lunes, 12 de febrero de 2018

Tontorra

Por la vertiente norte del Ganekogorta se extiende un pequeño circo, flanqueado por el cresterío del Pagasarri al Este, y el Gongeda y Zamaia por el Oeste, formando el agradable valle de Azordoiaga. Su centro está ocupado por el embalse de Artiba, junto al barrio del mismo nombre, y a su alrededor se esparcen unas cuantas pequeñas cimas, ideales para un paseo entretenido y poco exigente.

Partiendo del barrio de Azordoiaga en Alonsotegi, visitamos en esta excursión la más centrada de estas modestas cumbres, que por su ubicación nos ofrece buenas perspectivas sobre todos sus vecinos. El entorno, antiguamente salpicado de explotaciones mineras, es actualmente tranquilo y solitario, dedicado a pastos y pequeñas explotaciones ganaderas.

               DISTANCIA: 6 km.      
DESNIVEL: 400 m. (40-442)
DIFICULTAD: Baja 6 (4-2-0)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Azordoiaga (Alonsotegi)
            VIAS: Senderos de tierra, pista
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Balmaseda salida Alonsotegi. Junto al Ayuntamiento se toma una calle a la izquierda en dirección a Azordoiaga. El barrio se encuentra a unos 300 metros, después de pasar bajo la autopista. Hasta Alonsotegi (centro) Bizkaibus A-3341, A-3342 y A-3343 FEVE Bilbao-Santander estación Irauregi. En ambos casos, seguir a pie hacia Azordoiaga.  
ENLACES CON PR BI-100 Azordoiaga   
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33
IGN MTN50-61-Bilbao




Arroyo Azordoiaga
En el tranquilo y coqueto barrio de Azordoiaga tenemos sitio para aparcar, bien junto a las escuelas o más próximos al arroyo que acompaña el muestrario de caseríos que se alinean enfrente. Cerca de la escuela hay una cruz de señales y junto a ella una rampa de cemento con buena pendiente, que es justamente la que hay que tomar, siguiendo la dirección a la Fuente del Oro. Pasamos una puerta con paso lateral y en unos pocos metros en enlosado ya estamos en la señal del primer DESVÍO, donde dejamos el camino por la izquierda. Unos metros más adelante hay otro desvío que lleva la misma dirección, y que utilizaremos para la vuelta.

Primer desvío
El sendero es amplio, con pendiente moderada, ligeramente herboso y con algo de piedra. Pero enseguida se convierte en una trocha estrecha, flanqueada por zarzas y argomas que alcanzan una altura notable y a veces cierran el paso de forma casi completa. Pero esto no dura mucho: enseguida el sendero se reúne con otro, que viene por la derecha, amplio y despejado, con bastante roca, y que sigue la misma dirección (este viene del segundo desvío que indicaba antes). El camino se acerca a un vallado (izquierda), con perros que nos saludarán no muy amablemente. Aunque el camino parece finalizar ahí, continuamos hacia el arbolado para, tras subir unos metros, ya entre retamas y monte bajo, descubrir de nuevo el camino anterior, que ahora retomamos por la derecha. (Digámoslo ya: son ganas de meterse en movidas raras. Si desde el principio tomamos el segundo desvío, sólo tenemos el camino amplio y fácil que es justo al que vamos a parar. Bueno, pero ¿y la emoción?)

Puertas y marcas
Ahora vamos faldeando el Alto del Horno, por terreno abierto bordeado por grandes extensiones de argomas pobladas por innumerables arañas cuyas telas, de todas las formas y tamaños, se extienden sobre los pinchos. O sea, un paisaje no muy lucido. Más adelante, sin dejar esta compañía, nos adentramos en arbolado (preferentemente, pinos), con lo que el entorno resulta más fresco y amable. Por ahí encontramos las primeras marcas blanco-amarillas (o blanco-fosforito) del PR BI-100.1, variante del Circuito de Minas y Seles, con algunos desvíos incorrectos por la derecha en bajada. Hasta ahora, la subida ha sido no muy pronunciada, pero sí que hemos ganado bastantes metros.

Eretza y Ganeroitz hacia el norte
De pronto nos encontramos una puerta metálica, con marcas que nos indican que debemos traspasarla. El vallado se extiende a ambos lados del camino, lo que será una constante en toda la zona: vallas y cercados por todas partes. Pasamos una segunda puerta, con una granja vallada por la izquierda (Kareatxeta), y de frente lo que parece un depósito de aguas, mientras continuamos hacia arriba. Ahora el camino pasa a la ladera oriental, con lo que tenemos vistas cada mejores sobre la cordillera del Paga, con Aranzuri y Erreztaleku en primer plano, y Ganeta algo después. El marcado del PR resulta impecable y muy útil. Describimos una herradura y seguimos subiendo, una vez más junto a otro aparatoso vallado, sembrado de señales de tráfico de todo tipo. Y de nuevo otra puerta. Otra vez siguiendo las marcas, la cruzamos hacia lo que se supone ya el último repecho hacia la cima –aunque luego faltará más de lo que parece. Desde este punto tenemos una hermosa panorámica hacia el norte, desde el Eretza, pasando por los montes de Triano, y Sasiburu.

