jueves, 20 de julio de 2017

Ereñozar

Situado justo encima del núcleo principal de Gautegiz-Arteaga y muy próximo al río Oka (Urdaibai), Ereñozar es un monte muy fácilmente reconocible, que forma un cono casi perfecto cubierto por espesa vegetación, coronado por una ermita. Sus entrañas se encuentran horadadas por la cueva de Santimamiñe, cuya boca se encuentra justamente en la falda del monte, y encabeza una pequeña y confusa alineación que separa los valles de Oma y Ereño.

De los dos accesos posible a la cima, en esta ocasión optamos por el más sencillo, un breve y cómodo paseo desde Ereño que incluso se puede hacer en coche hasta muy cerca de la cima. Tras un tramo final entretenido, disfrutamos de fantásticas vistas junto a la ermita, donde antes parece que existió un castillo. Todo el entorno está cuajado de leyendas, curiosas historias y presencia humana desde el Paleolítico.
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                DISTANCIA: 3,9 km.
            DESNIVEL: 210 m. (240-447) CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-1-1) Rampas del 30% (tramo final)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Ereño
            VIAS: Carretera, pista de cemento, empedrado, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista Bilbao-Behobia dirección Donostia-San Sebastián salida Amorebieta-Gernika. Después, BI-635 dirección Gernika, y aquí, BI-2238 dirección Lekeitio. Pasando Gautegiz-Arteaga (se puede atajar por la BI-3223) seguir dirección Lekeitio hasta encontrar indicación a Ereño (derecha). Bizkaibus A-3514 y A-3515 hasta Gernika, y A-3532 Gernika-Ereño (Elexalde)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 10-11



Perfil (ida)


Iglesia y hórreo en Ereño
El núcleo de Ereño de donde partimos es un pequeño grupo de casas organizado en torno a una de esas iglesias descomunales que a veces vemos por ahí (San Miguel, claro). Junto a la iglesia hay un hórreo restaurado delante, y tenemos sitio para aparcar sin problema. Por todas partes se observa el color rojizo de la famosa caliza o mármol de Ereño.  Nada más llegar ya tenemos a la vista un cartelón marrón que indica la dirección que debemos tomar, saliendo por la derecha de la carretera, una vez pasada la iglesia.

Cima a la vista
Estamos en un camino asfaltado que desciende girando a la derecha, pasando en primer lugar junto a un aparatoso frontón, entre caseríos y vallados con ovejitas. Alguna vez ya lo he comentado: me encanta esta sensación de caminar entre caseríos en invierno, con el fresquito de primera hora de la mañana, mientras las viviendas parece que se desperezan y aparecen humos de leña. En realidad Ereño está situado en el final del cordal de Illuntzar, y hay que bordear/atravesar un pequeño vallecito para enlazar con la siguiente elevación, que es justamente Ereñozar.

La cima y la ermita son visibles al principio, hasta que bajamos más allá del frontón, y también está bastante claro el camino: describimos una curva amplia (en realidad, la primera mitad de una zeta muy clara) para luego empezar a ascender por la ladera, todo ello a la vista desde donde estamos. Hay algunas marcas azul y naranja, que confirman que estamos en el camino correcto.

El pueblo va quedando abajo
En efecto, el camino asfaltado empieza a ganar altura suavemente, con lo que casi se termina todo lo que hay que contar, porque será así hasta cerca del final. Así, nos entretenemos con las vistas. A la espalda va quedando el núcleo de Ereño, junto al afilado piquillo de Geranda, y algo más arriba distinguimos detrás de las casas una cantera (la antigua la vimos al llegar por la carretera). La pista –sosa y sin más aliciente- sube entre pinares y describe una curva pronunciada como se ve en el mapa. Tras un tramo recto empiezan a aparecer algunas rocas, dando la sensación de estar acercándonos a los altos. Otra curva nos sitúa en un pequeño rellano, con un panel informativo sobre la cima y las construcciones medievales que se erigieron allí.

Último tramo
Aquí termina la pista apta para coches y empieza la ascensión digamos montañera. Para empezar, hay un camino empedrado con una barandilla de madera, y pendiente moderada. La cosa tiene su gracia, porque la subida es sumamente sombría, y el empedrado, lejos de facilitar la marcha, la dificulta en grado sumo: la piedra es tan resbaladiza que sólo quedan dos opciones: o bien ir agarrados a la barandilla (lo que parece muy poco montañero), o intentarlo por una especie de senderito que discurre por los márgenes, y que tampoco es muy cómodo por la proximidad del ramaje. Así que lo mejor será ir optando por una u otra solución, según los tramos.

Llegando a la cima
Afortunadamente, el camino pasa a ser un sendero normal, cuajado de rocas, pero de tránsito más sencillo y digamos tradicional. Y sin más, de repente, accedemos a la cima (EREÑOZAR, 447 m.), con la ermita sobre una pequeña extensión que recuerda un poco al vecino Atxarre, aunque aquí circundada por un pequeño muro de piedra que debe ser vestigio –más o menos restaurado- de la vieja fortaleza medieval sobre la que nos ilustra otro panel. Por lo visto, en épocas antiguas eran aún más belicosos que ahora, y muchas de nuestras cimas albergaron diversos tipos de fortificaciones.

