martes, 21 de junio de 2011

Pagasarri por el Camino Viejo

El monte más emblemático de Bilbao, aquél que hemos subido de chavales, el que nos ofrece su soberbia figura desde muchas calles del Botxo, no sólo merece una visita para decir que al menos hemos estado una vez, sino que nos enamorará con sus paisajes, con su ambiente montañero, sus caminos y sus campas. Algo tiene el Paga para dar nombre a la cordillera sin ser su pico más alto, o para ser tan bilbaino como el Athletic o el bollo de mantequilla, cuando la mitad de su superficie ni siquiera pertenece a la villa.

Para muchos, montañeros o senderistas habituales, colgar una ruta por el Paga en un blog puede parecer una ridiculez o hasta una grosería, pero tampoco era concebible no ponerla si hablamos de rutas por Bizkaia. Si sirve para que alguien se anime a visitarlo, doy por bien invertido el tiempo. No sólo no se arrepentirá, sino que seguro que se queda con el gusanillo de volver.

DISTANCIA: 5,9 kms
            DESNIVEL: 370 m. (300-670)
DIFICULTAD: Baja 5 (3-2-0)
            ITINERARIO: circular  Inicio y final: Igertu
            VIAS: Pistas de tierra
ACCESOS: En coche, bien desde San Adrián-Larraskitu, bien desde Rekalde, hay que tomar Larraskitubidea hacia arriba, y después Pagasarribidea pasando por el bar Athletic, hasta llegar al parking de Igertu. (Haciendo a pie este último tramo, se puede llegar a San Adrián o Rekalde en las múltiples líneas de Bilbobus)
TRACK: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2708503
            ENLACES CON Ganekogorta
            Más información:                                                                                                    
            http://sudandobotas.blogspot.com/2011/01/igertu-aterpea-refugio-pagasarri.html (preciosas   
            imágenes de todo el recorrido)
            Mapa Pagasarri del Ayuntamiento
            Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33



Hemos fijado en Igertu el inicio de la mayoría de las rutas hacia el Pagasarri o sus alrededores, en parte por ser el punto de partida habitual de muchas excursiones, en especial las más familiares, en parte por no repetir continuamente la información sobre el acceso desde el casco urbano. En todo caso –y este es quizá uno de los secretos del Paga- podemos acercarnos a pie a estos parajes desde cualquier punto de Bilbao sin sobrepasar la media hora de aproximación.

Area de picnic en Igertu

Igertu es un encantador collado que ejerce como nudo de comunicaciones entre el Pagasarri, su vecino menor Arnotegi y el cercano valle de Bolintxu. Recientemente se ha derribado uno de los caseríos –ya sólo queda uno- para construir un pequeño parking, razonablemente bien integrado en el entorno. Sea como fuere que hayamos llegado, iniciamos el recorrido en este punto, tomando en subida la carretera por la que hemos venido, dejando a la derecha un área con bancos en una pequeña ladera. Estas primeras rampas nos sirven de calentamiento para coger tono, mientras pasamos junto a una pequeña cantera abandonada y llegamos a un cruce. A la izquierda, el asfalto continúa hacia la ermita de San Roque, pero nosotros tomaremos la pista que sube por la derecha.

San Roque y vistas al Este
Atravesamos una puerta (BARRERA) y nos encontramos en la cuesta del Silencio, una muy ancha pista cuya pendiente deja claro el por qué del nombre. Para los no habituados, lo recomendable es el paso francés, es decir, que cada uno encuentre su propio ritmo, procurando evitar paradas. El desnivel no es exagerado (alrededor del 20%) pero sí continuo. A cambio del esfuerzo, vamos teniendo cada vez mejores vistas sobre San Roque y el valle de Bolintxu, donde las nieblas quedan encajonadas a primeras horas de la mañana.

Fuente de Zapaburu

Llegamos a una curva en la que nos encontramos la fuente de Zapaburu, que recoge las aguas del arroyo Igertu. El camino no tiene pérdida, por una parte porque no hay desvíos ni trayectos alternativos (salvo algún sendero semioculto que dejamos para otra ocasión), pero sobre todo porque la gran afluencia de excursionistas hace que sea suficiente seguir al mogollón para despejar cualquier duda.