Vista de Zamaia y Gongeda
Al otro lado de la cerca, el camino continúa igual. En el primer lazo, con las preciosas peñas de Zamaia al fondo, hay una cruz de señales, y giramos a la izquierda junto a una extraña marca que parece permitirnos seguir por cualquiera de los dos lados. Así accedemos a un pequeño arbolado junto a otra señal, un lugar perfecto si queremos hacer una paradita antes de acometer la última subida hacia la cima, ya visible. El camino parece franco hasta la cumbre, pero un senderito estrecho nos conduce por la 
Último repecho
ladera izquierda (Este), ganando metros por terreno despejado, entre helechos, aunque la aproximación se hace algo larga. Pero, tras un pequeño zigzag, ya se avista el mojón (TONTORRA, 442 m.), al que accedemos sin problema.
 
Bilbao, al fondo
Artiba, bajo el Ganeko
Las vistas, dominadas por el Ganeko, incluyen el cordal del Pagasarri-Ganeta-Erreztaleku, con Bilbao asomando tímidamente, y por el norte Sasiburu, Eretza, Argalario y parte de los montes de Triano. Al Oeste las peñas de Zamaia son la imagen más fotogénica. 

VARIANTE: Si queremos completar una circular por la zona, el punto de partida es perfecto. Seguimos desde la cima en la misma dirección, aunque pronto debemos girar a la derecha rumbo al muy cercano Azpioleta (425 m.), una especie de antecima de nuestro Tontorra. Ya en dirección sur, tras perder unos metros atravesamos un camino que viene de Artiba y, tras un pequeño repecho, coronamos Larrazelai (478 m.). Desde aquí sólo hay que seguir recto (siempre sur), remontar unos 40 metros y ya estamos en Pilipaondo (514 m.), la más sobresaliente de estas tachuelas. Girando al oeste en fuerte descenso alcanzamos un camino que seguimos hacia la izquierda y en unos minutos vamos a dar al trazado principal del PR BI-100, por el que podemos regresar a Azordoiaga y, si nos ha sabido a poco, incluir el ascenso a los más respetables Gongeda y Zamaia. que traíamos hasta encontrar un senderito que empieza a descender hacia un arbolado.

Si optamos por volver por el camino de subida, hay un par de alternativas que podemos explorar. La primera es un desvío (DESVIO-CUEVA) que podemos tomar por la izquierda tras pasar el depósito de aguas. Tras pasar una curva, si prestamos atención encontraremos una cueva, que tiene incluso estalactitas. Parece que la cavidad puede haber quedado al descubierto al abrir el sendero, y ahí queda, por si alguien decide explorarla. El problema es que, aunque desde este punto es teóricamente descender hasta el PR (Ruta de Minas y Seles), es una opción algo arriesgada porque la pendiente es muy fuerte y la maleza lo pone francamente difícil, a no ser que uno conozca alguna trocha practicable –que no es mi caso.

La otra posibilidad viene casi sin darnos cuenta. En el último tramo de bajada, si seguimos siempre la trazada principal, seguro que saldremos al camino ‘limpio’ que esquivamos en la subida, accediendo a la pista con mucha más comodidad. 

viernes, 2 de febrero de 2018

Soano-Isla

El Ecoparque de Trasmiera es una iniciativa con la que el Ayuntamiento de la localidad cántabra de Arnuero pretende fomentar el conocimiento de sus recursos naturales y la riqueza de su historia. Este municipio ocupa una franja litoral situada entre la ría de Castellanos al Oeste, y Noja por el Este, quedando limitada por el sur aproximadamente por el trazado de la CA-147 que enlaza Beranga y Noja.

Son muy diversas las rutas –casi todas semi-urbanas- por las que pueden recorrerse distintos parajes de los pueblos que forman la localidad. En esta ocasión nuestro recorrido unirá Soano e Isla, los dos núcleos de mayor peso turístico de la zona, siguiendo en su mayor parte la Senda 3 del Ecoparque. Un paseo tranquilo para todos los públicos en el que conocemos unos cuantos de los atractivos históricos y naturales de este entorno encantador.

              DISTANCIA: 3,5 km.   
DESNIVEL: 80 m. (0-80)
DIFICULTAD: Ninguna 0
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Soano Final: Isla (casco histórico)
            VIAS: Sendero de tierra, bidegorri, caminos asfaltados
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A8 dirección Santander hasta salida 185 Beranga-Noja-Isla. En Beranga se toma la CA-147 en dirección Noja-Isla, hasta la última rotonda, donde se coge la CA-141 dirección Santander-Arnuero-Somo. Primer desvío a la derecha y, tras aproximadamente 2 kms. se toma el desvío a la derecha hacia Soano.
ENLACES CON Marisma de Joyel
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Cantabria mapa 4




Santa María de la Luz, en Soano
En el pequeño pueblo de Soano, fijamos nuestro punto de partida junto a la iglesia que tiene el bonito nombre de Santa María de la Luz, una de las más antiguas de Trasmiera (siglo XII). A unos pasos tenemos un agradable bar-restaurante con algún espacio para aparcar, pero aquí mismo, junto a la iglesia, da inicio el camino que, en unas decenas de metros, conduce a la Casa de las Mareas, un sugestivo espacio que constituye el Centro de Interpretación y observatorio de la Marisma de Joyel, que sin duda merece una primera visita.

