miércoles, 8 de junio de 2011

Ría de Quejo

La ría de Quejo constituye el límite oriental del ecoparque de Trasmiera y su cauce separa los términos municipales de Arnuero y Noja. Desemboca entre espectaculares peñascos junto a los arenales de Joyel y el Sable, en el centro de un paisaje ribereño incomparable.

Pero es también una potente zona intermareal en que las líneas de bajamar y pleamar distan centenares de metros. Cuando las aguas se retiran, nos permiten hacer una ruta atípica que, más allá del paseo playero, es una incursión por un área natural de gran valor ecológico y paisajístico.


            DISTANCIA: 2 kms
            DESNIVEL: 0 m.
            DIFICULTAD: Ninguna 1 (0-0-1)  Firme de arena
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Playa de Los Barcos (Isla)
            VIAS: arena y cauce de la ría
ACCESOS: A Isla, en coche, por la A8 dirección Santander salida 184 Beranga-Noja-Isla. Se toma la CA-147 en dirección a Noja, y en la segunda rotonda seguir señalización a Isla (6 km) En la rotonda siguiente, tomar la dirección Quejo-Playas de Isla. 
            TRACK http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2708441        
            ENLACES CON Antenas de Isla, Acantilados de Isla, Coto Aro
            Más información: 
            Tabla de mareas: http://www.tablademareas.com/es/cantabria/santander
            Guía Cartográfica de Cantabria Mapa 4



          Como comentario previo, hay que señalar que, dado que vamos a recorrer una zona inundable por el efecto de las mareas, la primera precaución que debemos tomar es conocer los horarios de éstas, o bien observar con atención su situación. Aparte de en webs como la indicada, en Isla hay tablas de mareas en muchos de los bares. O, si estamos medianamente habituados, basta con contemplar el estado de la ría: el momento idóneo será cuando falte un poco para la bajamar, con lo que deberemos ver bajar un caudal escaso y todavía retirandose (el sentido de la corriente se aprecia a simple vista). De no ser así, es posible que no nos diese tiempo a hacer el recorrido completo, al menos con la tranquilidad necesaria.

Todo ésto, si nos encontramos alojados o tenemos nuestro vehículo en Isla, donde la rápida subida del agua nos podría dejar aislados, obligandonos a dar un gran rodeo para volver. Nada de esto ocurrirá si partimos desde Noja.

VARIANTE: Cabe también la posibilidad de empezar nuestra peculiar singladura algo más atrás de lo indicado luego, en la playa del Sable. Esto permite, además de alargar la ruta, disfrutar del espectacular paso entre rocas bajo la Campa de San Sebastián, incluida una pequeña y preciosa cueva, así como de la desembocadura misma de la ría; pero tiene como inconveniente que este tramo sólo se puede recorrer en bajamar, lo que implica apurar algo más el tiempo disponible para el recorrido completo..

Playa de Los Barcos
Iniciamos por tanto el trayecto en la playa de Los Barcos, en el mismo casco urbano de Isla-Quejo, rodeados de pequeñas embarcaciones y rocas que emergen afiladas por la erosión. Pasamos primero bajo el mirador del hotel-restaurante La Luna de Isla (antes Benimar) y seguimos junto al recodo llamado Los Cuarezos, con una escalera que asciende hacia el núcleo urbano. Es éste uno de los puntos por los que con más facilidad se puede volver a Isla en caso de vernos sorprendidos por la marea.

Según los gustos, podemos transitar por el mismo cauce o por la arena, entretenernos en los meandros o entre las rocas, observar las pozas donde quedan atrapados o se refugian pequeños peces, karramarros o quisquillas, ascender por los taludes que forma la corriente (algunos, de un par de metros de altura), o simplemente vagar sin rumbo aguas arriba y admirar los sorprendentes paisajes.

La ría y playa de Joyel

Vivienda junto a Los Cuarezos
Pasamos a continuación bajo una casa particular con embarcadero y un mástil, y después por un nuevo entrante, formado por las calas de Cándano y La Barrosa, apenas distinguibles, con el hotel Olimpo en un alto sobre una amplia y vistosa zona de rocas. Pasado este establecimiento encontramos un pequeño hueco entre la vegetación, que es donde finaliza una servidumbre de acceso al mar que también se puede explorar.

A esta misma altura se encuentra una poza junto a un gran peñasco, donde se bañan los chavales en marea baja.

Hotel Olimpo y La Barrosa
En algunas zonas, el curso del agua se aleja de la ribera de Isla, internandose hacia nuestra izquierda, donde tenemos el enorme arenal que conecta con el camping de Joyel, que tenemos también a la vista. La ría a veces lleva un par de dedos de agua, y otras forma pozos relativamente profundos junto a las rocas por efecto de las corrientes. Poco a poco nos vamos alejando del bullicio que todavía llega de las playas. Después de pasados varios chalets de gran porte, nos encontramos más o menos por donde en su día estuvo situada la barrera anti-chapapote, después del desastre del Prestige.

Zonas más profundas junto a las rocas
Siguiendo hacia el interior se encuentran algunos de los lugares más bonitos de la ruta, donde el cauce se hace más profundo y el agua adquiere un tono verde oscuro junto a las magníficas paredes de roca que se mezclan con el arbolado. En seguida llegamos a la zona de La Cava, donde las casas vuelven a asomarse hasta la misma ría y que es otro de los puntos de paso más sencillos. Es también zona frecuentada por pescadores.

Por toda la ruta encontraremos paseantes y niños intentando atrapar algún animalillo acuático entre las rocas, pero cuanto más avanzamos, el trayecto se hace más solitario. Por nuestra izquierda empiezan a observarse un número creciente de aves, lo que nos anuncia que nos vamos acercando a la zona de las marismas.

Cerca de La Cava
En este último tramo, siempre con el monte Cincho al frente, la arena va adquiriendo una textura más blanda, con zonas cubiertas de verdín, transformandose poco a poco en una especie de limo por donde empieza a resultar más difícil caminar. Podemos internarnos sin problemas hasta unos 200 metros del molino de Santa Olaja, que tenemos ya próximo, pero a partir de ahí el tránsito se hace algo engorroso y cada uno debe ver si merece la pena continuar.

Hemos alcanzado el gran humedal de la marisma de Joyel, una zona protegida donde conviven gran variedad de especies, aves y anfibios, en un entorno que poco más tarde estará totalmente cubierto por las aguas.

Si unas horas después, cuando la pleamar haya anegado cientos de metros de arenal, contemplamos de nuevo la ruta que hemos recorrido, ahora sumergida, podremos sentir la magia y el encanto especial de este entorno singular.

Vista aérea del recorrido

No hay comentarios:

Publicar un comentario