Cruce de Artabe
Tras otro repecho, más moderado, alcanzamos el cruce múltiple de ARTABE. Nos encontramos tres caminos, todos los cuales nos llevan al mismo objetivo. El de la izquierda –que más adelante nos volveremos a encontrar- lo hace mediante una muy larga travesía por la ladera del Paga; el de la derecha, que utilizaremos para bajar, es la pista más concurrida, que pasa junto al Gangoiti. Nosotros tomaremos la vía más clásica y montañera, el Camino Viejo, que es el que arranca del mismo cruce, superando unas escaleritas de piedra.

Esta subida es una auténtica delicia para quien quiera disfrutar de un paseo por la naturaleza. El sendero de tierra, irregular y a veces algo embarrado, va describiendo un amplio zig-zag por la ladera, y a veces se vuelve poco visible; pero en caso de duda, nada mejor que tirar siempre para arriba, porque de cualquier forma nos volveremos a encontrar con la ruta correcta. El último tramo discurre casi en línea recta y, aunque la pendiente es más suave, es el más accidentado, obligandonos a sortear pequeños flujos de agua y zonas rocosas, que hacen la ascensión sumamente divertida.

Camino Viejo
Finalmente, nos encontramos con una alambrada con paso lateral por la que salimos a una pista de piedrilla, que es la que hemos dejado a la izquierda en el cruce anterior. La tomamos hacia la derecha con muy moderado desnivel, y ya no la abandonaremos hasta el final. Tras pasar una curva y avanzando unos 300 metros más, salimos a campo abierto, en el COLLADO del Pagasarri, también llamado campa de Muniozguren. Estamos muy cerca de la cima, y en pleno espacio Pagasarri. A nuestra izquierda tenemos el refugio de la Paca, y a la derecha, entre bancos y campas bajo arbolado, el repecho que asciende a la cima del Ganeta, coronada por las antenas visibles desde todo Bilbao.

Collado, refugio y Ganeta
Tenemos que continuar pasando junto a unos juegos infantiles, dejando el refugio a la izquierda, por la alfombra verde, entre recodos con mesas, pequeños arbolados y roquedos, para avanzar en dirección este hacia la cima. Pronto encontramos los afloramientos calizos del karst que corona el monte, y avanzando por ellos llegamos a la cima, con una pequeña torreta y varias placas conmemorativas.

Estamos en la cumbre del monte más emblemático de los que rodean Bilbao (PAGASARRI, 671 m.), y las vistas resultan fascinantes. Al sur, el impresionante perfil del Ganekogorta, al este, el cordal que continúa hacia el cercano Pastorekorta y, más a lo lejos, un mar de montañas con los picos de Durangaldea al fondo; y al norte, el Gran Bilbao hasta la desembocadura de la ría en el Abra.
 
Cima del Paga con el Ganeko al fondo

  Volvemos por el mismo camino al collado anterior, pudiendo reponer fuerzas en el muy popular refugio, con buenas viandas y acogedor en toda época, pero muy especialmente en invierno, donde podemos calentarnos junto a su chimenea.


Fuente de Tarín
Neveras
VARIANTE:  El Paga invita no sólo a ascenderlo y disfrutar de su incomparable entorno, sino que nos ofrece una variedad de planes que podemos iniciar desde su cumbre. Aparte de darnos un garbeo en dirección al Ganeko o al cordal hacia el este, o indagar por el roquedo que mira a Bilbao, es casi obligado conocer las neveras y la fuente de Tarín. Para ello nos situamos en el collado según hemos llegado y tomamos un camino que baja hacia la derecha. Pocos metros más abajo encontramos las neveras, antiguos depósitos de nieve, restaurados en años recientes, con un panel informativo sobre su historia.. Más a la derecha está la fuente de Tarín, construida por suscripción popular según nos explica la web pagasarri.com antes indicada. La incursión se puede completar ascendiendo –preferiblemente por la preciosa ladera- al pico Ganeta (centenario), coronado por las características antenas.

Bajada y cruva del Ahorcado
De nuevo en las campas por las que hemos accedido, tenemos que tomar para el regreso el camino de la izquierda. Es una amplia pista de piedrilla que desciende suavemente describiendo una amplia curva. La pendiente se incrementa en una rampa que llega hasta una curva cerrada, llamada ‘del ahorcado’, donde tenemos una estupenda perspectiva sobre el norte, hacia el Abra.