Gernika, y Gorbea al fondo
Lo excepcional del panorama compensa sin duda de sobra lo poco emocionante de la ascensión: Ereño y el mar (lo que debe ser Ibarrangelu y Natxitua), Illuntzar y Nabarniz, Bedartzandi, el valle de Oma medio tapado y al fondo Oiz; Gernika, con Anboto y Gorbea a lo lejos, el río Oka y los humedales de Urdaibai, con Arteaga en primer término, Sollube, el cordal de Atxarre… una barbaridad, uno de los espectáculos más impresionantes que pueden verse, no digamos si hemos pillado uno de esos días radiantes.

Ría de Gernika, con Arteaga en primer plano
La ermita es sencilla, con un pórtico abierto hacia Urdaibai y una campana de esas que a la gente le encanta tañer. En esta página se ofrece abundante información sobre el edificio. El lugar está repleto de leyendas y mitos, algunos vinculados a su patrón, San Miguel, en su lucha contra el diablo; otras, relacionadas con las supuestas sepulturas existentes en el subsuelo, o con el carácter mágico de las aguas que caen desde el tejado. Como en tantos otros lugares, se establece la obligación de visitar la ermita para espantar presencias malignas.

En la misma base del monte se encuentra la boca de la famosa cueva de Santimamiñe, con pinturas rupestres y muestras de asentamientos prehistóricos. Desde la propia cima se deja ver el sendero que desciende por esa otra vertiente y que va a dar directamente junto al acceso a la cueva. Es la otra opción para llegar aquí, bastante más exigente, y que contaremos otro día. Esta vez nos conformamos con regresar tranquilamente por el camino de subida aunque, dado lo breve de la excursión, nos quedará tiempo de sobra para conocer algunos de los muchos lugares interesantes del entorno.

Mientras tanto, otros echan un sueñecito con amatxu.

domingo, 2 de julio de 2017

Betsaide

Pocas cimas habrá en la Comunidad Autónoma Vasca tan emblemáticas como el Betsaide. La modesta montaña tiene la inigualable virtud de reunir en su cumbre los límites territoriales de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa, con lo que constituye algo así como el corazón de las tres provincias. Por este motivo, siendo una elevación casi irrelevante en relación con sus poderosos vecinos (Anboto, Udalaitz, Tellamendi), Betsaide tiene el honor de haber dado nombre a multitud de entidades, asociaciones y empresas que de alguna manera quieren representar el espíritu de unión entre los territorios.

Desde la parte vizcaína la ascensión resulta sumamente asequible, iniciando una suave subida desde el valle de Atxondo en dirección sur, siempre escoltados por el imponente perfil de Anboto, cuyas paredes calizas resplandecen entre los infinitos tonos verdes de su entorno. La breve excursión permite además prolongar el paseo en distintas direcciones.

               DISTANCIA: 5,5 km. 
            DESNIVEL: 305 m. (250-555)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (3-1-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: El Tope (Arrazola-Atxondo)
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección San Sebastián Salida 88 Iurreta-Durango. Se toma la N-634 en la misma dirección. Tomar a la derecha la BI-636 en dirección Elorrio, pasando Abadiño y Muntsaratz hasta Apatamonasterio. En el cruce seguir BI-4332 dirección Arrazola (derecha) hasta el final de la carretera. Bizkaibus a Durango A3915, 3923 y 3933. De Durango a Arrazola A3913
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 59




El Tope
Tras recorrer en toda su longitud el maravilloso valle de Atxondo, llegamos al final de la carretera en el lugar conocido con El Tope, antigua estación del viejo tren minero que conducía el material desde las cercanas canteras. Su trazado es actualmente la Vía Verde de Arrazola, agradable paseo de algo menos de 5 kms. por donde también podemos llegar a pie desde Apatamonasterio. El Tope, habilitado para picnic, con sitio para aparcar, pequeña zona verde y un bar al lado, es el lugar perfecto para iniciar la marcha, ya desde el primer instante a la sombra del soberbio Anboto, que tenemos prácticamente encima.

