntamiento de Alonsotegi en estas cuestiones, aunque no se suelen ver por la zona concreta en la que estamos ahora. La pendiente no es muy fuerte aunque sí continuada, y el camino, que en los primeros momentos discurre en sombra, se abre poco después para bordear el bosque, con vistas hacia el Este.

Camino de tierra
Tras aproximadamente 1 km. de marcha por sendero de tierra, que recuerda vagamente al Camino Viejo del Paga, encontramos la primera cruz de señales, en la que debemos tomar el camino hacia Zamaia (DESVIO-2). Nos desviamos por tanto a la derecha, pasando junto a una arqueta de recogida de aguas.

A partir de aquí no hay más que seguir las señales en los dos siguientes cruces, siempre en dirección a Zamaia, bajo un frondoso arbolado. Finalmente, en un corto repecho, salimos a campo abierto en un collado donde poco después observamos ya por la izquierda un karst coronado por una gran torre eléctrica. Con excelentes vistas sobre el Paga y el Ganeko, avanzamos hacia la zona rocosa, y en pocos metros nos encontramos junto a la conocida grieta de Zamaia, vallada y con un cartel informativo sobre la actividad minera en Alonsotegi.

Acceso a la grieta de Zamaia
La sima es en realidad la boca de la antigua mina Antón, de unos 90 metros de profundidad, a cielo abierto. Aunque, extremando todas las precauciones, podemos intentar asomarnos al vacío, la verdad es que tampoco merece mucho la pena, porque resulta muy difícil tener alguna perspectiva de la profundidad del tajo, perfectamente apreciable en cualquier vista aérea o mapa topográfico.

Collado y subida al Gongeda
Continuamos nuestro camino en la dirección que traíamos, bordeando el túmulo de roca por un sendero herboso entre helechos con buenas vistas hacia el oeste. Vamos llaneando rodeados de una preciosa alfombra verde, observando a la izquierda el promontorio donde se encuentra la cima de Zamaia, que dejamos para la vuelta. De frente tenemos una pequeña vaguada con algunos árboles donde suelen encontrarse caballos y, ya a la vista, el último tramo de subida al Gongeda. En mi opinión, el solitario paraje resulta de una enorme belleza, con el contraste del verde con la blanca caliza, los animales pastando tranquilamente y el soberbio perfil del Ganeko dominando el horizonte de forma apabullante.

La última pala hacia la cima no presenta ninguna dificultad. La pendiente es moderada y tampoco hay que buscar más accesos que lo que nos parezca más transitable, entre helechos donde se esconden las ovejas, para tirar siempre hacia el punto más alto.

Cima del Gongeda
En la cumbre (GONGEDA, 659 m.) no encontramos más que un pequeño buzón, y la estupenda panorámica sobre los montecillos y valles que nos circundan, todo ello bajo el redondeado cresterío del Ganeko y las oscuras chimeneas del Gallarraga a su derecha. Hacia el norte tenemos las mismas vistas que disfrutamos desde el inicio de la excursión, aunque con la panorámica lógicamente más abierta, en la que destaca siempre el Eretza, divisandose a lo lejos parte de las localidades de la margen izquierda. Por el Este, el cordal del Pagasarri nos oculta Bilbao.

Vista al norte, con Zamaia en primer término
Buzón de Zamaia

Descendemos la ladera por donde hemos subido para visitar ahora la cima de Zamaia. Como la tenemos en todo momento a la vista, no hay más que girar a la derecha para encaramarnos al lapiaz y en pocos metros nos encontramos en esta cumbre (ZAMAIA, 602 m.), algo más modesta que la anterior aunque más atractiva y de acceso más divertido, con un gracioso buzón en forma de caserío.


Estupenda pano desde Zamaia de mendiak.net

           En el descenso, en vez de volver por el camino de subida, podemos variar un poco la ruta, adentrandonos en el desnudo roquedo por un sendero más bien poco visible que pasa cerca de la torreta. Nos encontramos ahora en la parte superior de la grieta, por lo que habrá que prestar mucha atención para no aproximarnos a zonas de peligro, en especial si la visibilidad no es buena o la roca se encuentra resbaladiza. No es broma ni exageración, porque hará un par de años falleció un montañero por esta zona. En cualquier caso, si queremos un recorrido más apacible, no hay más que bordear el karst por la izquierda para volver al camino de subida.

A partir de aquí, el regreso lo hacemos por la misma ruta por donde hemos venido, de no ser que nos interese optar por alguna alternativa como la que indicamos.

VARIANTE: En el segundo cruce que encontramos podemos seguir la dirección marcada hacia Kobatxu (izquierda), con lo que haremos un trayecto añadido de unos 1,5 km. por bosque para, tras describir un largo zigzag, salir de nuevo a las proximidades del albergue Mendizain. El camino no tiene pérdida siempre que no abandonemos la pista principal porque en caso contrario podríamos desviarnos en exceso hacia el valle (Oeste), obligandonos a dar un buen rodeo para volver al punto de partida.