Gangoiti

Sigue otro tramo recto que baja rápidamente hasta llegar a un cruce frente a un área recreativa, bajo un tupido pinar. Estamos en GANGOITI, donde varios caminos llevan a diferentes puntos de la cordillera. Tenemos que tomar la pista de la derecha, que en muy suave descenso nos conduce al cruce de Artabe, donde antes tomamos la ruta de subida por las escaleritas. De esta forma, hemos hecho el retorno por el itinerario más frecuentado de acceso al Paga. De aquí no nos queda más que tomar el camino de la izquierda, que nos lleva directamente a la barrera y de ahí, también a la izquierda, por la carretera para terminar nuestro trayecto en Igertu.

Para los no habituados, el moderado esfuerzo seguro que habrá valido la pena. Y fijo que no tardarán en volver.               


PAGASARRI PARA PRINCIPIANTES

Eres un bilbaino pata negra y ejerces de tal. Eres del Athletic hasta las trancas, haces tu ronda de vinitos por el barrio y hasta vas de vez en cuando al Casco Viejo, aficionado a jamar bien y soplar mejor, y no llevas pantalón de mil rayas porque resulta un poco antiguo, pero te gustaría, sobre todo cuando te visitan tus amigos giputxis. Pero tu pedrigí botxero tiene una falta: no has subido nunca al Paga. Tus colegas te vacilan, a veces te inventas antecedentes montañeros y otras finges dolores de espalda.

Pero esa horrible cruz que llevas a cuestas puede desaparecer sin mucho esfuerzo. En serio, aunque tu amor al asfalto parezca invencible, puedes lograrlo. Muchos lo hacen –de hecho, casi todos- y no es tan difícil. Miralo, está ahí mismo, no muerde y, aunque no se vean, hay caminos por los que suben las personas y no hay que escalar por las paredes que ves desde la calle. Sólo sigue los consejos que te dejamos aquí, y ya nunca volverás a avergonzarte de no conocer el Pagasarri.

Accesos

Veamos. El Paga está muy cerca, pero no tienes ni idea de por dónde se va. Desde las autopistas que sueles frecuentar para irte de vacaciones o a currar a Lakua se ve que está ahí mismo, pero otra cosa es acertar con el camino. Te recomiendo que vayas primero en coche. Elige un día lluvioso para que haya poca gente y los que te vean piensen que eres alguien del Ayuntamiento. Si te descubren explorando los accesos al Paga en coche, estás perdido. Mi consejo es que te llegues hasta San Adrián. En la rotonda después de Juan de Garai giras a la izquierda y luego a la derecha y vas hasta el final de la avenida. Cruzas el puente sobre la autopista y llegas a Iberdrola. Sigues por delante hacia la izquierda por una carretera que sube y, en el primer cruce, tiras a la izquierda. Por esta carreterilla subes y subes, pasas por el bar Athletic (del que seguro te han hablado los de la cuadrilla) y sigues subiendo, hasta que encuentras un pequeño parking junto a un caserío. Aquí estará el sitio idóneo para que dejes el coche y te pongas a andar. Para que vayas memorizando nombres y parezca que conoces la zona, este lugar se llama Igertu.

El hacer una incursión previa de incógnito evitará el bochorno de perderte y tener que preguntar a alguien por dónde se sube al Paga... en coche.

Vestimenta, horario, información previa

No hagas el ridículo. Te has comprado el equipo completo de montañero en alguna tienda especializada. Tienes el Ternua, el Trango y los dos bastones Altus, botas de gore-tex, cortavientos y gafas de ventisca. Pero la primera vez, es mejor que vayas un poco discreto. Si la peña te ve con la indumentaria de la Ruta Quetzal, boqueando sin haber llegado a la barrera, será el hazmerreír.

También es conveniente subir un poquito pronto, por dos razones. Por un lado, está claro que el que sube al monte a las doce del mediodía reúne todos los boletos para ser un dominguero. Vale que se haga cuando vas con críos, o que uno caiga por allí a esas horas después de haberse pateado 20 kms, pero aparecer como un pincel bajandose del coche a horas tardías, dice muy poco del carácter montañero. Por otra parte, en el terreno práctico y quizá más importante, si vas más tarde de las 10 es muy posible que tengas que aparcar bastante más abajo, con lo que te chuparás unos centenares de metros de propina.