Seguimos el camino de tierra que enfila hacia los montes, todavía en llano y con firme habitualmente algo embarrado, pasamos junto a unas txabolas (derecha) y cruzamos un paso canadiense. Poco después dejamos por la izquierda un desvío y enseguida nos encontramos con una bifurcación con un cartelito que nos dirige hacia nuestro objetivo por la izquierda (Si tomásemos el camino de la derecha nos iríamos hacia las cimas centrales de este pequeño circo que une Anboto con Udalaitz, por los caminos descritos en la entrada Amillondo)

Cairn marcando el camino
Empezamos a ascender moderadamente y nos encontramos una segunda bifurcación en la que tomamos el camino de la derecha, donde poco más adelante veremos asomar el Andasto. Llegamos a un cruce múltiple en el que un hito de piedras nos marca el camino de la derecha de los dos que ascienden de frente, que es el que seguiremos. Es el punto más confuso, así que el cairn hace una gran labor. Justo al lado hay una pequeña cavidad de la que parece surgir un riachuelo subterráneo. Siempre bajo pinares interminables, el firme es ahora repentinamente de lajas de roca bastante resbaladiza, y empieza a tomar una inclinación fuerte. En un tramo la roca se sustituye por firme terroso con profundas hendiduras, a veces surcos y a veces con rodadas de camiones. Lo mismo que comentamos en la ascensión a Amillondo, por esta zona el GPS parece no funcionar del todo bien, así que dejo el aviso para que nadie se líe.

Seguimos para arriba
Salimos luego a terreno despejado, con algunos pinos jóvenes, y volvemos a internarnos en el arbolado. Pasamos junto a los restos de lo que parece un puesto palomero, y de nuevo tenemos algunas vistas por la derecha, de las pocas que disfrutaremos hasta alcanzar la cresta. Por aquí encontramos alguna marca blanco-amarilla, que creo que será del PR-GI 96 que viene desde Udala. En otra zona despejada se intuye ya el cordal cimero, describiendo una curva y, aunque por la derecha un camino de madereros parece remontar directamente, es preferible seguir la ruta normal, que entra de nuevo en el pinar.

Monumento de Ogata, con el monolito al fondo
Se cruza un paso canadiense (yo creo que por aquí debemos estar ya en Alava) y de repente, asomamos a un amplio collado, donde se encuentra la escultura del japonés Ogata (1991), que parece que representa el ciclo del agua, y no sé qué cosas más. La verdad es que no soy nada partidario de instalar estas cosas en los montes, pero hay que reconocer que luce bien con el potente perfil de Udalaitz a la espalda. Y además aquí no tenemos un monumento, sino dos.

Porque muy cerquita, remontando unos escaloncillos (parece que son 62 exactamente), alcanzamos ya la cima (BETSAIDE, 555 m.), donde se encuentra un gran monolito dedicado a los montañeros fallecidos, que fácilmente se distingue desde cualquiera de las cimas de los alrededores. Junto al monumento –en realidad, una especie de espadaña- del arquitecto Luis Pueyo (1995) hay un pequeño recinto circular y un mojón con el punto de reunión de los tres territorios de la Comunidad Autónoma. En definitiva, uno de esos lugares con simbolismo y muy bellos que parece obligado conocer.

Monumento en el collado, y cordal


A unos metros encontramos el bonito buzón y varias placas, así como pequeños túmulos en memoria de varios montañeros, con unos cuantos ramos de flores. Tenemos una hermosa vista del valle de Atxondo de donde venimos, así como de todo el cordal que pasa por Tellamendi en dirección a Zabalandi y la falda de Anboto. Por el este, la siempre espectacular silueta de Udalaitz, y algo más al sur, el casco urbano de Arrasate/Mondragón.  

Cresterío de Anboto y valle de Atxondo
Desde este punto, las opciones son variadas y bastante clásicas. Básicamente, si seguimos en dirección norte, casi siempre cumbreando, alcanzaríamos un estupendo collado-mirador justo enfrente de Anboto desde donde, a su vez, podríamos seguir hacia Memaia o hacia Kanpazar. En sentido opuesto (hacia el sur) tomaríamos la cresta que sigue por Larragain hacia Tellamendi e Ipiztekoarriaga, opción más sencilla para hacer una circular con vuelta a Atxondo.

En nuestro caso, no obstante, nos limitamos a volver por donde hemos venido, desde luego sin dejar de hacer algún tipo de plan por los barrios que jalonan el valle: encontraremos agradables paseos, fantásticos caseríos y sitios donde jamar bien o tomar un trago agradable.

viernes, 16 de junio de 2017

Lertutxe

En ocasiones no es necesario irse muy lejos para disfrutar de un paseo mañanero y descubrir lugares diferentes. Un buen ejemplo es el del embalse de Lertutxe (Lertutza según el mapa) y sus alrededores, una pequeña vaguada que pasa inadvertida casi desde cualquier punto, encajonada entre carreteras, a los pies del campus de la UPV en Leioa, y a muy pocos metros del casco urbano de esta localidad. A decir de los entendidos, el paraje tiene cierto interés ornitológico y permite un entretenido paseo, entre prados y pequeñas manchas de bosque.