Vegetación de la marisma
Desde la iglesia una pequeña calle nos lleva hasta la carretera que une Isla y Noja a través de Soano. Con mucho cuidado (es una vía estrecha y sin arcén, con bastante tráfico en verano) giramos a la derecha y en unos pasos tomamos un camino de tierra junto a una casa, por el que nos introducimos en el camino que recorre la marisma. Como esta parte del itinerario ya lo describimos en la entrada Marisma de Joyel no me extenderé más. Caminamos en paralelo a la carretera, bajo la magnífica estampa del monte Cincho, con el humedal por nuestra derecha, hasta alcanzar un cruce con un banco y un panel informativo. El camino de la derecha nos lleva hacia el molino de Santa Olaja, al que podemos llegar en unos cinco minutos pero, salvo que queramos visitarlo, esta vez continuamos de frente hasta llegar al aparcamiento, donde tenemos un par de cosas más que ver.

Mirador sobre la marisma
Tras una caseta con información sobre el entorno, encontramos por la derecha un bonito mirador de madera donde resulta inevitable hacer alguna foto sobre la lámina de agua en la que se pasean cisnes y otras anátidas. Casi al lado, bajando unos escalones, podemos acercarnos a contemplar la vieja fuente de la Esprilla, una surgencia de agua dulce procedente del Cincho que alimenta la parte interior de la marisma. Aunque no es un lugar especialmente vistoso, es una lástima que no se encuentre mejor conservado y señalizado.

Abandonamos ya la marisma por el lado contrario al de nuestra llegada al parking, tomando el bidegorri junto a la carretera en la misma dirección que traíamos. Justo antes de llegar a una amplia curva tenemos que cruzar la calzada hacia un espacio baldío –lo que parece el resto de la carretera antigua-, y ahí tomar por la izquierda un sendero de tierra que discurre entre vallados por el mismo piedemonte. En unos 300 metros salimos a otro camino asfaltado, denominado Mies de la
Torre del Rebollar
Hoz, que tomamos hacia la derecha. Seguimos por él otro tramo similar hasta encontrar un desvío por la izquierda, que deberemos seguir.

En zona que alterna pastos y arbolado, llegamos luego a una bifurcación, donde tomamos el camino de la derecha, y de inmediato estamos ante la Torre del Rebollar, aunque sus propietarios consideran que el nombre correcto es el de Torre de los Isla. Es una de las varias construcciones defensivas que salpican la zona, quizá la más hermosa de todas, erigida sobre uno de los muchos pequeños cerros calizos que se levantan sobre el valle, con un bosquete de robles detrás y un espectacular jardín en el que afloran blanquísimas rocas aquí y allá. Efectivamente, el edificio está habitado, y tiene adosada la ermita de Santa Bárbara, que no se puede visitar.

Camino hacia el pueblo
Seguimos adelante por la carreterilla rodeados de calizas y frutales, pasamos frente a un par de casas y llegamos a un nuevo cruce, donde tenemos que girar a la izquierda, entre dos muros de piedra. Ganamos unos pocos metros y pronto encontramos por la derecha un camino de hierba que conduce a un pequeño arbolado. Vamos a dar a un nuevo camino asfaltado y, siguiendo los carteles indicadores, llegamos a lo que se conoce con el inquietante nombre de Humilladero de las
Humilladero
Ánimas. Se trata de un pequeño recinto de piedra de los que por lo visto se situaban a la entrada de los pueblos, en especial en aquellos vinculados a rutas de peregrinación, como es el caso, según veremos luego.

El Torrín en lo alto
El camino nos conduce enseguida a la carretera que procede de Arnuero, y ya tenemos a la vista la iglesia de Isla, hacia donde nos dirigimos. También tenemos una buena perspectiva sobre otra fortificación, en este caso la Torre de Cabrahigo o del Condestable, más conocida como el Torrín. Es el blanco edificio que vemos en lo alto, desde donde domina todo el valle, rodeado por una amplia extensión ajardinada (nos podemos acercar en unos minutos tomando un camino por la izquierda desde las cercanías de la iglesia, aunque creo que tampoco está abierto al público). Siguiendo la carretera llegamos ya al casco histórico de Isla, un lugar encantador donde, muy próximas unas de otras, hay también varias cosas que visitar.

Conjunto iglesia/librería en Isla
Empezando por la preciosa iglesia de San Julián y Santa Basilisa, uno de esos ejemplos tan llamativos de edificios religiosos de envergadura en núcleos de población minúsculos. Desde sus alrededores tenemos además una espléndida perspectiva del valle, teniendo a la vista grandes extensiones de maizales y varios de los lugares que hemos visitado en nuestro recorrido, con el Cincho siempre en escena. En un lateral de la iglesia se encuentra el Hospital de Peregrinos, rehabilitado en 2011 para servir como albergue y, atravesando el pueblo por la carretera, al otro lado se encuentra el Palacio de los Condes de Isla. Rodeado por una pequeña almena y un prado donde pastan vacas, se encuentra también habitado y es quizá el monumento más admirado de la comarca.