Leete bien despacito la descripción de la ruta que hacemos en ibilkat, aquí arriba. No es muy original, así que puedes encontrar los mismos datos o mejores en mil sitios de Internet, pero nos hace ilusión que se incremente nuestro contador de visitas. Tampoco hace falta que te atiborres de información, el itinerario es muy sencillo y sólo conseguirás agobiarte. Ah, y ni se te ocurra llevar el GPS que te regalaron: imaginate que alguien conocido te ve intentando abrir los mapas mientras pasa a tu lado la excursión de scouts de 8 años.

Ya estamos en marcha

Has aparcado en Igertu, recuerda. No vamos a describir otra vez la ruta completa, porque ya te las has leído, y además no hace falta. Pero iré dejando unos consejos sobre la marcha. Tienes que tirar hacia la izquierda, por la misma carreterilla por donde has venido. No temas, todavía sigues pisando asfalto, pero va cuesta arriba, así que es mejor ir muy suavecito. Si te pones chulo y vas a paso tieso (como esos montañeros que parece que llevan motor) lo único que conseguirás es vaciarte antes de empezar. Puedes disimular haciendo fotos o mirando el panorama sobre el valle de Bolintxu que está a la izquierda, o sobre la ermita de San Roque que también está muy cerquita, para coger aire.

Es posible que te acuerdes de mis muertos si ves que en esa carretera había sitio para aparcar más arriba, pero no es fácil que sea así. Tienes que dejar a la izquierda el camino que continúa hacia la ermita (tiene una placa de tráfico, así que no hay duda) y seguir por la derecha. Ya estás en el monte, el suelo es de piedrilla y empieza a ascender claramente. Te encuentras con una gran puerta cerrada, pero no hay problema. Si te fijas –te puedes parar un momento con alguna excusa- la gente la atraviesa por el lateral, en un gracioso hueco entre muros de hormigón. Es para que pueda pasar el personal y no los vehículos (o los animales, pero tranqui, aquí de momento no los hay).

La Cuesta del Silencio

Ahora viene lo bueno. La pista sube y sube con un buen desnivel. Te acuerdas del último cigarro que has fumado, quizá al bajar del coche, y del día en que se ocurrió venir aquí. Esto no deja de subir, no se ve el final de la cuesta y todos te adelantan. Ahora entiendes por qué se le llama la Cuesta del Silencio. Vete suave, no te fijes en lo que corren los demás, y si ves que te van a adelantar grupos de críos pequeños, te paras a un lado a hacer una foto.

Con el pulmón en la boca, pero has llegado a la fuente de Zapaburu. Te suena como un lugar legendario que tus amigos citan con frecuencia, pero no le ves el interés. Es un regato canalizado del que encima no se puede beber. Pero tiene un interés adicional: a partir de esta curva la subida se hace más suave y tu corazón parece empezar a funcionar de forma más normal. Además, desde aquí se ve todo lo que has ascendido y eso te da cierto ánimo.

Cruce de Artabe y Camino Viejo

Como digo, el camino se ha suavizado un poco y además discurre bajo arbolado, con lo que coges algo de aire. Llegas a un cruce. Si has leído nuestras indicaciones, tendrás más o menos claro por dónde seguir. Eso sí, ni se te ocurra tomar el camino de la izquierda, aunque sea el más apetecible porque es llano: terminarías sintiendote perdido después de andar media hora, y llamando al 112 para que vengan con el helicóptero.

Aunque te tienta seguir al mogollón por el camino de la derecha, has decidido que, llegados hasta aquí, hay que hacer la machada, y te decides por el Camino Viejo. Ya sabes, las escaleritas que hay justo de frente en el cruce. Aunque aquí hay menos gente, por lo general siempre encontrarás alguna liebre a la que seguir, pero calcula el ritmo, no sea que te dejen descolgado a la primera de cambio.

Intenta disfrutar, es la parte más divertida de la subida, entre árboles, piedras y un camino de tierra que a los niños les encanta. A veces lleva algo de barro, pero teniendo cuidado de no pegar un patinazo, resulta aún más entretenido. El trazado no está muy claro, es verdad, pero va subiendo más o menos en zig-zag. En todo caso, sigue dos consignas: no tomar ninguna desviación aparente, y en caso de duda, subir siempre. Aunque tengas que usar las manos o agarrarte a algún árbol, si vas siempre hacia arriba llegarás seguro al destino. Eso sí, si por alguna circunstancia extraordinaria te pierdes, no lo cuentes nunca, porque creo que serías el primero de la Historia.