                DISTANCIA: 3,7 km. 
            DESNIVEL: 60 m. (20-80)
DIFICULTAD: Ninguna 1 (0-0-1) Dificultad de tránsito
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Bº Mendibile (Leioa)
            VIAS: Carretera, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, por la BI-637 en dirección Getxo, en la recta de La Avanzada (Avda. Iparragirre) tomamos la vía lateral. En la primera rotonda tomamos la calle Mendibilarri hacia los bloques de viviendas y giramos después a la derecha en subida, hasta llegar al aparcamiento, junto a la carretera hacia Santsoena y el parque. Bizkaibus A-3414 (Termibus) parada Donibane-Conservatorio
TRACK: Wikiloc
Más información:
http://www.mendiak.es/foro/viewtopic.php?t=39732 (recorrido más o menos inverso)
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 15



Parque de Mendibile
Al lado del aparcamiento al que hemos llegado se encuentra un pequeño parque, con un caminillo que asciende hacia la carretera que lleva al barrio de Santsoena. Accedemos a esta vía, siempre en suave ascenso, buscando el primer desvío. Muy cerca -un poco más abajo del parque- se encuentra el palacio Mendibile, dedicado a la promoción del txakolí de Bizkaia. Al fondo, tras los bloques de viviendas, asoman las cimas más cercanas al oeste de la ría, desde el Ganeko hasta los montes de Triano.

VARIANTE: Lo que viene a continuación es en realidad un pequeño atajo para no circular siempre por asfalto. Si queremos una travesía más tranquila, no hay más que seguir carretera arriba y tomar el primer desvío a la derecha. A este segundo camino asfaltado llegaremos siguiendo la ruta que se indica a continuación.

Sendero y arroyo
Encontramos el desvío atravesando un vallado (derecha), siguiendo luego campo a través, en bajada, hacia unos árboles. Rodeamos por la derecha una caseta y aparece de frente un sendero, se atraviesa sin problema un pequeño regato y se vuelve a ascender hacia la vertiente contraria. El camino es cómodo, y sale a un prado con algunos caballos. Cruzamos el prado y bordeamos una pequeña arboleda, subiendo suavemente, para alcanzar un pequeño talud, que remontamos junto a un pequeño mojón. Aquí salimos a otra finca y la bordeamos hacia un vallado. Lo atravesamos para acceder a otra carreterilla (la de la variante), que tomamos hacia la derecha.

Por el bosque
Por la izquierda hay otro bosquete donde se entrevén algunos senderos y al fondo distinguimos la lámina de agua del embalse. Esto facilita la orientación, así que abandonamos el camino y tomamos un sendero, en zona que se suele utilizar como vertedero de basura (hay bastantes puntos así en nuestra geografía, igual alguna vez le dedicamos algún comentario al tema). La senda es entretenida, con continuas subidas y bajadas y algún desprendimiento. De repente, salimos a campo abierto cerca de una torre eléctrica, y ahí está efectivamente el embalse.

Cruzando el muro
Casi toda la orilla está cubierta por una franja de vegetación surcada por varios caminos, y nada nos impide internarnos por algunos de ellos para aproximarnos al pantano y contemplarlo desde distintos puntos de vista. Ya vemos el muro, y en la orilla norte un monumento que luego veremos de cerca, con los edificios de la UPV en lo alto. Aprovecho para apuntar que el embalse y sus alrededores son zonas de nidificación y refugio de numerosas aves, que se retiran hasta aquí desde su entorno habitual del Abra cuando se dan olas de frío. Dado que uno no tiene ni idea sobre ornitología, tengo que decir que esta información procede del libro 'Avifauna del Abra'   (Icarus Estudios Ambientales), publicado por el Gobierno vasco en 1.995. Es más, es ésta la fuente por la que me enteré de la existencia misma del embalse.

Sin ninguna dificultad encontraremos el sendero ‘bueno’, que se dirige hacia el muro. Hay que descender unos metros para cruzar el aliviadero y tomar una escalera delimitada –como el propio muro- por una barandilla de madera que parece bastante reciente. Sobre el cerramiento de hormigón se extiende una alfombra de hierba, y enfilamos hacia el lado contrario, observando siempre algunas aves que rondan por los alrededores. Hacia el sur tenemos también una bonita perspectiva del Ganeko.

Nada más traspasar el muro giramos a la izquierda por un sendero que se interna en el parque botánico llamado Arboretum, vinculado al campus universitario, y que, dentro del mundillo de entendidos, suscita por lo visto tanto entusiasmo en unos como rechazo en otros. Vamos así rodeando el embalse hasta salir a unas campas rasuradas, donde contemplamos las distintas especies arbóreas, catalogadas con cartelitos, y alguna plataforma de observación.

El Bosque de la vida
Giramos de nuevo a la izquierda para cruzar un regato por un puentecillo de madera y accedemos al monumento El Bosque de la vida Se trata de un espacio destinado al mismo tiempo a homenajear a aquellas personas que donaron su cuerpo a la ciencia, y a depositar sus cenizas cuando así lo han querido. Es un lugar francamente bonito, con un extraordinario olivo en el centro, y que suscita el respeto del visitante. Ahora se podría remontar por unos escalones de madera hacia la UPV, desde donde podemos tener algún transporte público de vuelta, pero buscaremos un camino más natural.

VARIANTE: Como lo que viene ahora tiene algún grado de complicación, podemos también subir hasta los edificios universitarios y girar a la izquierda para encontrar sin más la carretera de Santsoena (la que tomamos al inicio), por donde luego bajaremos.