Palacio de los Condes de Isla
Pero bueno, como no todo va a ser arquitectura, en el mismo corazón del casco urbano encontramos (al menos en verano) algo realmente insólito: la magnífica librería de viejo 'El almacén de los libros olvidados', que atrae a más visitantes que muchas otras de las grandes ciudades, y es el motor de la actividad comercial del lugar, junto –naturalmente- con los dos muy recomendables restaurantes que tiene enfrente, al otro lado de la carretera.

Esta vez hemos querido traer una excursión lineal, con inicio y final en puntos diferentes, y ha sido a propósito. Porque desde el casco de Isla casi resulta preferible improvisar un poco el camino de vuelta. Junto al Palacio de los Condes hay una pequeña rotonda desde la que –aparte del camino a la playa de La Arena, que ya queda un poco a desmano- un camino vecinal lleva directo hacia el barrio marítimo y turístico de Quejo por su parte más alta. Por aquí podríamos enlazar con otras rutas hacia los Acantilados o la Antena. La otra vía es la carretera principal que, no obstante ofrecer multitud de caminos alternativos, comunica directamente con la general por donde hemos salido de la marisma, con lo que es otra posibilidad para regresar a Soano en un suave y agradable paseo.

jueves, 11 de enero de 2018

Urrekoatxa

La cresta caliza de Urrekoatxa, o Urragiko Atxa, se levanta airosa entre los valles de Dima y Arratia, constituyendo la cima más visible de la sierra de Ugatxa, que corre hacia el sur para encontrarse con el macizo del Gorbea. Pese a su modesta cota, ofrece un peculiar punto de vista, con magníficas perspectivas hacia numerosas cumbres de los alrededores, muchas de ellas de mayor envergadura. Su acceso, sumamente sencillo, permite improvisar algunas variantes y atajos, y visitar la cercana cima de Illumbe, otro pequeño pero vistoso mirador orientado al norte.

            DISTANCIA: 4,2 km.   
DESNIVEL: 225 m. (361-588) CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-1-1) Rampas del 40% (en atajo de subida)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Lamindao (Dima)
            VIAS: Senderos de tierra, campo a través, pista
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida Vitoria-Gasteiz. Se toma la N-240, pasando Bedia, Lemoa y Artea. Aproximadamente 1 km. antes de llegar a Areatza se toma por la izquierda un desvío señalizado hacia Lamindao. Subir hasta encontrar la iglesia, dejando por la derecha el desvío hacia el restaurante Axpe.
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 58
IGN MTN50-87-Elorrio




Lamindao
Al barrio de Lamindao se puede llegar tanto desde la N-240 (Areatza) como desde Dima, aunque el primero de los accesos es algo más sencillo. Sólo venir hasta aquí ya merece la pena por la apacible belleza del lugar. Rodeados de fantásticas vistas se levantan soberbios caseríos entre prados donde pasta el ganado, imágenes bucólicas de esas que nos hacen quedarnos unos minutos disfrutando de la paz. Hay que seguir la carretera siempre en subida hasta encontrar la iglesia de Santa María Magdalena, a la que se encuentra adosado un fantástico caserío, con el que comparte dos pórticos a modo de túneles. Detrás hay una placita con un pequeño aparcamiento, junto al cementerio.

Hacia la peña
Por la izquierda del camposanto sale un camino, que es el que debemos seguir, hacia la derecha en bajada. Ya tenemos vistas hacia Leungane y la sierra de Aramotz, y de inmediato nos encontramos de frente con la masa rocosa que constituye nuestro objetivo, a muy corta distancia. En el collado Petralanda pasamos junto a los dos últimos caseríos. Cambiamos a un sendero, claro y cómodo bajo arbolado con abundantes castaños, y pronto tenemos ya una hermosa vista hacia el sur, con el esplendoroso Lekanda  e Itxina.

Gorbea y Lekanda
Por la izquierda ya empiezan a verse las primeras calizas, y en unos minutos ya tenemos a la vista la antena que corona Urrekoatxa. Con el panorama más abierto, dominamos el valle de Arratia y tenemos al fondo el inconfundible perfil del Gorbea, mientras vamos faldeando bajo la cresta rocosa en dirección sur. Lo más normal sería continuar el sendero hasta encontrar la carretera; pero, oiga, teniendo a la vista la antena por nuestra izquierda, es difícil sustraerse a la tentación de tirar para arriba campo a través. Así que, sin dejarnos seducir por lo que es más juicioso, abandonamos el sendero y buscamos una trocha por donde empezar a remontar la muy inclinada ladera. Lo llamaremos ATAJO DE SUBIDA.

Para arriba
La sendita que encontramos es realmente un camino de cabras y, claro, las cabras no siempre ascienden a las cimas, con lo que sólo nos sirve de indicio para empezar a subir. Cuando vemos que ya no ganamos altura, no queda otra que tirar campo a través picando para arriba. La pendiente está alrededor del 40%, en algunos momentos más, y hay que seguir con mucho tiento, entre hierba alta, algunas zarzas, matojos y rocas, con lo que hay que reconocer que el atajo resulta un poquillo complicado. Podemos tomar como referencia unos postes eléctricos, siguiendo en dirección Este pero sobre todo, como siempre en estos casos, no hay que dejarse llevar por la comodidad y no hay que olvidar que debemos subir siempre.