Tramo final

Seguro que habrás llegado a una zona donde el camino es ya perfectamente reconocible, y está cuajado de grandes rocas. Es la última parte del Camino Viejo. Tienes que echar un ojo de vez en cuando hacia arriba (a tu derecha) y verás una alambrada. No temas, no necesitas trepar sobre los espinos ni usar tenazas para atravesarla. El mismo camino te llevará a un paso por donde, igual que en la barrera de abajo, puedes pasar para salir a otra pista ancha de gravilla (en realidad, es la misma por donde dijimos que no había que tirar en el cruce).

Aquí tienes que seguir hacia la derecha, siempre en subida pero ya más suave. Después de superar la terrorífica ascensión, igual te parece que ya deberías estar en la cima, pero falta todavía un trozo. Se pasa una curva cerrada a la izquierda y sigue otro tramo de subida moderada. El entorno es fresco y tranquilo, sirve para soltar los músculos y para ir haciendose a la idea de que vamos a llegar enseguida.

Y por fin, el bar

Y así es. De repente te encuentras en una preciosa campa, amplia y verde, salpicada con algunas rocas a lo lejos. A la derecha tienes un pinar sobre una ladera, encima de la cual está la antena que siempre ves desde el botxo, la que te ha generado pesadillas de ansiedad y sueños de Juanito Oiarzabal. Lo siento, no es el Paga, es el Ganeta, así que de momento lo olvidamos.

Y a la izquierda ves un caserío de piedra. Es el famoso refugio, hay un montón de gente alrededor ¡y tiene bar! Mi recomendación: no te pares, reservalo para la vuelta. Estás muy cerquita de la cima y, llegados aquí, no nos podemos conformar con acabar 200 metros antes.

Sigue entre campas, rocas y bancos, dejando el refugio a la izquierda. Esta última parte se hace sin sentir, porque ya se intuye la cumbre. Fijate por dónde va la gente, y pronto verás que muy cerquita hay muchos haciendose fotos, parados sobre un roquedo. Unos pasos más y ¡la cima!

Aquí ya no te podemos decir más. Es uno mismo el que tiene que disfrutar de las vistas, de la sensación de libertad, de haber llegado por fin a la cumbre más entrañable de los bilbainos, de ver allí abajo la ciudad. Seguro que la primera vez que subes al Paga es un momento inolvidable. Disfrutalo, te lo mereces, has conseguido subir casi 400 metros sin coche.

Aparte de –ahora sí- regodearte en el bar (olvidate de los cosecheros y el cigarrito y atízate unos huevos con chorizo), date el gusto de un paseíto suave admirando los alrededores; tienes cerquita las neveras y la fuente de Tarín, la ladera del Ganeta… todo eso que explicamos en la entrada anterior.  Llama a alguien por teléfono con algún pretexto tonto y le dices que ahora no puedes ir porque estás en la cima del Paga. Vamos, que le puedes sacar partido a la hazaña.

Y unos consejillos para la vuelta

Es mejor que vuelvas por la pista de Gangoiti en vez de por el Camino Viejo, es más cómodo y evitarás el riesgo de resbalar o tropezar con una piedra y estropear el éxito manchando el pantalón de parches. No hay más que volver al punto por el que has llegado y tomar el camino de la izquierda. Lo sigues siempre hacia abajo, sin desviarte para nada. Ojo con el descenso, hazlo a pasitos cortos cuando la pendiente es más fuerte, no sea que des un patinazo en la piedrilla que arruine tu imagen de trotamundos.

Y por fin de vuelta, siempre discreción. Disimula las agujetas y no te pongas a rajar de inmediato sobre tu aventura, deja caer comentarios sueltos sin darle importancia, cita de pasada algún nombre de los que has aprendido. El cachondeo desaparecerá y tu hoja de servicios de bilbaino de pro estará ya completa.

Pero lo más importante: seguro que ya estarás rumiando cuándo volver, ahora ya con la experiencia montañera acumulada, sin el agobio de la asignatura pendiente, por el simple placer de darte una vuelta por los preciosos lugares que ya has visto, porque sientes la necesidad de conocer más.

Amigo, ya tienes en tu cuerpo el venenillo del Paga.





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