Sendero arriba
Siguiendo con nuestro recorrido por las orillas, enfilamos hacia el cercano arbolado, descendiendo unos metros, y enseguida descubrimos un nuevo  senderito.  En una operación un poquillo engorrosa hay que cruzar otro riachuelo, y empezamos a subir moderadamente entre la vegetación. Aunque el camino parece cerrarse, podemos continuar tirando para arriba por una especie de terraplén muy inclinado. Aunque son apenas unos metros, hay que subir con cuidado porque la pendiente es muy pronunciada. Ni qué decir tiene que es totalmente desaconsejable meterse por esta zona en época de lluvias, porque puede resultar intransitable (en este caso, es mejor optar por la Variante anterior).

Jardines de la UPV
Una vez arriba, prácticamente sin camino visible, accedemos a un rellano con varias jaulas (ni idea de para qué sirven), y salimos de inmediato a los jardines que rodean los edificios de la UPV. Siempre sin entrar en el recinto, vamos a dar a un lugar extraño, con una escultura tallada en un árbol –como un tótem africano- y accedemos junto al edificio de la Unidad de Biofísica, donde ya no queda otra que volver a la civilización. Por una carreterilla junto a una subestación eléctrica enfilamos hacia la carretera, que tomamos girando a la izquierda, con buenas vistas sobre la parte más alta del casco urbano de Leioa, y el Serantes al fondo. Aquí nos reunimos con los que hayan optado por la última Variante, y bajamos sin más desvíos hasta el punto de inicio.

Como a lo largo de la excursión nos hemos encontrado con varias cosas llamativas -Arboretum, el Bosque de la Memoria, las jaulas, el tótem- sobre las que no tenemos mucha información, sería interesante que nuestros lectores pudieran ilustrarnos un poquillo al respecto.


miércoles, 31 de mayo de 2017

Y otras 100.000 más

Bueno, pues ya hemos instaurado una nueva rutina: celebrar cada 100.000 nuevas visitas al blog. Lo hicimos con las 100.000 primeras, seleccionando las diez fotos más chulas, representativas, curiosas o lo que sea, de lo que hasta entonces había publicado ibilkat.

Ahora, con menos algarabía, otras ciento y pico mil visitas, y dos años transcurridos (dos años bien jodidos, también lo voy a decir), la verdad es que tampoco se me ocurrían muchas alternativas para el festejo: ¿un concurso de selfies montañeras? ¿hacernos la ruta Bilbao-Gorbea sin pisar asfalto para morir gloriosamente al pie de la cruz? ¿pasarnos de la imagen y el texto a youtube y subir una excursión completa, incluidos juramentos y resoplidos? Así que, a falta de alternativas aceptables, la opción más lógica era tachaaaaaannnnn!!! ¡Otras diez foticos con sus correspondientes títulos y dos líneas de pie! ¿A que mola? Pues ahí van:


  • El afilador 


  • Parece que se pasase por allí para pulir esas calizas ¿A quién se le ocurre meterse por el lapiaz teniendo un camino? ¡Y eso que no era la parte más complicada! (en Alen)

  • Goazen mendirik mendi...


  • Ahí van los montañeros, rumbo al Gorbea por el paso de Gatzarrieta. Me encanta la foto, con la niebla y el espíritu montañero... (en Gorbea)

  • Hacia el infinito


  • Los colegas dejan perderse la vista sobre las nubes y el horizonte. Solos en la cima (también en Gorbea)

  • Nave desconocida


  • El escarpado Aldamin, con sus pequeños visitantes, observa esa nave negra llamada Anboto sobre el mar de brumas. Sí, con bastante zoom, claro. (la última de Gorbea)

  • Puente aéreo


  • No podía faltar la panorámica vertiginosa sobre el mar, en este caso sobre la playa de Laga, 200 metros más abajo, desde Talaia (en Ogoño)

  • Lección de arqueología


  • Es tan fotogénica la ermita en ruinas, que siempre da bien en cámara. Si la ponemos sobre un fondo verde (aunque grisáceo) y con Sierra Salvada de fondo, pues eso, fantástico (en Sauco)

  • Del infierno al cielo


  • Arbustos congelados nos rodean como si acabase de pasar la muerte misma, pero si conseguimos pasar la valla, nos espera la luz (en Txarlazo

  • Ésto es un valle


  • Otra a vista de pájaro y, aunque no lo parezca, del mismo día y lugar que la anterior: la planicie del valle de Orduña, allá abajo, como protegida tras las cordilleras (en Txarlazo)

  • Orificio de entrada


  • Sí, el airoso y desafiante Udalaitz luce su cresta rocosa, impresionante desde cualquier ángulo. Pero, si nos fijamos, tiene un pequeño orificio (izquierda, abajo) por donde entrará el ¿progreso? (en Memaia)

  • Desde la roca


  • Es seguramente mi favorita. Desde las abruptas calizas de Ranero, es como un balcón sobre el tramo final del valle del Asón y la bahía de Santoña (en Peña Ranero).