Poco después del tendido eléctrico hay que atravesar una pequeña pedrera donde hay que extremar la precaución y, alcanzada una zona algo más verde, podemos girar hacia la izquierda en dirección a la antena, alcanzando terreno algo menos abrupto. Tras pasar una zona con más arbolado (espinos) y un bonito recodo bajo un árbol, estamos ya cerca del alto. Poco después de un gran bloque de roca, encontramos ya la carretera, por la que habremos subido tranquilamente de no haber optado por este atajo.

Ganeko, Mandoia y peña Illumbe junto a Lamindao

Areatza, con Untzueta al fondo
 Nos dirigimos ya a la antena, aunque por la derecha queda la auténtica cima, que visitaremos enseguida. La panorámica es excepcional: el omnipresente Gorbea e Itxina, a los pies el valle de Arratia (Areatza y Artea) y, hacia el norte se distingue Untzueta, el Ganeko con Mandoia por delante, el peñón de Illunbe justo debajo (Lamindao bien visible), Dima por la derecha y Bedia casi recto. Por el Este la sierra de Aramotz/Legarmendi, y muy cerquita Bargondia, Garaio, Kobagane y Balzolamendi, a
Bargondia, Garaio, Eskuagatx...
cuyos pies se distingue con toda claridad la ruta de Balzola casi completa desde Indusi, incluida una de las bocas de la cueva. Más allá, Eskuagatx y a su lado claramente el Saibi. La verdad es que el espacio junto a la antena es casi nulo y no conviene andar mucho a su alrededor, porque hay una buena caída.

De vuelta a la carretera, cuando comenzamos a bajar vemos un senderito que trepa por la izquierda, señalado por un cairn. Seguimos por él, y tras una pequeña trepada, llegamos a la auténtica cumbre de URREKOATXA (o Urragikoatxa, 588 m.), con mojón y buzón. Las vistas son más o menos las mismas aunque lógicamente mejores hacia el sur que hacia el norte.
 
Cima
Ahora la idea era simplemente bajar por la carretera hasta conectar con el camino, en un giro a la derecha que encontraremos mucho más adelante. El descenso es moderado, y moderadamente aburrido, pero cómodo –incluidos millones de bolitas de caca de cabra. Pero como esto ya se nos hace largo, tomaremos lo que llamamos ATAJO DE BAJADA. No es fácil identificar el punto exacto, pero cuando la carretera inicia un amplio giro a la izquierda, la abandonamos por la derecha, sin sendero ni traza que se le parezca.


Aterriza como puedas
Lo que haremos es recortar por el interior el amplísimo zigzag que dibuja el itinerario carretera-sendero, para acceder al camino inicial, que está bastantes metros más abajo. O también podemos decir que nos metemos en un nuevo lío. Otra vez tenemos que salvar una pendiente muy potente, entre hierba alta, zarzas, rocas y algún espino, con el único consuelo de ver en todo momento el camino que deberemos alcanzar. Pero no hay más referencia que andarse con cuidado y buscar los puntos más practicables. El track puede ser útil pero es tan solo el camino que yo seguí en su momento, que tampoco tiene por qué ser el único, ni siquiera el mejor (y casi seguro que no lo es).


Tras esta tortuosa travesía, recuperamos el agradable sendero inicial, que ahora tomamos hacia la derecha, y en unos minutos nos devuelve a la carretera y al delicioso barrio de Lamindao del que hemos partido. Desde allí, justo en dirección contraria a la cima que acabamos de visitar, se encuentra la peña de Illumbe. Se alcanza en poco más de 25 minutos, tras descender bastantes metros hacia el norte de Lamindao, y atravesar el encinar que rodea la cima.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Atalaya del Buciero

El Buciero es una península pero es casi una isla: sus únicas conexiones con tierra son una playa y una marisma, la playa de Berria y la marisma de Santoña. Sin embargo, este caprichoso accidente orográfico, de forma ligeramente ovalada, forma una masa potente, con picos que se levantan bastante por encima de los 300 metros sobre el mar que lo rodea. Protegido por vertiginosos acantilados, como ya intuyeron sus antiguos pobladores constituye una fortaleza natural inexpugnable que protege tanto la entrada de la bahía como el pueblo de Santoña que se recoge a sus pies.

Con estas características no es sorprendente que se nos ofrezca un espacio atractivo para el senderismo, que reúne atractivos paisajes tanto marinos como montaraces que se pueden recorrer sin demasiada dificultad. Aprovechamos parte de las interesantes rutas diseñadas por el Ayuntamiento de Santoña para conocer algunos de estos lugares.