    Y bueno, ya está. Esta es nuestra pequeña selección visual de lo que hemos ido contando en los últimos dos años. Se puede opinar, votar criticar, sugerir... lo que quepa en la ventana de Comentarios de ahí abajo. Ah, y se pueden proponer ideas para cuando llegamos a 300.000 o así. La única condición es que no den mucho curro.

    Hasta la próxima!

    viernes, 19 de mayo de 2017

    Bolintxu desde Montefuerte

    El pequeño valle de Bolintxu –quizá más bien un barranco- se encuentra en el extremo sur del territorio bilbaíno, al pie del Pagasarri y sus montes vecinos. Su gran riqueza ecológica y la belleza de un entorno siempre verde y fresco lo convierten en una minúscula joya natural, casi un milagro a un paso de zonas urbanas, carreteras y autopistas. El interés de este enclave aumenta si consideramos cómo tras las graves inundaciones de 1.983 consiguió regenerarse espontáneamente, transformando el viejo embalse en un hermosa aliseda, y su muro en una cascada para deleite de los fotógrafos.

    Si en alguna ocasión anterior hemos recorrido la zona como parte de rutas más extensas, esta vez dedicamos la excursión exclusivamente al pequeño arroyo y su encantador entorno, sin prisas y deteniéndonos en todos sus rincones.

                   DISTANCIA: 2,2 km. 
                DESNIVEL: 40 m. (660-110)
    DIFICULTAD: Ninguna 0 (0-0-0)
    ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Tunel de Lapurzulo bajo autopista junto BI-3723
                VIAS: Sendero de tierra
    ACCESOS: Llegar hasta el barrio de La Peña y en la rotonda tomar la carretera BI-3723 para pasar bajo el puente. Bordear el parque de Montefuerte, pasar un primer túnel bajo la autopista y girar a la derecha bajo un segundo túnel. Se puede aparcar a la derecha de un cruce junto a un antiguo edificio del Consorcio de Aguas (placa de Bolintxubidea). Se puede llegar hasta Ollargan en la línea 50 de Bilbobus. Desde ahí, bordeando el parque, llegamos al punto de inicio en 1 km. 
    ENLACES CON: Bolintxu desde Igertu
    TRACK: Wikiloc
    Más información (además de los links a la entrada anterior):
    Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 33


    Perfil (ida)

    Tratándose de una excursión tan sencilla y corta, tampoco está mal, como decía arriba, empezar en La Peña o en Ollargan, desde donde tenemos un tranquilo paseo hasta el lugar que hemos fijado como punto de partida. De esta forma podemos completar la salida con alguna actividad en el cercano parque de Montefuerte.

    El camino lo comenzamos justo al lado de donde hemos aparcado, junto a un viejo edificio de Aguas. Seguimos unos pocos pasos en dirección a Buia (la que traemos al llegar) y de inmediato vemos un senderito que desciende por la derecha. En el acto estamos en la senda que corre paralela al arroyo Bolintxu, que es la que vamos a recorrer. Por la derecha queda el pequeño cauce, cuajado de rocas y envuelto en un exuberante marco vegetal, sombrío y fresco.
    Siempre decimos aquí que por el monte conviene andar sin prisa, pero esta vez tiene todavía más sentido: hay que disfrutar de cada rincón, cada pequeña poza, árboles y musgo…  

    El sendero a veces se aproxima y otras se aleja unos metros del cauce, pero sin que nunca perdamos las innumerables perspectivas sobre el agua. Si vamos con críos, será inevitable hacer mil paradas para trepar a troncos caídos, cruzar sobre piedras a la orilla contraria o enredar con los zapateros y, si hay suerte, con los zapaburus.
    Un habitante misterioso

    La única precaución debe ser esquivar épocas lluviosas, porque el camino suele lucir siempre ligeramente embarrado, y puede resultar muy incómodo de encontrarse más húmedo de lo normal.

    La primera de las cuevas
    Pronto encontramos un par de sorpresas: primero por la derecha, cruzando el río, y luego por la izquierda, tomando un pequeño desvío, encontramos dos pequeñas cuevas, de las muchas que salpican todo el entorno del Pagasarri. Algunas de estas cavidades se utilizaron hace años, en época de sequía severa, para la captación de aguas subterráneas.

    Seguimos serpenteando siempre a la vera del río, con ligeras subidas y bajadas, y poco más arriba encontramos una buena poza junto a rocas de mayor calibre. Ya escuchamos el rumor del agua cayendo por la cascada, que enseguida tenemos ya a la vista.

    En realidad, esta pequeña cascada es un salto desde el medio derruido muro que cerraba el viejo embalse. Como se aprecia en la foto antigua que hemos tomado prestada del blog Cantábrico2007 que se indica arriba, el lugar era muy apreciado en los años 60 y 70 del siglo pasado para darse un chapuzón y, como se ve, la vegetación era bastante menor que en la actualidad. En las inundaciones de 1.983 el vaso –que ya venía acumulando material desde tiempo atrás, sobre todo desde la apertura de la vecina cantera- quedó colmatado por el arrastre de tierra y piedras de las laderas próximas. El muro cedió por su parte central y dio origen a la actual cascada. La naturaleza recuperó para sí el entorno de Bolintxu. Desaparecieron un viejo txakolí y unas cuantas txabolas de las muchas que poblaban la ladera de Arnotegi y, con el paso de algunos años, el embalse se convirtió en la hermosa aliseda que hoy ocupa aquel espacio.

    Tras las inevitables fotos, podemos subir por la izquierda a lo alto del muro y continuar unos metros de sendero hasta la gran tubería del sifón que salva el desnivel del valle. Desde allí podríamos continuar subiendo hacia el camino que remonta hacia Igertu, cerca de San Roque. Pero como esta vez limitamos el paseo a esta parte –la más vistosa- del curso del arroyo, damos aquí por concluida la apacible marcha.

    Si no queremos regresar por el camino ‘fluvial’ que ya hemos recorrido, desde esta parte superior del viejo embalse podemos tomar, por la izquierda, un camino paralelo alternativo. Es una senda algo más amplia que la anterior, que corre unos cuantos metros por encima y algo más lejos del río. Es el camino que recorríamos en la entrada Bolintxu desde Igertu (enlace), por la que regresamos tranquilamente a nuestro punto de partida.

    jueves, 13 de abril de 2017

    Zanburu

    El municipio de Zeanuri es un poco el corazón de Bizkaia, situado en la cabecera del valle de Arratia, a la sombra del Gorbea. Sus barrios se encaraman a las laderas de ambos lados del río, y su identificación con el medio natural se explica fácilmente si consideramos la proximidad de los Parques Naturales de Urkiola y Gorbeia.

    En esta ubicación, la vocación montañera resulta inevitable, en especial si se tiene en cuenta que, hasta que se abrió el acceso rodado hasta Pagomakurre (Areatza), la vía más habitual hacia el Gorbea partía precisamente desde Zeanuri. En ese camino tradicional encontramos, como un escalón en la subida al gigante, la pequeña cima de Zanburu, un monte de perfil atípico que ofrece excepcionales perspectivas. Hasta allí llegamos rememorando el inicio de aquellos viejos y largos trayectos que los montañeros recorrían hace décadas para alcanzar la deseada Cruz.

                    DISTANCIA: 4,5 km. 
                DESNIVEL: 415 m. (380-794)  CENTENARIO
    DIFICULTAD: Baja 6 (4-1-1) Rampas del 30%
    ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio: Ermita de San Justo y San Pastor (Zeanuri)
                VIAS: Pista de tierra
    ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián salida 105 (Vitoria-Gasteiz) Se toma la N-240 dirección Vitoria-Gasteiz hasta Zeanuri. Nada más llegar al núcleo urbano, hay que tomar un desvío por la derecha señalizado como Otzerinmendi, y continuar en subida hasta la ermita de San Justo. Bizkaibus A3917 y A3927 hasta Zeanuri (parada Olabarri). Desde ahí, unos 2 kms. hasta la ermita.
    TRACK:
    Más información:
    Guía Cartográfica de Bizkaia Mapas 57-63



    Ermita de San Justo
    Antes de nada, tengo que confesar que esta excursión desde Zeanuri tiene algo muy especial, porque allí se encuentran las raíces de parte de mi familia. Es más, aunque el nombre de Otzerinmendi, de donde vamos a partir esta vez, tiene para mi un significado muy potente, en realidad esas raíces tienen su espacio natural casi enfrente, al otro lado del río, en el barrio de Altzusta. Así que hoy vamos por terreno que pisaron mis más queridos antepasados.

    La ermita de San Justo y San Pastor, ya en pleno monte e inserta en un bien conservado robledal, entre mesas y barbacoas, es de proporciones sólidas, escasa altura y planta amplia, con un bonito enrejado de madera. Junto a ella hay una enorme fuente de piedra (Otzemendi, o sea, el mismo nombre) que recuerda un poco a la del Soldado en Arraiz, pero más grande. Un poco más abajo hay, tras un vallado, un calero y una txabola de carbonero. Parece que el calero se pone en funcionamiento una vez al año, coincidiendo con la fiesta de San Justo.

    Inicio del camino
    Tras la ermita (o mejor, en el lado de su fachada principal, porque está de espaldas a la carretera) hay tres caminos que suben: el de la izquierda, con una valla de madera; el de la derecha, una pista amplia con un paso canadiense; y el del centro, más bien un sendero, que cuesta un poco ver, con una especie de escaloncillos y un pequeño vallado. Los dos últimos tienen flechas que indican al Gorbea (el de la derecha) y también al Gorbea (por Topeta) el del centro, que es el que hay que coger (aunque bajaremos por el otro).