              DISTANCIA: 7,1 km.   
DESNIVEL: 245 m. (75-318)
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1) Rampas del 30-40%
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Fuerte del Mazo (Santoña)
            VIAS: Camino asfaltado, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Santander salida 177 Cicero-Treto-Santoña. Se toma la N-634 hasta Santoña. Aquí, seguir dirección al Paseo marítimo y al final de subimos hacia el fuerte de San Martín. Se gira a la izquierda en dirección al Fuerte del Mazo y en 1,5 km. tenemos por la izquierda un pequeño espacio donde aparcar. 
TRACKWikiloc
Más información:
https://www.turismodecantabria.com/ficherosGaleria/esp/.../mapa-turistico-santona.pdf
(2ª parte)
IGN MTN50-0036


Panel informativo y cimas, junto al Polvorín
El Polvorín del Helechal era un antiguo depósito de armas y munición que servía a las fortificaciones napoleónicas que aún hoy salpican el también llamado Monte de Santoña. Lo que queda de los antiguos edificios se utiliza actualmente como cuadras y casa de aperos, y enfrente tenemos un pequeño espacio donde aparcar. Desde aquí vemos también en un pequeño alto el Fuerte del Mazo (o de Napoleón), la más significativa fortificación del interior de esta península, que visitamos al final de la excursión. Y tenemos también a la vista las dos principales elevaciones de la zona: por la derecha, con su corona rocosa, las cumbres de Buciero y Ganzo; por la izquierda, la Atalaya a la que llegaremos en un rato, culminada con una pequeña edificación.
Inicio del sendero

Unos metros después del Polvorín tomamos un camino asfaltado que desciende por la derecha, por donde siguen varias de las rutas que recorren los alrededores. Aquí hay que prestar un poco de atención para abandonar la carretera por la derecha y tomar un sendero con la indicación ‘Ecosistemas del bosque’. Es justamente esta ruta, señalada con las marcas de PR y un punto rojo, la que seguiremos en la primera parte de nuestro itinerario. En este tramo iremos alternando camino bajo arbolado con zonas abiertas junto a alguna casa, pastizales y vistas a las cimas principales.

Por el encinar
En unos 400 metros ya nos encontramos bordeando por el norte una loma y nos internamos definitivamente en el tupido bosque característico del litoral cantábrico y dominado por las encinas. Hay que decir que más o menos por aquí hay un vacío en el track, seguramente por haber perdido la señal, pero el camino no tiene pérdida por resultar muy evidente y estar perfectamente señalizado. El sendero es amplio y cómodo, en ligera subida y con algunas zonas de roca. Aunque encontramos numerosos desvíos a derecha e izquierda, no abandonamos nuestro camino, incluso aunque uno de ellos esté indicado con una señal que indica ‘Atalaya’.

Variante: Faro del caballo

Cuatro Caminos, con señal
Pronto llegamos al cruce conocido como CUATRO CAMINOS, donde enlazamos con la pista que circunvala la península. Y aquí se nos ofrece una muy interesante alternativa: si seguimos de frente, por sendero debidamente señalizado, en unos minutos estamos en el acceso al famoso Faro del Caballo, uno de los emplazamientos emblemáticos del municipio, y uno de los parajes más espectaculares de la costa de Cantabria.

Empezamos a bajar
Contando que Cuatro Caminos se encuentra a cerca de 200 metros sobre el nivel del mar, es este desnivel el que hay que descender para llegar al faro, y obviamente lo mismo lo que habrá que remontar de nuevo hasta el camino. No es tarea fácil y, tras unas decenas de metros de sendero, la operación se completa descendiendo los famosos 700 escalones (763 según alguna fuente) tallados en la roca por presos del cercano penal del Dueso. El descenso resulta vertiginoso, por un estrecho pasillo al borde de impresionantes acantilados, hasta llegar a la plataforma en que se asienta el faro. Y si aún queremos más, otro tramo de escaleras (unas cien de propina) no conduce directamente al mar, de profundas y azulísimas aguas en las que los más valientes pueden incluso darse un chapuzón.

Las magníficas fotos y video de esta página ayudan a hacerse una idea de la maravilla que podemos encontrar allí abajo.



Porque, claro, luego hay que subir de nuevo, lo que requiere tiempo y buenas piernas. De manera que, aunque es obligado hacer mención del faro llegados a estos lugares, parece más recomendable visitarlo ex profeso en una excursión más sencilla, por lo cual no lo he incluido en el track ni en el mapa.

Atalaya y camino de vuelta

En el cruce de Cuatro Caminos hay que seguir la ruta girando al norte para tomar el amplio sendero, a la derecha si hemos visitado el faro, o a la izquierda en caso contrario, siguiendo ahora las marcas verdes y azules. El camino sigue siendo sencillo y cómodo, en muy ligera bajada durante algo menos de 1 km.

Señales junto al desvío
Ahora hay que prestar mucha atención para descubrir una señal direccional que indica que debemos abandonar el camino por la izquierda (DESVIO-2). Es el punto más complicado de todo el recorrido, por lo enmarañado de la vegetación y la escasez de marcas -algo que no ocurre en ningún otro lugar de los itinerarios. La orientación (siempre hacia arriba) es evidente, pero es importante no perder la trayectoria, porque el entorno es sumamente confuso. De manera que es mejor ir despacio y no avanzar mucho si no vemos marcas de algún tipo (hay algún cairn y alguna cinta en los árboles). Pero además los primeros 200 metros son también muy verticales (alrededor del 40% de desnivel), y la progresión requiere un cierto esfuerzo.