    Para arriba
    Nada más empezar tenemos ya una sendita bajo un frondoso arbolado, estrecha, empinada, y ligeramente embarrada –bueno, 'ligeramente' siempre que no haya llovido en los últimos días. Pasamos otro vallado abierto y seguimos, siempre en un entorno muy montañero y con una buena pendiente, que nunca se aleja mucho del 30%, y lo supera en numerosos tramos. Pronto nos situamos entre cierres de cuarteles de caza (Zanburu a la derecha, San Juan a la izquierda), mientras el caminillo sube y sube sin pausa. A la espalda tenemos la primera vista de las cumbres más al sur de la sierra de Legarmendi. Pasamos un tramo de cipresal y salimos a un pinar. Un cairn y unas marcas rojiblancas nos indican que, llegados a una pista, hay que cruzarla y seguir sendero por el otro lado. Seguimos la ascensión y giramos ligeramente a la derecha para acometer un pequeño llaneo, que nos coloca frente a otra pista (CRUCE). Otra señal y otro hito indican que también hay que cruzarla, y seguir de frente (bajando un par de metros) para continuar sendero.

    Paso de Atxebagi
    Pasamos un tramo de terreno más abierto y ya vemos que nos dirigimos a una especie de muro de roca, que son los escarpes de Zanburu, que desde aquí parecen inexpugnables. Otro trozo de apacible pinar y de nuevo marcas y cairns nos dirigen hacia el paso de ATXEBAGI, otro de los puntos míticos del montañismo de Bizkaia. Lo que haremos en realidad es encaramarnos en lo alto de uno de los resaltes que forman esta pared, y avanzaremos sobre él para acceder a la meseta superior.

    El lugar no representa ningún peligro en absoluto, porque es amplio (cerca de dos metros) y tampoco tiene prácticamente patio. Un cortafuegos nos permite una primera vista sobre Zeanuri y los montes hacia el NE, pero no es nada comparado con lo que veremos. Efectivamente, ganamos unos metros hacia un vallado con paso lateral, y ahí tenemos ya un panorama espléndido: todo el valle de Arratia a nuestros pies, con Legarmendi-Aramotz casi al completo, Urrekoataxa, Errialtabaso y Saibi, y Anboto más hacia el SE.

    Aldamin y Gorbea
    De Atxebagi (Atxebarri en el mapa del Gorbea) salimos a la meseta que decía antes, porque este Zanburu es un monte chato, con una especie de planicie kárstica en su parte superior. La cosa es así: con la poderosa imagen de Lekanda hacia el sur, estamos en una zona llana de carácter mixto, con calizas salpicadas sobre el verde. Aquí y allá crecen algunos árboles, predominantemente espinos. En las zonas más rocosas hay que tener cuidado con las grietas, que pueden quedar semiocultas. La orientación general es que hay que seguir rumbo SSE, intentando no perder el sentido del cortado, bordeándolo siempre. Y la otra norma sería procurar ir siempre por el terreno más fácil, limpio y sólido, que normalmente nos llevará en la buena dirección (ojo a las cacas de animales, que también marcan terreno estable, evitando hendiduras que pueden quedar cubiertas por la hojarasca).

    Parte final del karst
    Vamos viendo algunos cairns, pero no es fácil seguir un trazado concreto, aunque la cosa tampoco tiene complicación si no nos metemos en sitios raros. Algo más incómodo es a partir de una solitaria haya, al hacerse más abundantes las rocas, algunas de las cuales se diría que son artificiales. El terreno es aquí más intrincado, pero enseguida alcanzamos la cota más elevada. El acceso a la cima (ZANBURU, 794 m.) es donde tenemos que tener más cuidado, porque está llena de grietas profundas.  Hay un buzón y una cruz con una especie de escudo metálico, y las vistas son fantásticas. Tenemos a los pies el valle de Arratia entero y Zeanuri con sus barrios, las vistas anteriores hacia el Este, y Gorbea y Lekanda hacia el sur, con una vista en chaflán sobre los cantiles que cierran el barranco de Lanbreabe.

    Cima sobre el valle de Arratia




    Lekanda












    Vista sobre el barranco

    Para la vuelta, misma operación, siempre bordeando el cantil, y prestando atención para no saltarnos el paso. Por cierto, que siguiendo esta orientación siempre hacia el Oeste llegaríamos a Pagomakurre, para tomar la normal hacia Arraba y Gorbea. Una vez descendidos de la meseta, deshacemos el camino hasta el CRUCE anterior. Aquí podemos simplemente deshacer el camino de subida, o podemos variar, tomando la pista principal hacia la izquierda. Así, la bajada es mucho más suave –y larga-, discurriendo por una especie de pista forestal en la que vamos dejando sucesivos desvíos. Después de un par de amplias curvas, pasamos junto a una caseta y accedemos finalmente a San Justo.

    Es una cima extraña este Zanburu, poco visible o hasta insignificante por sí misma, pero con unas panorámicas excepcionales, y el sabor montañero de las viejas rutas, ahora casi abandonadas, y que desde luego merecen conocerse.