Últimos metros
Tras este primer tramo, la cosa se suaviza al llegar más o menos a los 260 metros, una zona con grandes rocas por la izquierda. A partir de aquí el camino vuelve a hacerse más amable y fácil de seguir, y en unos minutos alcanzamos la cima (ATALAYA, 318 m.), ocupada por puesto de vigilancia de piedra y de dimensiones respetables.

Vista al oeste: Berria, Argoños, Mijedo, Noja...

Desde luego, ha valido la pena, porque las vistas son excepcionales. Hacia el oeste contemplamos la marisma de Santoña y Montehano, Argoños, el Gromo y la playa de Berria, los montes de Mijedo y la playa de Trengandín, las puntas de la Mesa y Quejo Menor, ésta última ocultándonos en parte cabo de Ajo, que se divisa al fondo. Hacia el sur las cumbres de Ganzo y Buciero nos ocultan la vista de Laredo, y hacia el norte, tras las lomas saturadas de vegetación se adivinan los acantilados que caen sobre el mar.

Camino de vuelta
Junto a la propia fortificación arranca el sendero de bajada, al principio sombrío y zigzagueante, con abundante roca, posteriormente cada vez más lineal y despejado. La verdad es que el descenso se hace algo largo y aburrido, cambiando de dirección un par de veces para después enfilar hacia el oeste, con alguna vista ocasional hacia el Mazo, que es a donde debemos llegar. Con la colina del Águila por la derecha, llegamos a un lugar llamado Yusa (Llusa según el mapa) con varios caseríos y prados con vacas. Aquí giramos a la izquierda y el camino pasa a ser de cemento. Ya cerca del Dueso, se deja por la derecha una estrada y en la siguiente intersección se gira a la izquierda. El último tramo, en ligera subida, nos aproxima ya al fuerte y a nuestro punto de partida, completando la ruta en unas dos horas (sin descenso al faro).

Fuerte del Mazo

Como decía al principio, el Fuerte del Mazo (o de Napoleón) se encuentra en un altozano muy próximo al Polvorín de donde hemos partido, así que le dedicamos una breve visita.

Como todas las fortificaciones de la zona, fue levantado por los franceses a principios del siglo XIX, al parecer para proteger otra más importante, situada en el Dueso. Está rodeado por una muralla en cuyo interior alberga varios edificios y efectivamente parece un emplazamiento perfecto para defender las zonas bajas. Sinceramente, al margen de su valor histórico, la visita sólo merece la pena si, como en esta ocasión, nos pilla a mano para algún otro plan más atrayente.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Zalama

Aunque en el universo montañero de Bizkaia las cumbres que siempre se nos imaginan como principales son inevitablemente Gorbea y Anboto, cuando se trata de altitud entre esas emblemáticas cimas se cuela el Zalama, un vecino bastante lejano y mucho menos famoso. No tiene en su curriculum canciones alusivas ni epopeyas montañeras, ni cruz ni crestas calizas que resplandezcan con el sol. Es una cumbre chata, apenas distinguible de sus vecinos y sobre todo relegada al extremo más occidental del territorio, el pico donde Bizkaia se encuentra con Cantabria y Burgos.

No obstante ese perfil aparentemente poco atractivo, el Zalama es la mayor elevación de la sierra de Ordunte, una especie de puente entre la cordillera Cantábrica y los Montes vascos, y por su ubicación y envergadura ofrece panorámicas excepcionales que merecen conocerse. E igualmente cuenta con variadas posibilidades de acceso, desde una respetable travesía por todo el cresterío desde Balmaseda, hasta ascensiones potentes desde el valle de Karranza, o la más concurrida ruta desde San Pelayo (Burgos). En nuestro caso optamos por la vía más sencilla y rápida: la subida desde el Puerto de los Tornos, cuyo principal aliciente son justamente las excepcionales vistas de las que disfrutamos durante todo el trayecto.

              DISTANCIA: 7,5 km.   
DESNIVEL: 450 m. (895-1343) CENTENARIO / Techo municipal (Karranza)
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-2-1) Desnivel continuado
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Puerto de Los Tornos (mirador)
            VIAS: Campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista BI-636 dirección Balmaseda. Aquí se sigue por la CL-629 dirección Burgos hasta Bercedo (el Crucero), donde se toma la N-629 en dirección Laredo. Tras pasar Agüera y poco después de entrar en Cantabria, en una curva cerrada (derecha) se encuentra el mirador del Puerto de Los Tornos. También se puede llegar por la autopista dirección Santander, tomando en Colindres la salida 173 hacia Burgos, continuando recto por la N-629 y ascender el Puerto por la vertiente norte.
             TRACK: Wikiloc
Más información:
IGN MTN50-85-Villasana de Mena


Perfil (subida)

El mirador del Puerto de Los Tornos, donde hay espacio para aparcar unos pocos coches, es una atalaya maravillosa. A nuestros pies se extiende por el Oeste buena parte de los valles de Soba y el Asón, con la soberbia sierra de Hornijo y el Pico San Vicente, y Porracolina más hacia poniente; por el Este, los valles de Karrantza, con Alen al fondo. Y en el horizonte las pequeñas elevaciones que ya caen sobre el Cantábrico, como Buciero y Mijedo. A nuestro lado, los vistosos cordales que se desprenden de la sierra de Ordunte, cuya cima más importante vamos a visitar. O sea, que sin bajar del coche ya disfrutamos de unas vistas excepcionales.

Vista desde Los Tornos (con zoom)
Primera lomada
Junto al aparcamiento hay un camino de tierra que nos conduce hacia la verde loma, limitada por la izquierda por un vallado, que será la primera dificultad que habrá que superar. Traspasamos la valla con su cuidadoso cierre de cadenilla y ya estamos en un extenso prado. El lugar está totalmente expuesto al viento por lo que en caso de arreciar con fuerza nos lo puede poner complicado de verdad (doy fe, una vez me tuve que dar la vuelta): la presencia de aerogeneradores en las proximidades, camino de la Sía, certifica que por esta zona pega con furia en determinados momentos. Por cierto, parece que hay un proyecto, de momento parado, de instalar molinos en la misma arista de Zalama. Como el asunto ya es recurrente en unos cuantos emplazamientos montañeros, quizá sería hora de debatir seriamente sobre este tipo de instalaciones, cada vez más perturbadoras para nuestro entorno natural.

 
Parque eólico y zona del Ventorrillo
Como la rampa es larga y monótona, nos lo tomamos con calma, subiendo siempre en paralelo a la alambrada, en compañía de ganado, generalmente vacas y caballos. (No es buena idea subir por el exterior de la valla, con firme irregular y hierba alta, muy incómodo). La pendiente ronda el 30%, no es exagerada pero la subida se hace aburrida, y más vale buscar entretenimiento en las vistas sobre los cordales que caen por la izquierda, con sus hermosos pliegues, y quizá con algunas rapaces que también suelen pasearse por la zona. El desnivel va cambiando ligeramente y encontramos un par de resaltes rocosos que nos sirven de distracción, porque este cuestón parece reproducirse a sí mismo y no terminar nunca. Un tenue rodada de vehículos ayuda también a buscar la pendiente más suave y ameniza otro poco la subida.

Montes de la Peña desde Los Canales
Poco después de constatar que ya hemos superado la cota de los vecinos Peñalta y  Saltipiña (izquierda, sobre los 1.100 m.), en la zona conocida como Cantón de la Muela, la alambrada se cierra en perpendicular a la marcha y encontramos un paso practicable para continuar la ascensión. Ya se atisba muy claramente el mojón cimero de Zalama, aunque todavía parece lejano. Y en esto, tras unos 2 kms. de ascensión ininterrumpida, llegamos a un nuevo vallado, mejor dicho, dos: una alambrada normal hacia el sur, y otra valla de la que sólo quedan unos postes metálicos roñados, más hacia el norte. Esta segunda se diría que coincide con la demarcación entre Cantabria –de donde hemos partido- y Burgos. Efectivamente, hacia el sur se observa una fantástica panorámica de los valles de Mena (izquierda) y Montija (derecha) delimitados el primero por la soberbia muralla de los Montes de La Peña, y el segundo por varias vistosas lomadas, con el puerto del Cabrio en medio. Por lo visto, en este punto había una antena, de la que queda como rastro un círculo pedregoso. Esta elevación, una antecima del ya cercano Zalama, parece que se llama LOS CANALES (o Las Canales), o también Lisos de Zalama (1.335 m.)

Última rampa a la cima
Ahora toca perder unos metros hacia el collado intermedio, y volver a remontar hasta la cima. A la vista tenemos una fantástica imagen de los cuatro colosos de Bizkaia: Zalama en primer término, Ganeko por la izquierda, Anboto con su inconfundible pico por la derecha, y Gorbea más hacia el sur. El trayecto no tiene ningún misterio: bajamos hacia el collado, con varias zonas húmedas a ambos lados del camino, y empezamos a remontar la última pala. Es una subidita sencilla y corta, en la que pasamos una valla metálica rota y algo más arriba el mojón que señala la divisoria entre Cantabria (norte), Burgos (sur) y Bizkaia (Este). Y de ahí a la cima, sin más problema, en cosa de hora y pico desde el inicio, subiendo tranquilamente.  

Mojón y turbera al fondo
Desde los 1.343 metros del ZALAMA, y sin más obstáculo visual que el propio cordal que continúa hacia NE, hay que disfrutar un buen rato junto al (o encima del) enorme mojón, con vistas excepcionales como pocas. La panorámica es un compendio de lo visto durante la ascensión por lo que, sin detenernos en muchos detalles, lo que más impresiona es quizá ver la inmensa extensión que abarcamos con la vista, desde la costa cántabra hasta los confines orientales de Bizkaia y una buena porción de los montes al norte de Burgos. Por si fuera poco, en el cordal cercano observamos algunos interesantes ejemplos de turberas, raras de ver en nuestro territorio.

Lejos pero visibles: Anboto (izda.) y Gorbea (dcha.)
Ciertamente, la ascensión por la vía que hemos elegido tiene muy poco de emocionante o, por decirlo claramente, resulta pesada y monótona; pero a cambio es la más corta y rápida. Y en todo caso, la visita a esta cima, sea por la ruta que sea, merece mucho la pena por las extraordinarias perspectivas que ofrece. Podríamos decir inigualables, al menos en nuestro ámbito más próximo,